Queen derribó simbólicamente el telón de acero con su concierto en Budapest el 27 de julio de 1986, donde 80.000 personas sintieron el adelanto de la libertad. Les ofrecemos una entrevista exclusiva con el fotógrafo oficial del grupo.
La única parada de la Magic Tour en el bloque del Este fue un hito político y cultural. En la Hungría de mediados de los años ochenta, acoger un concierto occidental de semejante magnitud exigió un despliegue logístico y político sin precedentes. Tras obtener el visto bueno de la cúpula del partido único, hubo que remodelar las puertas del Népstadion e incluso excavar el terreno para que los gigantescos camiones del equipo pudieran acceder al recinto.
Según estimaciones de la industria musical, el grupo Queen cobró unos 110.000 dólares (uns 93.000 euros) por el concierto, aproximadamente la mitad de su caché habitual. La cifra respondía, en parte, a las dificultades de la Hungría de la época para reunir suficientes divisas. A cambio, la banda pudo rodar la actuación con todos los recursos de la industria cinematográfica húngara y obtuvo los derechos internacionales de distribución de la película resultante, 'Hungarian Rhapsody', que más tarde le reportó importantes beneficios en todo el mundo.
El concierto fue mucho más que una experiencia musical: se convirtió en una catarsis colectiva para toda la sociedad húngara. La cultura pop occidental, oficialmente tachada de decadente, llegó con una puesta en escena de luz y sonido que dejó al público fascinado y conmocionado. Los jóvenes que hasta entonces solo habían podido acercarse a ese mundo a través de magnetófonos, 'Radio Free Europe' o vinilos de contrabando sintieron de pronto que estaban en el centro del mundo. Queen mostró a una Budapest que empezaba a abrirse, pero que aún vivía bajo el aislamiento, el poder del profesionalismo y de una creatividad sin límites.
La relevancia de aquel concierto, 40 años después, quedó patente en el homenaje organizado por la Embajada británica en Budapest. En la residencia diplomática se dieron cita pasado y presente: los invitados pudieron fotografiarse con una estatua de cera de Freddie Mercury cedida por Madame Tussauds Budapest, de un realismo sorprendente, mientras un grupo tributo revivía los grandes éxitos de aquella época. Al acto asistieron el fotógrafo Denis O’Regan, que documentó la gira, y Peter Freestone, antiguo colaborador cercano y secretario personal de Mercury.
Entre bastidores a través de la cámara: entrevista con Denis O'Regan, el fotógrafo oficial del grupo Queen
Un solo hombre captó de cerca cada movimiento de la gira, sus tensiones y también el triunfo de Budapest: Denis O’Regan, entonces fotógrafo oficial de Queen. Durante el acto conmemorativo celebrado en la capital húngara, 'Euronews' conversó con el legendario fotógrafo, que abrió una ventana a los entresijos de una historia del rock tras el Telón de Acero.
Nóra Shenouda, 'Euronews': Esta conmemoración partió de una iniciativa suya, así que este 40 aniversario tiene también un valor especial para usted. ¿Cree que aquel concierto fue más singular que los de la gira en Occidente?
Denis O'Regan: Fue muy diferente; todo el mundo sabía que iba a ser algo especial. Nos quedamos seis días, algo excepcional, porque en una gira normalmente solo permanecemos uno o dos días en cada lugar. Budapest acabó convirtiéndose en una leyenda dentro de la historia de Queen, pero ya desde nuestra llegada éramos conscientes de que estábamos ante un acontecimiento único. Viajamos desde Viena en un hidroala llamado Gorbacsov y una multitud nos esperaba en el muelle.
Jim Beach, el mánager de la banda, nos explicó que era un momento muy particular: Queen fue el primer grupo de rock que podía actuar en aquel estadio. Aseguró que podrían haberse vendido entradas para varias noches, pero las autoridades húngaras no lo permitieron por temor a que aquella música ganara demasiada popularidad y pudiera resultar desestabilizadora. Al final fue una sola noche, pero terminó convirtiéndose en un auténtico hito cultural para Hungría.
