El mercado laboral europeo adopta ‘competencias azules’ para satisfacer las necesidades industriales

En colaboración con The European Commission
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Por Denis LoctierEuronews
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La isla noruega de Frøya es conocida por ofrecer algunas de las mejores condiciones del mundo para el cultivo del salmón. Además, es la sede de Guri Kunna, una escuela pionera que lleva décadas enseñando a niños, de hasta 16 años, a trabajar en la piscicultura.

En el marco de un reportaje para el programa Ocean, el periodista de Euronews, Denis Loctier, viaja a Noruega, Portugal y Grecia, para investigar sobre las denominadas 'competencias azules', que resultan cruciales para varios sectores del mercado laboral de la Unión Europea.

"Cuando estaba en 10º curso, alguien me dijo que los profesionales de este campo iban a estar muy solicitados, que este sector es el futuro. A mí me gusta trabajar en el mar. Así que, decidí estudiar acuicultura", explica Sunniva Elise Johansen, adolescente que cursa sus estudios en la escuela Guri Kunna.

La isla noruega de Frøya es conocida por ofrecer algunas de las mejores condiciones del mundo para el cultivo del salmón. Además, es la sede de Guri Kunna, una escuela pionera que lleva décadas enseñando a niños, de hasta 16 años, a trabajar en la piscicultura. Cientos de chicos y chicas aprenden, en ella, todo lo que un piscicultor necesita saber hoy en día, incluido el pilotaje de un barco y el cuidado de los peces en una piscifactoría real, a un corto trayecto, por mar, de la escuela.

"Los profesores nos guían en todo, durante el primer año del programa. Pero en el segundo, trabajamos de forma más independiente. Así, podemos prepararnos para nuestro aprendizaje en una empresa de acuicultura, en los dos años siguientes", añade Sunniva Elise Johansen.

El éxito del programa de esta escuela ha inspirado BRIDGES, un proyecto financiado con fondos europeos, que mejora la colaboración entre las escuelas y la industria, para impulsar el desarrollo de competencias en el sector de la acuicultura en cuatro países nórdicos.

"El sector necesita trabajadores cualificados. Cuando empezamos a trabajar con Islandia, hace unos años, estaban casi desesperados, no tenían formación. Este sector se encuentra en zonas poco pobladas. Así que, necesitaban formación... ¡De manera urgente! El proyecto BRIDGES pretende desarrollar las escuelas, para que sean una especie de centros que fomenten este crecimiento de trabajadores cualificados", declara Dag Willmann, coordinador del proyecto BRIDGES.

Las clases y los laboratorios de la escuela están situados justo al lado de un conglomerado de empresas de acuicultura. Esto ayuda a los profesores a mantener el programa en sintonía con lo que, realmente, necesita el mercado laboral.

"Estar tan cerca de todo el sector, desde los proveedores hasta las empresas de piscicultura, es una gran ventaja para nosotros. Nos brinda una oportunidad única de mantenernos en contacto con los avances del sector, a medida que se producen. Así, nos aseguramos de que nuestra formación sea siempre pertinente, y de que enseñemos las competencias que requiere el sector", afirma Jon Ivar Theodorsen, profesor de la escuela Guri Kunna.

La acuicultura es esencial para el Pacto Verde Europeo, ya que impulsa las economías costeras, al tiempo que proporciona alimentos marinos sostenibles. Los profesionales cualificados son la clave para que esto ocurra. El equipo del proyecto está convencido de que, tanto la industria como la educación salen ganando si colaboran.

"Esencialmente, se trata de una gestión eficaz de los recursos, y juntos somos más fuertes. El hecho de que las escuelas, las industrias, los ayuntamientos y el Estado puedan trabajar juntos, para abordar los retos a los que se enfrenta la industria, es una forma estupenda de ahorrar dinero y esfuerzos, y también, de ser capaces de pensar de forma más eficaz", señala Elisabeth Nordin, coordinadora del proyecto del 'Centro de Competencia Azul'.

La logística marítima es otro ámbito en el que la industria y el mundo académico pueden colaborar mejor. Los puertos marítimos de la Unión Europea, como es el caso de una terminal de Lisboa, crean 2,5 millones de puestos de trabajo, pero muchos empleados tienen dificultades para seguir el ritmo de un sector en rápida evolución. No todos los ingenieros y directores de logística tienen las competencias informáticas y comunicativas necesarias para el mercado actual.

