El médico estadounidense Stephen Kornfeld, que asistió a los pasajeros enfermos durante el brote de hantavirus en un crucero, fue el único estadounidense enviado a la unidad de biocontención de alta seguridad de Nebraska tras un resultado de prueba inconcluso.
Un médico estadounidense que ayudó a atender a los pasajeros enfermos mientras viajaba en un crucero afectado por un brote de hantavirus ha recibido el visto bueno para salir de una habitación hospitalaria de alta seguridad, donde permanecía aislado tras un resultado de prueba poco concluyente.
Stephen Kornfeld estaba entre los más de 120 pasajeros y tripulantes evacuados del barco y enviados por avión a varios países para guardar cuarentena. Fue uno de los 16 estadounidenses trasladados al Centro Médico de la Universidad de Nebraska, en Estados Unidos, después de que un hisopado nasal tomado a bordo ofreciera resultados poco claros para el virus.
Fue ingresado en la Unidad de Biocontención de Nebraska, un área hospitalaria sellada utilizada para vigilar o tratar con seguridad a "pacientes con enfermedades transmisibles de alta peligrosidad", según el centro. El miércoles, la portavoz Kayla Thomas indicó que Kornfeld se sumará ahora a otros 15 estadounidenses que están siendo vigilados en la Unidad Nacional de Cuarentena, en lugar de permanecer en la instalación de aislamiento.
"Me siento de maravilla, al 100%", dijo Kornfeld a la cadena 'CNN' en una entrevista en vídeo difundida el martes. Antes de recibir el alta para abandonar la unidad, la describió como una cómoda habitación de hospital. "Es un poco raro estar aquí solo", comentó. "Pero las enfermeras entran, los médicos entran. Estoy en WhatsApp todo el tiempo. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo".
Kornfeld explicó que el hisopado nasal tomado en el barco se analizó dos veces en Países Bajos, con un resultado negativo y otro positivo. Se le realizó una prueba adicional tras su llegada a Estados Unidos. "La prueba inicial que recibimos, realizada en el extranjero, arrojó resultados no concluyentes", señaló el miércoles David Fitter, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.
Otros dos estadounidenses vinculados al brote se encuentran bajo vigilancia en una unidad especializada en enfermedades infecciosas del Hospital Universitario Emory, en Atlanta (Estados Unidos).
Según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, publicados el 13 de mayo, se han registrado 11 casos relacionados con el brote en el crucero, 8 de ellos confirmados, además de 3 fallecimientos entre pasajeros o tripulación. Un caso sigue siendo no concluyente y está sometido a nuevas pruebas.
Los pasajeros y los tripulantes han regresado ya a sus países de origen, donde las autoridades sanitarias continúan vigilándolos. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, calificaron la operación internacional de evacuación y cuarentena de "éxito".
"Todos los casos sospechosos y confirmados han sido aislados y atendidos bajo estricta supervisión médica, lo que minimiza el riesgo de una mayor transmisión", afirmó Tedros. La OMS recomienda una cuarentena de 42 días en el domicilio o en un centro a partir del día de salida del barco.
La agencia prevé que aparezcan más casos debido a la dinámica de transmisión en un barco y al periodo de incubación del virus, pero advierte de que "por el momento no hay indicios de que estemos ante el inicio de un brote de mayor envergadura".