'Euronews': ¿Cree que aquel concierto de Budapest en 1986 tuvo una atmósfera distinta a la del resto de fechas de la gira?
Denis O'Regan: Sin duda. En ciudades como Londres, donde el público está acostumbrado a ver a grandes bandas con frecuencia, este tipo de conciertos puede llegar a parecer algo habitual. Pero aquí se percibía que era algo extraordinario, y se sintió así aquella noche. También lo fue para Queen: Freddie se aprendió una canción popular húngara y la banda hizo un esfuerzo enorme tanto con el concierto como con la filmación. Lo notamos en las calles; estuvimos seis días en Budapest y vivimos mucho más que el propio espectáculo.
'Euronews': En una entrevista leí que Queen pidió que mantuvieran alejados a los fans. ¿Fue esa su experiencia? Por la película no lo parece.
Denis O'Regan: Yo nunca tuve esa sensación. Eran personas muy accesibles; Brian incluso salió a dar un paseo en globo aerostático y yo caminé varias veces por las calles de Budapest con John Deacon. Cuando llegamos en el hidroala, una multitud nos esperaba, pero nadie fue apartado ni controlado. Incluso el coche de Freddie quedó completamente rodeado. No vi ningún intento de mantener alejados a los fans. Desconozco qué ocurría en el hotel o si la gente sabía dónde se alojaba Queen, pero por lo que pude ver el ambiente era abierto y relajado en todo momento.
'Euronews': Por lo que cuenta, parece que aquí se sintió muy a gusto.
Denis O'Regan: Me sentí feliz y consideré un honor poder estar aquí. Es curioso, porque aunque eran estrellas mundiales, ellos también lo vivían como un honor, poder tocar aquí. Ser los primeros significaba mucho.
'Euronews': ¿Podemos decir que con el tiempo los músicos se convirtieron en sus amigos? En otra entrevista usted comentaba que había fotografiado a tantas leyendas del rock que casi se había convertido en parte del 'decorado' para ellos.
Denis O'Regan: Siempre estaba cerca de ellos. Mucho antes de ser fotógrafo ya sabía que quería ir de gira con David Bowie, con Queen y con los Rolling Stones. Antes había recorrido Europa en tren y entonces me di cuenta de algo, que quería viajar durante toda mi vida. Decidí conectar esas tres cosas, la música, la fotografía y los viajes. Después les propuse que me llevaran con ellos en sus giras. En realidad todo formaba parte de un plan muy consciente.
'Euronews': Así que, en el fondo, estaba en el lugar adecuado en el momento adecuado.
Denis O'Regan: Sí, pero yo también me ocupé de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado, y de decir lo correcto en el instante preciso. Fui yo quien lanzó la idea de que llevaran a un fotógrafo en sus giras, y así ocurrió. Con quien más trabajé fue con David Bowie, al que acompañé en dos giras mundiales.
'Euronews': Así que tuvo ocasión de conocer muy de cerca a Freddie Mercury, ¿cómo lo describiría?
Denis O'Regan: Era muy divertido. Es la primera palabra que me viene a la mente. Y estaba siempre maldiciendo, su lenguaje era tremendo. Usaba constantemente la palabra en F, y de algún modo eso lo hacía aún más gracioso. Lo realmente interesante es que, en esencia, era la misma persona dentro y fuera del escenario. La mayor diferencia quizá era que fuera del escenario se mostraba algo más tímido con quienes no conocía. Con quienes dejaba entrar en su círculo podía ser increíblemente directo y descarado. Y fue el mayor showman que ha existido.
'Euronews': Si solo pudiera elegir una fotografía que refleje mejor la personalidad de Freddie Mercury, ¿cuál sería?
Denis O'Regan: ¡Ojalá pudiera mostrar dos! Tomé dos imágenes suyas entre bastidores, en una Freddie mira directamente a la cámara, ya con el vestuario de escena. Pero unos minutos antes le había hecho otra foto en su ropa de diario completamente relajado. Después de ponerse el traje de escenahabía cambiado por completo en un instante.
