Descubrimientos gastronómicos, estadios impecables y gaitas en las calles de Boston son solo el inicio, la afición deja huella en Estados Unidos, Canadá y México.
Muchos esperaban que el Mundial de la FIFA de 2026 estuviera marcado por la política, o por los precios, o por la denegación de visados, o por cualquier otra clase de quebraderos de cabeza para los aficionados dispuestos a viajar.
Sin embargo, algunos de los grandes temas de conversación del torneo no tienen nada que ver con el fútbol.
Los aficionados noruegos han tomado un estadio de béisbol, los escoceses han conquistado a los camareros de Boston, un alemán se ha convertido en el mayor embajador de Waffle House en Estados Unidos y hordas de hinchas visitantes han descubierto el tesoro culinario de la salsa ranchera, el clásico aderezo estadounidense.
Estos son algunos de los momentos más inesperadamente entrañables del torneo, ninguno de ellos vivido sobre el césped. De momento.
Noruega descubre el béisbol
Recién salidos de animar a Noruega en su victoria ante Senegal, un grupo de vikingos cambió el fútbol por el béisbol y se fue el miércoles por la tarde al Citi Field de Nueva York para ver a los Mets enfrentarse a los Chicago Cubs.
Aunque, según confesaba un hincha noruego entrevistado por la televisión local, apenas sabían nada del pasatiempo nacional estadounidense, el grupo fue el más ruidoso y orgulloso (fuente en inglés) de todo el estadio.
Los aficionados pasaron buena parte del inicio del encuentro entonando la ya famosa celebración del remo vikingo de Noruega, dejando perplejos y divertidos a los espectadores cercanos y hasta a una reportera local que los entrevistaba, en un recinto deportivo por lo demás en silencio.
Una periodista que cubre a los Cubs los acribilló a preguntas sobre por qué estaban allí, mientras que un representante noruego admitía con humor que pocos entendían qué estaba pasando en el campo, salvo que los home runs son algo bueno.
Escocia deja a Boston sin cerveza
La Tartan Army se ha labrado una reputación como afición viajera ejemplar, y Boston ha sido la última ciudad en comprobarlo.
Vestidos con kilt, los aficionados llenaron los pubs de la ciudad, deleitaron a los vecinos con cánticos improvisados y gaitas y, según contaba un empleado municipal, lograron algo inesperado, recoger todo antes de irse después de apurar un número considerable de cervezas.
"Me alegro de que hayan venido", dijo, al elogiar a los hinchas por recoger la basura tras una jornada de celebraciones. "Se comportaron con clase y dignidad (fuente en inglés)".
Pero los seguidores escoceses no solo vaciaron los pubs de Boston, también conquistaron a los vecinos.
Tras la victoria inicial de Escocia sobre Haití, miles de personas marcharon por la ciudad hasta Fenway Park, llenando el estadio de los Red Sox de gaitas, telas de tartán e interpretaciones del himno patriótico 'Flower of Scotland'.
Después, el presidente de los Boston Red Sox, Sam Kennedy, escribió a la federación escocesa para agradecer a la Tartan Army que tratara el estadio "como si fuera suyo (fuente en inglés)".
Lamentablemente, tras la goleada de anoche por tres a cero de Brasil, Escocia y la Tartan Army podrían estar de vuelta a casa el lunes si no logran clasificarse para las eliminatorias como una de las mejores terceras.
Japón, fiel a sus costumbres
Pocas tradiciones mundialistas están tan asentadas como la limpieza del estadio que hacen los japoneses después de cada partido.
Tras el primer Mundial de Japón, en 1998, los aficionados hicieron lo que muchos dicen que les enseñaron de niños y dejaron el estadio limpio. Desde entonces, el gesto se ha repetido en cada torneo.
Tras la victoria de Japón por cuatro a cero frente a Túnez en Monterrey, México, los aficionados volvieron a quedarse para recoger la basura de las gradas.
La costumbre se ha vuelto tan previsible que los responsables del estadio repartieron miles de bolsas de basura antes del inicio, anticipando que los aficionados japoneses dejarían todo recogido antes de marcharse. Y así fue, reavivaron una de las tradiciones más edificantes del fútbol.
El mayor fan de Estados Unidos es alemán
Quien diga que el 'soft power' estadounidense ha muerto debería hablar con su nuevo gran admirador, Freddy.
Bajo el alias @FreddyLA7, este superaficionado alemán ha pasado el torneo documentando una épica ruta por carretera por Estados Unidos que a la vez es una entusiasta crítica de sus diners, cadenas de comida rápida y atracciones a pie de autopista.
Su declarado amor por Waffle House, Taco Bell y la hospitalidad sureña le ha valido millones de visualizaciones y hasta una inesperada invitación para visitar la Casa Blanca.
Kansas despliega la alfombra roja
La buena voluntad, sin embargo, no ha sido solo en un sentido.
Cuando la selección de Argelia llegó a Lawrence, Kansas, que no es precisamente el destino más cosmopolita del país, no fue recibida con 'The Star-Spangled Banner', sino con una interpretación de 'Kassaman' a cargo de la banda de música de la Universidad de Kansas. Los estudiantes habían aprendido el himno argelino expresamente para la ocasión.
La acogida del Medio Oeste no terminó ahí. Los vecinos han adoptado a los Zorros del Desierto como equipo de la ciudad, colgando banderas argelinas de los escaparates, organizando visionados colectivos y llenando el centro de guirnaldas verdes y blancas.
Durante unas semanas, al menos, este rincón del corazón de Estados Unidos se ha convertido en un inesperado hogar lejos de casa para Argelia.
Y con aún varias semanas de fútbol por delante, es casi seguro que llegarán nuevas amistades inesperadas, embajadores involuntarios y deliciosos intercambios culturales de lo más peculiares.