Un estudio en 26 países revela que el 70% de los suelos europeos contiene restos de pesticidas que alteran la vida subterránea. Los fungicidas son los más frecuentes y afectan a organismos beneficiosos como los hongos micorrícicos, esenciales para los cultivos.
La investigación, publicada en 'Nature', analizó 373 muestras de suelo de toda Europa, 26 países. No solo examinaron campos agrícolas: también tomaron tierra de bosques y praderas. El resultado sorprendió a los investigadores. Encontraron pesticidas incluso donde nunca se aplican estos productos. La deriva del viento durante las fumigaciones explicaría esta contaminación cruzada.
Marcel van der Heijden, profesor de la Universidad de Zúrich y uno de los directores del estudio, resume la situación: "Esta contaminación afecta a varios organismos beneficiosos del suelo, como hongos micorrícicos y nematodos".
El equipo buscó 63 pesticidas de uso común. Los fungicidas representaron más de la mitad de los productos encontrados. Le siguieron los herbicidas (35%) y los insecticidas (11%). El glifosato apareció con más frecuencia que cualquier otro compuesto.
Consecuencias para el ecosistema subterráneo
Los hongos micorrícicos establecen conexiones con las raíces de las plantas. Estas asociaciones permiten a los cultivos absorber mejor el agua y los nutrientes del suelo. Pero los pesticidas reducen estas poblaciones fúngicas. El bixafén, un fungicida usado contra hongos dañinos en cereales, mostró efectos sobre múltiples organismos del suelo.
Julia Königer, primera autora del estudio, señala un detalle revelador: "Algunos organismos del suelo, especialmente varios tipos de bacterias, se benefician del uso de pesticidas, probablemente porque otros organismos se reducen".
Esta alteración del equilibrio natural tiene consecuencias prácticas. Los investigadores examinaron genes relacionados con funciones del suelo como la recuperación de fósforo y nitrógeno. Los resultados sugieren que los suelos contaminados pierden capacidad para reciclar nutrientes de forma natural.
Van der Heijden explica las implicaciones: "Esto indica que la función natural del suelo afectado se reduce, y es necesaria fertilización adicional para mantener los rendimientos". Varios pesticidas se degradan con dificultad. Permanecen en el suelo durante años después de su aplicación.
Los investigadores reclaman que las evaluaciones ecotoxicológicas vayan más allá de las pruebas con especies individuales. Proponen incluir respuestas a nivel de comunidad y funcionales en las normativas sobre pesticidas.