'Euronews': Pudo ver toda su transformación.
Denis O'Regan: Exactamente. Con Mick Jagger me ocurrió lo mismo. Pasé ocho semanas de gira con los Rolling Stones. Estaba junto a él entre bastidores. Luego salió al escenario. Yo mientras tanto crucé al lado del público... ...y de repente parecía que hubiera rejuvenecido diez años respecto al hombre con el que unos segundos antes estaba hablando en el backstage. Siempre pensaba: "¿Cómo hace esto?" Le cambiaba la cara, también la energía. En cuanto se ponía ante el público todo cobraba vida en él.
'Euronews': ¿Cree que ha cambiado mucho la forma de fotografiar conciertos o estrellas del rock desde que empezó a retratar bandas?
Denis O'Regan: Hoy todo es mucho más fácil. Fotografiar es casi gratis. Antes no era así en absoluto, resultaba muy caro. Tenías que comprar todos los carretes antes de salir y luego llevarlos contigo por todo el mundo. Era caro y limitado. Siempre digo que era como tener una ametralladora con un número determinado de balas, si se acababa la película, se acababa todo. Por eso tenías que esperar el momento justo. Ahora puedes hacer varios miles de fotos.
Con una cámara digital se puede trabajar prácticamente con cualquier iluminación, hoy se puede resolver casi todo. En nuestra época ni siquiera existía Photoshop. Ahora se pueden hacer fotos de gran calidad con un teléfono móvil y además ver el resultado al instante. Antes mandabas la película a revelar y podías esperar una o dos semanas hasta saber si las imágenes habían salido bien. Era un mundo completamente distinto. Pero me gusta Photoshop y la fotografía digital, porque se pueden usar en cualquier parte.
'Euronews': Así que, por lo que veo, no está en contra de las innovaciones digitales.
Denis O'Regan: En absoluto. Los fotógrafos jóvenes a menudo me dicen: "Vosotros lo teníais mucho más fácil". Yo siempre les pregunto, ¿de verdad? ¿Cómo podía saber dónde actuaba una banda? No había internet. ¿Cómo podía ponerme en contacto con ellos? Tampoco existían los teléfonos móviles. Era al menos cien veces más difícil. Muchos dicen que hoy la seguridad es mucho más estricta, es cierto. Todo es más organizado y sofisticado. Pero las oportunidades siguen ahí. Simplemente hay mucha más gente haciendo fotos, porque la fotografía se ha vuelto más barata y accesible. Cuando yo empecé, casi nadie quería dedicarse a esto, yo sí.
Recuerdo la primera vez que vi a Led Zeppelin. Jimmy Page hizo sonar la guitarra con un arco de violín. El polvo de resina que caía del arco se elevaba lentamente hacia la luz de los focos mientras el sonido resonaba por todo el recinto. Y pensé: _"_Este momento acaba de desaparecer para siempre, ¡qué desperdicio!" Quería que esos instantes perduraran, quería conservarlos. En realidad todo empezó ahí. Más tarde un amigo me dijo que tenía que ver a David Bowie. Fui. Era la época de Ziggy Stardust. Salió al escenario con un kimono de seda, flanqueado por dos chicas que, durante el espectáculo, le iban arrancando partes del traje. Había pantomima. Había teatro.
Recuerdo que solo podía pensar: "No sabía ni que existiera un mundo así" . Nadie más hacía algo parecido. En ese momento decidí que quería fotografiarle. No solo porque fuera un intérprete extraordinario, sino porque quería preservar esos momentos.
'Euronews': Para terminar, ¿podría contarnos algo sobre sus proyectos? Supongo que sigue trabajando muchísimo.
Denis O'Regan: Sí. Aunque ya no hago tantas fotos. Últimamente trabajo más en otros tipos de proyectos. Por ejemplo, en Londres hay un estudio de sonido muy especial en cuyos muros se han ocultado sesenta altavoces y donde el visitante está rodeado por ocho pantallas de proyección. Junto a ellos hemos creado la experiencia titulada David Bowie Experience.
