Esta embarcación renacentista, vinculada a Leonardo da Vinci, ha recuperado protagonismo tras el cierre de un puente en Lombardía. Funciona sin motor ni combustible y aprovecha únicamente la fuerza de la corriente del río.
En el río Adda, en la región italiana de Lombardía, sigue operando un transbordador que desde hace más de 500 años une ambas orillas. Se trata del llamado 'transbordador de Leonardo', una embarcación renacentista sin motor asociada a Leonardo da Vinci y considerada la última de su clase que sigue en funcionamiento.
Hoy conecta Imbersago, en la provincia de Lecco, con Villa d'Adda, en la orilla bergamasca del río.
Leonardo da Vinci no inventó el transbordador que lleva su nombre
En servicio desde hace cinco siglos, la embarcación transportó durante generaciones a personas y mercancías entre el ducado de Milán y la República de Venecia, cuando el Adda marcaba la frontera entre ambos territorios.
Aunque su nombre pueda sugerir lo contrario, Leonardo da Vinci no fue el inventor de este tipo de transbordador, ya ampliamente extendido en el siglo XV. Sin embargo, el ingenio fascinó hasta tal punto al artista e inventor que lo inmortalizó en un dibujo titulado 'Paisaje del Adda con detalle de un transbordador', conservado en la Royal Collection del castillo de Windsor, en el Reino Unido.
Según el historiador Erminio Bonanomi, lo máximo que puede atribuirse a Leonardo es el diseño del puerto de Imbersago, tras estudiar el funcionamiento de la embarcación.
Tras pasar por distintas familias nobles, la gestión del transbordador acabó en manos del Ayuntamiento de Imbersago. En el Adda llegaron a operar cinco embarcaciones de este tipo, pero fueron cayendo en desuso a partir de 1889, cuando la construcción del primer puente en Paderno d'Adda hizo innecesario el servicio.
El ejemplar de Imbersago es el único que ha sobrevivido.
Entre quienes cruzaron el Adda a bordo de esta embarcación figura Angelo Giuseppe Roncalli antes de convertirse en el papa Juan XXIII. Natural de la zona, el pontífice la utilizaba con frecuencia durante sus peregrinaciones al santuario de la Madonna del Bosco, en Imbersago.
El redescubrimiento del transbordador de Leonardo
Los trabajadores de la zona han redescubierto el transbordador desde comienzos de mayo, cuando el puente de Brivio, uno de los principales enlaces entre ambas orillas, cerró por unas obras que se prolongarán hasta 2027.
El tráfico en el cercano puente de San Michele, situado a tres kilómetros, se ha disparado desde entonces, con colas de hasta dos kilómetros y unos 8.000 vehículos diarios en las horas punta.
La embarcación, que hasta ahora funcionaba principalmente los fines de semana como atractivo turístico, se ha convertido en una alternativa para evitar los atascos. Desde el cierre del puente, el servicio también opera durante los días laborables.
"Ahora mismo es el sistema más rápido y, sobre todo, el más agradable, porque te regala tres minutos de tranquilidad", explicó Gianpaolo Graffagnino a Associated Press. Desde el cierre del puente ha empezado a desplazarse en bicicleta y a utilizar el transbordador.
El servicio está gestionado por un grupo de voluntarios locales, entre ellos tres jóvenes de unos 20 años que estudian ingeniería y economía, un jubilado y el alcalde de Imbersago, Fabio Vergani.
"Este es un medio de transporte que existe desde hace 500 años y que siempre ha unido las dos orillas del Adda", explicó uno de los voluntarios, Massimo Zoia. "Hoy ha recuperado su función original: conectar a dos comunidades que viven a ambos lados del río".
Un modelo de transporte sostenible con cinco siglos de historia
La embarcación funciona sin motor ni combustible y aprovecha únicamente la fuerza de la corriente, por lo que su impacto ambiental es prácticamente nulo.
Construida en madera, la gabarra está unida a un cable de acero, antiguamente una cuerda, tendido entre las dos orillas. Para iniciar la travesía, el operador orienta la embarcación hacia el centro del río y la coloca en posición oblicua respecto a la corriente. La presión del agua sobre uno de sus costados impulsa entonces el transbordador hasta la orilla opuesta.
El sistema se basa en un principio físico de descomposición de fuerzas que fascinó a Leonardo da Vinci. Basta un solo operador para ponerlo en marcha y el trayecto dura unos cinco minutos.
La plataforma puede transportar peatones, bicicletas, motocicletas y automóviles. El billete cuesta 1,50 euros para los pasajeros a pie y 3,50 euros para quienes cruzan en coche. En caso de viento fuerte, el servicio queda suspendido.