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Más allá de los Reyes Magos en España: la tradición italiana del 6 de enero

La fiesta de la Epifanía también está vinculada a numerosos rituales no religiosos
La fiesta de la Epifanía también está vinculada a numerosos rituales no religiosos Derechos de autor  Alvaro Barrientos/Copyright 2022 The AP. All rights reserved
Derechos de autor Alvaro Barrientos/Copyright 2022 The AP. All rights reserved
Por Andrea Barolini
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Mientras en España el 6 de enero está marcado por la llegada de los Reyes Magos y la apertura de regalos, en Italia la Epifanía adopta una forma distinta, protagonizada por una figura popular tan arraigada como la Befana.

El 6 de enero se celebra la Epifanía, una festividad religiosa que, como ocurre con frecuencia, ha desarrollado con el paso del tiempo una vertiente profana propia. Así como al nacimiento de Jesús, celebrado el 25 de diciembre, se incorporó más tarde la figura de Papá Noel, en el caso de la fiesta litúrgica de comienzos de enero la cultura popular italiana dio lugar a un personaje singular: la Befana, una anciana capaz de volar en una escoba.

De la religión a los ritos profanos

La festividad está vinculada a la teofanía, término que procede del griego theophàneia y que se compone de theos ('Dios') y phàinein ('manifestar'). Se trata, por tanto, de la manifestación de la divinidad. Otro concepto de significado similar es Epifanía, del griego epiphaneia, que significa 'aparición'.

Este concepto es común a muchas religiones. En el cristianismo occidental, como recuerda el Vaticano, el 6 de enero conmemora la visita de los Reyes Magos a Jesús recién nacido. Es, por tanto, "el momento en que el Señor se 'manifiesta' a los paganos, y con ellos al mundo entero". En las iglesias orientales, en cambio, esta solemnidad subraya la "manifestación" de la Trinidad durante el bautismo de Jesús en el Jordán.

La "manifestación" de la divinidad en el catolicismo

Además, prosigue el portal informativo de la Santa Sede, "con la Epifanía se cumple la profecía de Isaías, que la liturgia ha elegido como primera lectura: 'Levántate y revístete de luz, porque llega tu luz'. Como si dijera: no te cierres, no te deprimas, no permanezcas prisionero de tus convicciones, no te desmoralices, reacciona, ¡mira hacia arriba! Como los Magos, mira 'las estrellas' y encontrarás 'la estrella’ de Jesús'".

De ahí surge también la leyenda de la estrella cometa que los Magos siguieron para llegar al lugar donde nació Jesús, a quien ofrecieron oro, incienso y mirra. En realidad, sus figuras solo aparecen en el Evangelio de Mateo, modificado en varias ocasiones a lo largo de los siglos, que no precisa ni sus nombres (Melchor, Baltasar y Gaspar) ni que fueran exactamente tres.

Todos estos detalles fueron añadidos posteriormente por la tradición cristiana. El origen más antiguo de los Reyes Magos, sin embargo, los describe como "sacerdotes de la antigua religión persa, a los que las tradiciones griegas tardías atribuían dotes de astrólogos, adivinos y hechiceros", según recoge la enciclopedia Treccani.

Esta narración ha inspirado numerosas representaciones artísticas a lo largo de los siglos, entre las que destaca el célebre fresco de Giotto en la capilla Scrovegni de Padua.

Convencionalmente, la Epifanía se considera una especie de epílogo de la Navidad y de las celebraciones de fin de año, y marca el cierre del periodo navideño. En España e Italia, de hecho, las vacaciones escolares concluyen tradicionalmente el 6 de enero, a diferencia de otros países europeos donde las clases se reanudan antes y la Epifanía no es festivo. De ahí el dicho popular extendido por toda la península: "La Epifanía se lleva todas las vacaciones".

El término Befana deriva precisamente de Epifanía, deformado con el tiempo en el habla popular hasta convertirse en befanìa. La tradición describe a una anciana de aspecto desaliñado que, en la noche del 5 al 6 de enero, vuela de casa en casa sobre su escoba y reparte regalos y dulces a los niños, guardados en calcetines.

El vínculo entre lo sagrado y lo profano

Existe, además, una leyenda que une ambos mundos. Según algunos relatos, la Befana se cruzó con los Reyes Magos durante su viaje y estos le pidieron indicaciones, invitándola a acompañarlos. La anciana se habría negado inicialmente, pero después, arrepentida, comenzó a buscar al Niño Jesús visitando todos los hogares y ofreciendo obsequios a cada niño que encontraba.

No obstante, la figura de la mujer "que llega de noche con los zapatos rotos" hunde sus raíces sobre todo en tradiciones campesinas ligadas a ritos propiciatorios. En pleno invierno, estas ceremonias buscaban asegurar una buena cosecha en el año que acababa de comenzar.

En la actualidad, la fiesta se celebra en Italia de múltiples formas: con celebraciones populares, hogueras y, por supuesto, regalos para los niños. Son habituales las fiestas en las calles, entre las que destacan las de la plaza Navona de Roma. En gran parte de Europa, en cambio, la Epifanía se asocia sobre todo a la gastronomía, especialmente a la elaboración de dulces tradicionales, como la 'galette des rois' en Francia.

A diferencia de España, donde el Día de Reyes sigue siendo el centro de la celebración infantil, en Italia la Epifanía combina lo sagrado y lo popular a través de la figura de la Befana, que sigue ocupando un lugar destacado en el imaginario colectivo.

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