El antiguo yacimiento de Nini en el mar del Norte se reconvertirá en el primer almacén de CO2 submarino plenamente operativo de la UE. El proyecto Greensand, liderado por INEOS, inyectará 7,3 millones de toneladas anuales para 2030 en los depósitos agotados.
Primero como un punto en el horizonte, el remoto yacimiento petrolífero de Nini, en el agreste mar del Norte europeo, se hace visible poco a poco desde un helicóptero. Antes destinado a extraer combustibles fósiles, el yacimiento afronta ahora una segunda vida como depósito permanente del dióxido de carbono que calienta el planeta bajo el lecho marino.
En un proceso que casi invierte la extracción de crudo, el gigante químico INEOS planea inyectar CO2 licuado en yacimientos petrolíferos agotados, a 1.800 metros bajo el lecho marino. Associated Press realizó una visita poco frecuente a la plataforma Siri, próxima al yacimiento no tripulado de Nini, última etapa del proyecto de captura y almacenamiento de carbono de INEOS, denominado Greensand Future.
Cuando el proyecto comience a operar comercialmente el próximo año, se espera que Greensand se convierta en el primer emplazamiento marino de la Unión Europea plenamente operativo para almacenar CO2.
Los ecologistas sostienen que la captura y almacenamiento de carbono, también conocida como CAC, tiene un papel en la lucha contra el cambio climático, pero no debe servir de excusa para que las industrias eviten reducir emisiones.
Planes de futuro
Mads Gade, director ejecutivo de INEOS Energy Europe, afirma que inicialmente almacenará 363.000 toneladas de CO2 al año, con un aumento hasta 7,3 millones de toneladas anuales para 2030.
"Dinamarca tiene capacidad para almacenar más que varios cientos de años de nuestras propias emisiones", dice Gade. "Somos capaces de crear una industria con la que apoyar a Europa almacenando aquí gran parte del CO2". Greensand ha cerrado acuerdos con plantas danesas de biogás para enterrar sus emisiones de carbono capturadas en los yacimientos agotados del campo Nini.
Se está construyendo en el Puerto de Esbjerg, en la costa occidental de la península danesa de Jutlandia, una "terminal de CO2" que almacena temporalmente el gas licuado. También está en construcción en los Países Bajos un buque específico, bautizado 'Carbon Destroyer 1'.
Solución climática
Los defensores de la tecnología de captura de carbono sostienen que es una solución climática porque puede retirar el gas de efecto invernadero que más impulsa el cambio climático y enterrarlo en profundidad.
Recuerdan que el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), la principal entidad científica mundial, ha señalado que esta tecnología es una herramienta en la lucha contra el calentamiento global.
La UE ha propuesto desarrollar al menos 227 millones de toneladas de almacenamiento de CO2 al año para 2040, dentro de sus planes para alcanzar emisiones netas cero en 2050.
Gade afirma que la captura y almacenamiento de carbono es uno de los mejores medios para recortar emisiones. "No queremos desindustrializar Europa", dijo. "Queremos disponer de algunos instrumentos para descarbonizar en su lugar".
Expertos del servicio geológico de Dinamarca señalan que la roca arenisca de Greensand es idónea para almacenar el CO2 licuado. Casi un tercio del volumen de la roca está formado por diminutas cavidades, explicó Niels Schovsbo, investigador sénior del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia.
"Comprobamos que no hay reacciones entre el yacimiento y el CO2 inyectado. Y comprobamos que la roca de sello superior tiene capacidad suficiente para soportar la presión que se genera cuando almacenamos CO2 en el subsuelo", añadió Schovsbo. "Estas dos características hacen de este lugar un sitio perfecto para el almacenamiento".
Limitaciones y críticas
Aunque hay numerosas instalaciones de captura de carbono en el mundo, la tecnología está muy lejos de la escala necesaria, en ocasiones utiliza energía de origen fósil y solo captura una pequeñísima fracción de las emisiones globales.
El proyecto Greensand aspira a enterrar hasta 7,3 millones de toneladas de CO2 al año para 2030. La Agencia Internacional de la Energía afirma que casi 34.500 millones de toneladas de CO2 se emitieron en el mundo el año pasado.
Los activistas ambientales sostienen que la CAC se ha usado como excusa por parte de la industria para retrasar la reducción de emisiones. "Se podría aplicar la CAC en esos muy pocos sectores donde las emisiones son realmente difíciles o imposibles de eliminar", dijo Helene Hagel, responsable de política climática y medioambiental de Greenpeace Dinamarca.
"Pero cuando casi todos los sectores de la sociedad dicen que basta con capturar las emisiones y almacenarlas en lugar de reducirlas, ahí está el problema". Mientras el gigante químico acelera sus esfuerzos de almacenamiento de carbono, también confía en iniciar el desarrollo de otro yacimiento del mar del Norte aún sin explotar.
"La huella de importar energía frente a producir petróleo y gas domésticos o regionales es mucho más importante para la transición que importar con una huella mayor", dijo Gade, en defensa de los planes de la empresa. "Le vemos sentido a hacerlo durante un tiempo mientras impulsamos la transición de Europa".