"Hoy en día, los clientes quieren saber dónde está su propia carga. Si no tenemos un sistema de seguimiento minuto a minuto que diga: ‘¡De acuerdo! La carga está entrando en la terminal, ahora está en el barco, la carga llegará al destino...’, no estamos en este mercado. Por supuesto que tenemos que saber cómo hacerlo, pero es algo que no está en los libros", declara Guilherme Gomes, director general del Grupo Sousa.

Guilherme Gomes, directivo de una importante naviera portuguesa, está cursando un nuevo máster desarrollado en el marco del proyecto MarLEM, apoyado por la UE, para colmar estas lagunas de conocimiento.

"Ni siquiera conocemos las necesidades reales, en términos de cualificaciones y competencias, dentro de tres o cuatro años. ¡Es increíble! Tenemos que invertir mucho en nuevas competencias técnicas y en habilidades blandas, que es algo anticuado, pero muy importante", afirma Manuel Carrasqueira, coordinador del proyecto MarLEM.

El proyecto propone mejorar o reciclar la cualificación de los profesionales en activo, reuniendo a la industria, los institutos y la Administración.

"Estos profesionales pueden ser de la industria de la logística marítima, o pueden ser profesionales que trabajan, por ejemplo, en un almacén, y quieren cambiar de carrera, o tener mejores oportunidades de empleo", señala Helena Carvalho, profesora de la Universidad NOVA de Lisboa.

Los expertos prevén un aumento de la demanda de profesionales altamente cualificados y capacitados en la ‘economía azul’ europea. Pero muchos sectores ya tienen dificultades para encontrar los candidatos adecuados, lo que limita su crecimiento.

"Todos estos sectores se enfrentan a tres factores principales: la digitalización, la descarbonización y la economía circular. Así que, todos ellos necesitan personas cualificadas para gestionar las nuevas profesiones y los nuevos retos de los sectores. Lo que queremos es que este máster y esta oferta se adapten al rápido cambio de estos sectores", explica Frederico Pinto Ferreira, responsable de Blue Tech en el Fórum Oceano.

Las ‘habilidades azules’ pueden crear nuevas oportunidades profesionales, incluso en campos que pueden parecer no relacionados, como la arqueología, la geología y otras ciencias que tienen un interés creciente por los yacimientos subacuáticos. Pero... los investigadores se enfrentan a menudo a un obstáculo, ya que el trabajo como buceador profesional requiere una certificación y un equipo caros.

Para resolver este problema, la Universidad de Salónica, en Grecia, coordina un proyecto cuyo objetivo es hacer más accesible el buceo científico, permitiendo que más personas sigan carreras en este campo.

"Hay muchas aplicaciones del buceo científico, y creemos que, en los próximos diez años, que es la ‘década de los océanos’, tendremos un problema: escasez de buceadores científicos. Así que, tenemos que ser rápidos y establecer un sistema de formación. Debemos formar a nuevos científicos para estas aplicaciones y certificarlos, de manera que también podamos trabajar más allá de las fronteras", indica Panagiotis Tokmakidis, ingeniero civil y topógrafo.

La falta de una norma europea común para el ‘buceo científico’ dificulta el trabajo de muchos científicos en el extranjero, a pesar de compartir conocimientos similares.

En busca de soluciones, el proyecto ScienceDIVER está desarrollando un modelo de referencia universal de formación. Así, será más fácil para los científicos trabajar y colaborar a nivel internacional, independientemente de su lugar de procedencia.

"La gente improvisaba en función de sus necesidades, lo que creó un paisaje fragmentado en todo el mundo. Hoy tenemos una economía global, hablando de la ciencia oceánica para el desarrollo sostenible y la ‘economía azul’ en la Unión Europea. Ahora, se nos ha presentado este problema, y siendo proactivos, intentamos preparar a la próxima generación en esta materia", declara Kimon Papadimitriou, coordinador del proyecto ScienceDIVER.

Los cursos de formación ‘piloto’, en tres países de la Unión Europea, no solamente abren nuevas y emocionantes vías profesionales para las personas interesadas en el buceo científico, sino que también, atraen a más mentes brillantes al estudio y la protección de los océanos.

"Esto también da paso a otra cuestión: lo que hoy llamamos alfabetización oceánica, el compromiso con las decisiones y las buenas prácticas que nos permitirán proteger nuestros océanos y nuestro planeta", añade Kimon Papadimitriou.

Para quienes tengan las aptitudes adecuadas, la ‘economía azul’ europea puede representar un vasto mar de perspectivas profesionales por explorar.

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