Más de 1.000 personas fueron evacuadas de la localidad siciliana de Niscemi después de que un tramo de acantilado de cuatro kilómetros se desmoronara tras las fuertes lluvias causadas por la tormenta Harry.
El terreno seguía cediendo a causa de las lluvias que han empapado la zona en los últimos días, según el alcalde de Niscemi, localidad del sur situada en una zona de colinas.
Imágenes grabadas el lunes por la agencia de vídeo Local Team mostraron cómo se desprendía una estrecha sección vertical del acantilado, lo que provocó el derrumbe adicional de un edificio que ya había quedado destrozado.
Los colegios permanecieron cerrados el lunes y los estudios geológicos están en marcha desde el domingo por la tarde.
El presidente regional, Renato Schifani, cifró los daños, incluidos los del desprendimiento de Niscemi, en más de 1.500 millones de euros.