Greenpeace Italia ha criticado al Gobierno italiano por no invertir lo suficiente en la mitigación del cambio climático.
Una localidad de Sicilia ha quedado al borde de un acantilado tras varios días de lluvias intensas provocadas por un ciclón, que desencadenaron un enorme corrimiento de tierras y obligaron a evacuar a más de 1.500 personas.
El corrimiento en Niscemi, en el suroeste de la isla italiana, se extendió a lo largo de cuatro kilómetros. Las imágenes mostraban coches y edificaciones que se habían precipitado 20 metros por el acantilado recién formado, mientras muchas otras viviendas siguen encaramadas peligrosamente al borde.
Greenpeace Italia ha reprochado al Gobierno italiano que no invierta lo suficiente en la mitigación del cambio climático.
"En lugar de protegernos, sigue tomando decisiones energéticas que corren el riesgo de agravar la situación, convirtiendo nuestro país en un centro gasístico para complacer a las industrias de los combustibles fósiles", dijo la organización en un comunicado.
"Para evitar más desastres, debemos invertir de forma estructural, de norte a sur, en la transición ecológica, financiando medidas de mitigación y adaptación a la crisis climática."
'Las casas ya no pueden habitarse'
Los equipos de Protección Civil han establecido en Niscemi una zona de exclusión de 150 metros de ancho, situada tierra adentro respecto a la ciudad costera de Gela.
"Toda la colina se está desplomando sobre la llanura de Gela", asegura el jefe de Protección Civil Fabio Ciciliano. "Hay casas situadas en el borde del deslizamiento de tierras que, obviamente, ya no pueden ser habitadas, así que tenemos que trabajar con el alcalde para encontrar una reubicación permanente para estas familias."
Las autoridades han advertido de que los residentes con viviendas en la zona tendrán que buscar alternativas a largo plazo al regreso a sus hogares, ya que el terreno empapado de agua sigue moviéndose y es demasiado inestable para vivir.
El Gobierno central incluyó Niscemi en la declaración de estado de emergencia el lunes, 26 de enero, para tres regiones del sur duramente golpeadas por el ciclón Harry, y reservó una partida inicial de 100 millones de euros para repartir entre ellas. Los responsables regionales sicilianos estimaron el 28 de enero que los daños totales en Sicilia ascendían a 2.000 millones de euros.
Sin inversión climática, los italianos afrontan 'daños incalculables'
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha prometido que la financiación inicial de emergencia es solo el primer paso para atender las necesidades económicas inmediatas de los residentes desplazados y que habrá más.
Según los geólogos, Niscemi se construyó en una colina sobre capas de arena y arcilla que se vuelven especialmente permeables con lluvias intensas y que ya han cedido antes, la más reciente en un gran corrimiento en 1997 que obligó a evacuar a 400 personas.
El último derrumbe ha reavivado el cruce de reproches políticos sobre por qué se permitió construir en un terreno que, por su composición geológica, tenía un alto riesgo conocido de deslizamientos.
La cuestión es más pertinente que nunca, dada la creciente presión del cambio climático sobre paisajes frágiles como el de Niscemi y el de Sicilia en su conjunto.
El ciclón Harry, que ha castigado la costa de la isla, se alimentó de un Mediterráneo cada vez más cálido, subrayó Greenpeace.
"Está ya científicamente probado que el aumento de la temperatura del mar, causado por el cambio climático, intensifica la violencia de estos fenómenos extremos", señaló la organización.
Sin una reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, el aumento previsto del nivel del mar para 2100 alterará de forma irreversible la morfología actual de Italia, con hasta 5.500 km2 de llanura costera, donde se concentra más de la mitad de la población italiana, que, según las previsiones, podrían quedar inundados.
"Estamos cansados de contar daños y víctimas, y de ver cómo los efectos de la crisis climática vuelven a despacharse como un genérico 'daños relacionados con el tiempo', sin la atención mediática adecuada que merecen los acontecimientos de esta magnitud", dijo en un comunicado Simona Abbate, de la campaña de Clima de Greenpeace Italia.
"Los datos científicos que se publican a diario son inequívocos: si Meloni y [viceprimer ministro Matteo] Salvini siguen sirviendo a los intereses de la industria de los combustibles fósiles y de quienes se benefician de ella, condenarán a los italianos a estar entre las poblaciones europeas más afectadas por los fenómenos extremos, con consecuencias cada vez más desastrosas y daños incalculables."
Elly Schlein, secretaria del Partido Democrático, ha pedido al Gobierno que redirija fondos del proyecto del puente del estrecho de Messina, que ha suscitado importantes preocupaciones ambientales, hacia las emergencias por fenómenos meteorológicos extremos.
WWF Italia también ha instado a actuar. "Tras el ciclón Harry y otra oleada de fenómenos meteorológicos extremos, está claro que la crisis climática y los impactos del uso del suelo son ya la 'nueva normalidad'", indicó la organización en un comunicado.
Y añadió que existe una "necesidad urgente de acelerar los esfuerzos de adaptación climática, especialmente en las zonas más expuestas al riesgo hidrogeológico".