Los sistemas geotérmicos mejorados podrían ayudar a la Unión Europea a abandonar los combustibles fósiles, incluso en países sin actividad volcánica.
Las nuevas tecnologías están permitiendo aprovechar la electricidad geotérmica en zonas mucho más amplias de Europa y podrían ayudar a reducir la dependencia de la UE de los combustibles fósiles contaminantes.
Un nuevo informe del centro de estudios energéticos Ember concluye que en la UE se podrían desarrollar 43 GW de capacidad geotérmica mejorada a menos de 100 €/MWh, un coste comparable al de la electricidad generada con carbón y gas.
Aunque esto solo representa una fracción del potencial geotérmico total de Europa, los investigadores calculan que un despliegue a escala de la UE podría aportar en torno a 301 TWh de electricidad al año. Equivale a casi la mitad, el 42%, de la generación con carbón y gas prevista en la UE para 2025.
El informe señala que, a escala mundial, la geotermia podría cubrir hasta el 15% del aumento de la demanda de electricidad de aquí a 2050, pero advierte de que la UE corre el riesgo de perder su liderazgo en esta fuente renovable si el despliegue sigue siendo "lento y desigual".
¿Qué países de la UE cuentan con mayor potencial geotérmico?
Los investigadores señalan que los avances en la perforación y en la ingeniería de reservorios están abriendo el camino para que los sistemas geotérmicos mejorados (EGS) suministren energía limpia y escalable en gran parte del continente.
A diferencia de las centrales geotérmicas convencionales, limitadas a regiones volcánicas y de bordes de placas tectónicas como Islandia, los EGS consisten en perforar hasta ocho kilómetros de profundidad en roca caliente y sólida, inyectar un fluido en las fracturas y bombearlo de nuevo a la superficie una vez calentado para producir electricidad. Esta tecnología moderna permite generar electricidad geotérmica a costes competitivos incluso fuera de las zonas tradicionalmente de alta temperatura.
Ember sostiene que el "potencial tecnoeconómico" de la energía geotérmica en Europa continental podría alcanzar unos 50 GW. Con este umbral, Hungría concentra la mayor parte, con unos 28GW de energía geotérmica sin explotar. Le sigue Turquía con 6GW, mientras que Polonia, Alemania y Francia cuentan con alrededor de 4GW cada una.
El informe subraya que "la capacidad de generación geotérmica no solo puede desarrollarse a precios bajos, sino que, al ser una tecnología sin costes de combustible, ofrece además la ventaja de estar aislada de la volatilidad de los precios de la energía y del encarecimiento del carbono, lo que refuerza su papel como fuente estable de electricidad firme y baja en carbono a lo largo del tiempo".
Nuevas profundidades para la transición energética europea
Tatiana Mindekova, asesora de políticas en Ember, sostiene que la geotermia moderna está "llevando la transición energética a nuevas profundidades" y está abriendo recursos de energía limpia que durante mucho tiempo se consideraron "inalcanzables y demasiado caro".
"Pero hoy la electricidad geotérmica puede ser más barata que el gas", afirma. "Además es más limpia y reduce la dependencia de Europa de las importaciones de combustibles fósiles". Mindekova añade que el reto para Europa ya no es si existen recursos para la energía geotérmica, sino si "el progreso técnico va acompañado de políticas que permitan escalar los proyectos y reducir el riesgo en las fases iniciales".
¿Se está quedando atrasada la UE en energía geotérmica?
Aunque los proyectos de EGS se pusieron en marcha en países como Francia, Alemania y Suiza ya a principios de la década de 2000, los expertos advierten de que los largos procesos de concesión de permisos y el "apoyo nacional irregular" han frenado su despliegue comercial. En cambio, los proyectos de Estados Unidos y Canadá están ampliando muchas de las técnicas que se probaron por primera vez en Europa. Ahora, la cartera de proyectos geotérmicos previstos en Norteamérica está en camino de superar a la europea.
El informe advierte de que "el retraso en el despliegue también conlleva el riesgo de trasladar a otras regiones los efectos de aprendizaje, el desarrollo de las cadenas de suministro y las reducciones de costes, lo que encarecerá en el futuro los proyectos europeos incluso allí donde los recursos están disponibles". Y concluye que "sin un mayor enfoque en la financiación a escala de mercado, Europa puede perder los beneficios económicos e industriales de unas tecnologías que contribuyó a impulsar".