Se insta a la UE a aprobar un Plan de Acción de Alimentación Vegetal que impulse dietas sostenibles y ayude a los agricultores a dejar la carne y los lácteos.
Los alimentos que dañan el clima, como la carne roja, reciben un fuerte respaldo de las subvenciones de la UE, en lo que se ha calificado como un uso "escandaloso" del dinero de los contribuyentes.
Un nuevo informe de la organización benéfica Foodrise concluye que la Política Agrícola Común de la UE (PAC) destinó en 2020 más subvenciones a la producción de alimentos de origen animal con altas emisiones que a los de origen vegetal.
De hecho, los alimentos de origen animal recibieron en torno al 77% del total de las subvenciones de la PAC, unos 39.000 millones de euros de los 51.000 millones desembolsados ese año.
La carne de vacuno y el cordero, señalados de forma constante como los principales responsables del daño climático, recibieron en 2020 unas 580 veces más subvenciones que las legumbres como las lentejas y las alubias.
La producción láctea obtuvo ese mismo año unas 554 veces más subvenciones de la PAC que los frutos secos y las semillas, mientras que la carne y los lácteos juntos recibieron más de diez veces más ayudas de la PAC que el cultivo de frutas y hortalizas.
¿Por qué la carne y los lácteos son tan perjudiciales para el medioambiente?
Los alimentos de origen animal representan entre el 81% y el 86% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la producción alimentaria de la UE, pese a aportar solo en torno al 32% de las calorías y el 64% de las proteínas.
A escala mundial, la alimentación y la agricultura generan un tercio de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, solo por detrás de la quema de combustibles fósiles. Según la calculadora de huella de carbono CO2 Everything, una ración de 100 g de carne de vacuno equivale a recorrer 78,7 km en coche y emite 15,5 kg de CO2 equivalente.
La huella de carbono de la ganadería se ha disparado en las últimas décadas, impulsada por las prácticas de la agricultura industrial moderna y por el enorme número de animales implicados. Greenpeace estima que alrededor del 60% de todos los mamíferos del planeta son ganado, mientras que solo un cuatro por ciento vive en estado salvaje (el 36% restante somos los seres humanos). Las aves de corral criadas en granjas suponen un abrumador 70% de todas las aves.
Cada uno de estos animales criados para la ganadería necesita mucha comida y espacio (lo que abre la puerta a macrogranjas intensivas que encierran a los animales durante la mayor parte de su vida) y provoca la destrucción de zonas que absorben carbono como bosques, pastizales y humedales. Numerosas investigaciones han puesto de relieve cómo la deforestación de la selva amazónica está impulsada por la demanda de soja.
A diferencia de lo que mucha gente cree, esa soja no se cultiva para alimentar a las personas, sino al ganado. Según la organización conservacionista WWF, casi el 80% de la producción mundial de soja se destina a la alimentación animal y su cultivo se ha duplicado en las dos últimas décadas.
Esta es la clave de por qué la ganadería contamina tanto, junto a otros factores como el uso de fertilizantes artificialesy las emisiones de metano del ganado vacuno. En la práctica añadimos un paso extra en la cadena entre la producción de alimentos y su consumo, desperdiciando agua, cultivos y energía en producir alimento para los animales en lugar de consumir directamente esos cultivos.
Por cada 100 calorías de cultivos que se destinan a la alimentación animal, solo obtenemos 40 calorías en forma de leche, 12 calorías de carne de pollo y apenas tres calorías de carne de vacuno, según un informe de la organización Compassion in World Farming.
Subvenciones injustas de la UE
"Es escandaloso que una parte tan desproporcionada de las subvenciones de la UE, por valor de miles de millones de euros de dinero de los contribuyentes europeos, se destine a apuntalar la producción de carne y lácteos de altas emisiones y a distorsionar la dieta de los europeos", afirma Martin Bowman, de la organización 'Foodrise'.
"La PAC se encuentra en una encrucijada y los responsables políticos de la UE tienen una oportunidad enorme para cambiar de rumbo y adoptar las medidas necesarias que permitan una transición justa hacia dietas saludables, sostenibles y ricas en alimentos vegetales".
Bowman sostiene que esta transición tiene el potencial de aumentar los ingresos de los agricultores, reducir la dependencia de la UE de las importaciones, mitigar el cambio climático y mejorar la salud de la población europea. "Como mínimo, los alimentos de origen vegetal merecen una parte más justa de las subvenciones de la PAC para poder competir en igualdad de condiciones", añade.
"Este uso vergonzoso de los fondos europeos para promocionar la carne y los lácteos entre la ciudadanía de la UE, directamente contrario a los objetivos europeos en materia de salud y clima, debe terminar de inmediato".
Bowman instó a los responsables políticos de la UE a poner en marcha un Plan de Acción para la Alimentación Vegetal que impulse los alimentos de origen vegetal en toda la cadena de suministro, acompañado de un fondo que ayude a los agricultores a pasar de la ganadería a los cultivos.
En 2024, la Comisión Europea publicó el informe del Diálogo Estratégico sobre el futuro de la agricultura de la UE, que concluía que es "fundamental" ayudar a los consumidores a asumir la transición hacia los alimentos de origen vegetal.
Según el informe, "la Comisión Europea debería elaborar, de aquí a 2026, un Plan de Acción de la UE para los alimentos de origen vegetal que refuerce las cadenas agroalimentarias vegetales, desde los agricultores hasta los consumidores". 'Euronews Green' ha contactado con la Comisión Europea para recabar su valoración.