En la instalación se combinan mis imágenes, mis historias personales sobre David Bowie y su música. Es una experiencia realmente singular. De hecho ha sido seleccionada para el programa del Festival de Cine de Venecia, así que estaré allí en septiembre. Hace poco se ha publicado un nuevo libro mío sobre David Bowie. Además he terminado un nuevo volumen sobre Queen. He traído un ejemplar a Budapest, de momento solo existen cuatro. Más adelante saldrá también una edición de lujo.
En torno al cumpleaños de Freddie Mercury se inaugurará en Montreux una nueva exposición dedicada a Queen, que coincidirá casi en el tiempo con el Festival de Venecia. Además se prepara una serie de muestras en museos alemanes centradas en David Bowie, que el próximo enero habría cumplido 80 años.
Me gustaría rodar un documental sobre todas las personas extraordinarias con las que he trabajado a lo largo de los años. También quiero convertir estas historias en un libro y en un pódcast. Ya he escrito la mayor parte del texto. Ahora mi objetivo es reunir los relatos y las fotos asociadas en un único conjunto coherente. Ese es el próximo gran proyecto.
El himno del Tisza en el Népstadion, la 'Tavaszi szél' y el juego de los símbolos
El momento culminante del concierto de Budapest de 1986, del que más tarde nació un mito generacional, llegó cuando Freddie Mercury se quedó solo en el escenario acompañado únicamente por la guitarra acústica de Brian May.
El vocalista, leyendo discretamente de la palma de la mano, interpretó de forma fonética pero con una sorprendente nitidez la canción popular húngara titulada 'Tavaszi szél vizet áraszt'.
En la película del concierto, que sigue proyectándose con regularidad en el cine Uránia y en salas de arte y ensayo, se aprecia bien la sorpresa inicial del público, que casi de inmediato se transforma en un canto colectivo de una fuerza descomunal, con 78.000 voces uniéndose al coro.
Por una curiosa ironía del destino y de la historia húngara, esta clásica canción popular ha adquirido en los últimos tiempos un contexto político y social completamente nuevo y poderoso. Aunque la pieza habla originalmente del despertar de la naturaleza, de la renovación y del amor, en la vida pública húngara se ha convertido en el himno no oficial del Partido Tisza y de las multitudes que reclaman un cambio político, en símbolo del descontento social y de un nuevo comienzo.
Naturalmente, en 1986 Freddie Mercury no podía prever las batallas de la política interior húngara de la década de 2020, y su elección obedecía exclusivamente a un gesto de respeto hacia el país anfitrión. Sin embargo, el hecho de que el mayor rockero del mundo escogiera precisamente esta canción y estas metáforas para que las coreara el público húngaro en un momento histórico de ansias de libertad se percibe hoy casi como un gesto profético y visionario. Como subrayó en su discurso Orbán Anita, ministra de Exteriores, presente en la celebración del aniversario en Budapest, Freddie desencadenó con su canto un "terremoto cultural".
El legado político de 'Hungarian Rhapsody'
La película de concierto 'Hungarian Rhapsody: Queen Live in Budapest', rodada durante la actuación en Budapest, no es solo el registro de un gran espectáculo musical, es también uno de los documentos históricos más importantes de Europa del Este en el siglo XX. El trabajo conjunto del equipo británico y de Mafilm conservó de forma profesional el momento en que la música, por una sola noche, neutralizó por completo la división de la Guerra Fría y los rígidos marcos de la dictadura.
La visita de Queen fue una prueba palpable de que la sociedad húngara aspiraba cultural y espiritualmente a formar parte de Occidente, aunque la realidad geopolítica de entonces dijera otra cosa. Esa toma de conciencia y la experiencia colectiva de fuerza vivida en el Népstadion brindaron un importante impulso a los húngaros de cara a la transición de régimen que llegaría apenas tres años después.