Un estudio de las universidades de Edimburgo y Exeter advierte que la dieta canina representa hasta el 3,7% de las emisiones alimentarias del Reino Unido. Elegir pienso seco frente a opciones húmedas o crudas podría reducir drásticamente la huella de carbono de las mascotas.
La comida de tu perro puede tener un impacto climático mucho mayor de lo que piensas, especialmente si le gustan las marcas 'premium'.
Investigadores de las Universidades de Edimburgo y Exeter calcularon recientemente la huella de carbono de 996 tipos de comida para perros vendidos por un solo minorista en el Reino Unido. La selección incluía alimentos secos, húmedos y crudos, con opciones vegetales y sin cereales.
Publicado en el 'Journal of Cleaner Production', el estudio advierte que la producción de los ingredientes utilizados en la comida para perros del Reino Unido supone entre el 0,9 % y el 1,3 % de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del país y hasta el 3,7 % de las emisiones del sistema alimentario del Reino Unido.
Si estos ingredientes se emplearan para alimentar a todos los perros del mundo, la comida canina generaría más de la mitad de las emisiones que produce la quema de queroseno de aviación para los vuelos comerciales cada año.
El impacto climático de la comida para perros
Los científicos hallaron diferencias importantes en el impacto ambiental de las comidas comerciales para perros, y las de mayor impacto llegan a emitir hasta 65 veces más que las opciones de menor impacto.
Los alimentos que emplean grandes cantidades de carne de primera calidad, que en otro caso podría comer la gente, elevan las emisiones, mientras que utilizar partes de la canal con poca demanda ayuda a limitar el impacto ambiental.
El estudio concluye que los alimentos que no se comercializan como "sin cereales" tienden a generar emisiones mucho más bajas que las opciones húmedas, crudas o sin cereales.
También se comprobó que la comida para perros de origen vegetal reduce las emisiones. No obstante, la investigación advierte de que solo había un número reducido (12) de estos alimentos disponibles para probar.
¿Debo cambiar la dieta de mi perro?
John Harvey, de la Royal School of Veterinary Studies de la Universidad de Edimburgo, asegura que los propietarios suelen debatirse entre la idea de que los perros son lobos carnívoros y su deseo de ser respetuosos con el medio ambiente.
"Es importante que los dueños sepan que elegir alimentos sin cereales, húmedos o crudos puede implicar impactos mayores frente al pienso seco estándar", añade.
"La industria de lacomida para mascotas debería asegurarse de que los cortes de carne utilizados sean de tipos que no suelen comer los humanos y de que el etiquetado sea claro. Estos pasos pueden ayudarnos a tener perros sanos y bien alimentados con una huella menor en el planeta."
El estudio sostiene que atenuar los peores extremos del cambio climático reduce el sufrimiento que padecen las personas y también las mascotas. "Los perros sufren consecuencias del clima como fenómenos extremos, desastres naturales, desplazamientos de población y una desigualdad creciente", concluye el trabajo.