Venecia vive en simbiosis con las aguas salobres que la rodean, y la salud de ese entorno es cada vez más frágil.
La ciudad de Venecia y su laguna circundante están irreversiblemente a merced del cambio climático.
El aumento del nivel del mar amenaza con sumergir la isla en las próximas décadas, ya que el sistema de barreras contra las inundaciones que actualmente contiene las mareas altas acabará quedándose obsoleto.
Pero esto solo es parte del problema. Venecia existe en simbiosis con las salobres aguas que la rodean y su estado de salud también es cada vez más frágil.
Nuevas investigaciones han puesto de relieve cómo el calentamiento de los mares está trayendo especies invasoras que amenazan el ecosistema de la laguna y los medios de vida de las comunidades pesqueras locales.
Un ctenóforo caníbal invade la laguna veneciana
El último invasor descontrolado en la laguna de Venecia es un ctenóforo caníbal considerado una de las 100 especies invasoras más dañinas del mundo.
La denominada 'warty comb jelly' es un ctenóforo, un invertebrado gelatinoso, y se sabe que llega a devorar a sus propias crías.
Apodada también 'nuez de mar', está presente en el mar Adriático desde hace casi una década.
Recientemente, el cambio climático ha creado condiciones especialmente favorables para la proliferación de la 'warty comb jelly' en las aguas que rodean Venecia, según un nuevo estudio de investigadores de la Universidad de Padua y del Instituto Nacional de Oceanografía y de Geofísica Aplicada (OGS).
"Esto podría incrementar su presencia en grandes agregaciones y, en consecuencia, aumentar el riesgo de graves repercusiones en el funcionamiento de todo el ecosistema lagunar", señala Valentina Tirelli, investigadora del OGS.
El estudio identifica un patrón estacional marcado por picos de floraciones reproductivas a finales de la primavera y entre finales del verano y principios del otoño. Es probable que estas proliferaciones estén influidas por el aumento de las temperaturas y por niveles de salinidad óptimos.
La abundancia de la especie sugiere que es capaz de sobrevivir en un amplio rango de temperaturas y salinidades, aunque, según los científicos, las temperaturas muy elevadas o una salinidad baja pueden afectar de forma significativa a su supervivencia.
Las especies invasoras amenazan a las comunidades pesqueras
La 'warty comb jelly' representa una amenaza importante para el próspero ecosistema lagunar de Venecia.
"Para sostener su elevada tasa de reproducción, esta especie es una voraz depredadora de zooplancton", explica Tirelli, un elemento esencial en la dieta de muchos peces.
"También se ha demostrado que este ctenóforo se alimenta de huevos y estadios larvarios de especies de gran importancia ecológica y económica, como peces y bivalvos, lo que puede comprometer aún más el reclutamiento y la estabilidad del ecosistema", añade.
Todo ello plantea retos de calado para los operadores de la pesca, que ven cómo disminuyen sus capturas y cómo sus redes se llenan de estos viscosos animales.
"Nuestros resultados muestran una reducción global de más del 40 por ciento en las capturas de las principales especies objetivo desde la llegada del invasor", apunta Tirelli. "Entre las especies más afectadas figuran la sepia y el gobio de laguna, ambas con un gran peso cultural y económico en la laguna de Venecia".
En la década de 1990, los pescadores del mar Negro atribuyeron el colapso de las poblaciones de peces y sus devastadoras consecuencias económicas a la proliferación de este ctenóforo.
Los cangrejos azules diezman las capturas en el Adriático
Las comunidades pesqueras del norte del Adriático ya se enfrentan a otro temible depredador.
La población de cangrejo azul gigante se ha disparado en los últimos años. Este crustáceo no es autóctono de ningún punto del litoral de Italia. Probablemente llegó a finales de la década de 1940 desde las costas de América del Norte y del Sur en el agua de lastre de los buques de carga.
Aunque su presencia no es nueva, la población de este cangrejo de rápida reproducción ha aumentado hasta alcanzar un punto crítico, sobre todo porque no tiene depredadores naturales en las aguas italianas.
El principal sospechoso es el cambio climático. "Con el calentamiento de las aguas, los cangrejos se han vuelto más activos y voraces", cuenta un pescador a Euronews Green. Cuando la temperatura del agua desciende, los cangrejos comen y se reproducen menos, pero últimamente está ocurriendo justo lo contrario.
"Normalmente, en determinadas épocas del año, cuando el agua baja de 10ºC, este cangrejo no se desarrolla bien, pero ahora encuentra la temperatura ideal los 12 meses del año", explicó a AP News Enrica Franchi, bióloga marina de la Universidad de Siena.
Los cangrejos azules se dan un festín con el marisco local y, con sus poderosas pinzas, capaces de rasgar las redes de pesca, parecen imparables. Las almejas, los mejillones y las ostras, así como los cangrejos sin caparazón conocidos como moeche en Venecia, están todos en peligro.
Las autoridades y los grupos de presión del sector de la pesca se apresuran a buscar fórmulas para aprovechar y eliminar estos crustáceos, entre ellas enviar contenedores llenos a Estados Unidos, donde se consideran un manjar.
Pero el sindicato agrícola italiano Coldiretti ha propuesto adoptar los hábitos alimentarios estadounidenses e incorporar el cangrejo azul a los menús.
El cangrejo azul ya empieza a verse en lonjas y supermercados a entre 8 y 10€ el kilo.
Sin embargo, el plan de 'si no puedes contra ellos, cómetelos' entraña riesgos importantes. Destinar recursos a capturar cangrejo azul como fuente de alimento socava tanto las tradiciones pesqueras como las culinarias del Adriático.
Pueden perderse técnicas especializadas de cría, pesca y transformación de especies autóctonas como las almejas, así como recetas y platos que forman parte del patrimonio gastronómico de la zona.