Sequías prolongadas seguidas de lluvias intensas han sumido a Atenas en un círculo vicioso de vaivenes meteorológicos.
Mientras los cristianos ortodoxos de todo el mundo asistían el martes a las ceremonias de Epifanía para conmemorar el bautismo de Cristo, las autoridades griegas, preocupadas, aprovecharon el momento para subrayar la creciente escasez de agua.
Un sacerdote arrojó una cruz de madera a las aguas visiblemente mermadas del lago Maratón, un embalse artificial al norte de Atenas. El agua almacenada allí y en los otros tres embalses que abastecen Atenas ha bajado de más de mil millones de metros cúbicos en 2022 a unos 390 millones de metros cúbicos. El descenso acusado llevó a las autoridades a declarar en noviembre una emergencia hídrica en la capital.
Las sequías prolongadas se hacen más frecuentes en Atenas
"Este es el tercer año consecutivo con una caída significativa en los niveles de los embalses. Eso significa que el problema lo tenemos delante", dijo George Stergiou, presidente de la compañía del agua del área de Atenas, EYDAP, tras asistir a la ceremonia en el lago Maratón. Stergiou advirtió que las sequías prolongadas son cada vez más frecuentes y a menudo van seguidas de lluvias intensas que apenas reponen las reservas.
La empresa pública ha anunciado un programa de inversiones de 2.500 millones de euros a diez años para reducir las pérdidas de agua y reforzar la seguridad hídrica, con sustitución de tuberías, contadores inteligentes y ampliación de la reutilización de aguas residuales. "Nuestro objetivo, como primer paso, es sustituir por agua reciclada todos los usos que hoy podrían cubrirse con agua no potable", dijo Stergiou.
La gestora del embalse, Sofia Nalpantidou, dijo que el bajo nivel de Maratón debe interpretarse en un contexto, ya que el lago está conectado con un sistema más amplio y se gestiona en parte para el control de crecidas estacionales. "Habitualmente lo mantenemos más bajo en invierno porque queremos conservar un colchón de seguridad", dijo Nalpantidou. Los vecinos han notado los cambios. "Antes solía llover mucho más, a veces a diario. Eso ya no ocurre", dijo Antonis Stamou, un jubilado de 78 años que asistió al oficio del martes.