Los científicos han expresado una preocupación creciente por una gran corriente del Atlántico que podría colapsar y sumir al norte de Europa en una nueva Edad de Hielo.
Al igual que gran parte de Europa, Islandia vivió en 2025 su año más caluroso, mientras los gases de efecto invernadero siguen calentando el planeta. Según la Oficina Meteorológica de Islandia, la temperatura media nacional el año pasado fue de 5,2ºC. Supone un aumento de 1,1ºC respecto a la media del periodo 1991-2020 y es el valor más alto desde que hay registros.
Las temperaturas estuvieron "muy por encima de la media" durante casi todos los meses del año, especialmente en primavera. A mediados de mayo, una ola de calor de diez días abrasó el país, con máximas de hasta 26,6ºC en el aeropuerto de Egilsstaðir.
La precipitación anual ha estado por debajo de la media en la última década en la mayor parte del país, aunque en muchas zonas aún superó el promedio de 1991-2020. Por cada aumento de un grado en la temperatura del aire, la atmósfera puede contener en torno a un 7% más de humedad, lo que puede provocar lluvias más intensas y abundantes.
A pesar del aumento de las temperaturas, los científicos temen que el calentamiento global pueda acabar teniendo el efecto contrario en el norte de Europa.
La amenaza de una desaceleración de la AMOC
El temor a un enfriamiento rápido está ligado a la Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés), un sistema de corrientes oceánicas que hace circular el agua en el Atlántico, llevando agua cálida hacia el norte y agua fría hacia el sur.
A medida que el aumento de las temperaturas acelera el deshielo del Ártico y hace que el agua de fusión de la capa de hielo de Groenlandia se vierta al océano, el flujo de esta circulación podría alterarse.
Si esto llegara a ocurrir, los científicos advierten de que podría desencadenarse una "Edad de Hielo moderna" en el norte de Europa, llevando a países como Islandia a nuevos extremos de frío. La AMOC ya se ha colapsado en el pasado, antes de la última glaciación, que terminó hace unos 12.000 años.
Por ello, en septiembre de 2025, el Consejo de Seguridad Nacional de Islandia calificó oficialmente el posible colapso de la AMOC como un riesgo para la seguridad.
¿Se convertirá Islandia en "un gigantesco glaciar"?
Un nuevo informe, publicado el 5 de febrero en la página web del Consejo Nórdico, advierte de que el colapso de la AMOC podría provocar "impactos extremos" en los países nórdicos, diferentes y en parte opuestos a los que se esperan del cambio climático global.
Los modelos climáticos apuntan a que los extremos invernales en Islandia podrían alcanzar unos gélidos -45ºC. Esto podría hacer que el hielo marino rodeara el país por primera vez desde la época vikinga.
En declaraciones al 'Washington Post', Hildigunnur Thorsteinsson, directora general de la Oficina Meteorológica de Islandia, afirma: "En ese momento, Islandia sería un gigantesco glaciar".
Es solo uno de los muchos escenarios posibles, pero los científicos advierten de que ya no puede descartarse como una fantasía catastrofista.
"La AMOC es una pieza clave del sistema climático de la región nórdica. Aunque su futuro es incierto, la posibilidad de un debilitamiento rápido o de un colapso es un riesgo que debemos tomarnos en serio", señala Aleksi Nummelin, profesor de investigación en el Instituto Meteorológico de Finlandia.
¿Cómo puede Islandia salir de una congelación extrema?
El informe reclama una "mitigación enérgica" para lograr la descarbonización y objetivos de emisiones netas negativas, y advierte de que cuanto más tiempo se mantengan las temperaturas globales por encima de 1,5ºC sobre los niveles preindustriales, mayor será el riesgo de alcanzar un punto de inflexión de la AMOC.
Los investigadores piden además asegurar más financiación a largo plazo y crear un sistema de alerta temprana de la AMOC que "combine las observaciones de la Tierra con simulaciones de modelos climáticos".
"Este sistema de alerta temprana debería integrarse en los procesos de elaboración de políticas para facilitar una rápida transición del conocimiento a la acción", señala el documento. "La nueva Ley del Océano de la UE abre posibilidades para coordinar este esfuerzo".
El estudio se llevó a cabo después de una carta de científicos del clima en 2024 que sugería que el riesgo de un colapso de la AMOC podría haberse pasado por alto hasta ahora.