A medida que se intensifican los efectos del cambio climático, los niños de todo el mundo quedan expuestos, en distintos grados, a riesgos naturales y humanos que pueden afectar a sus vidas.
Casi todos los niños del mundo están expuestos a riesgos climáticos que amenazan su salud y su desarrollo, según un nuevo informe de UNICEF (fuente en inglés).
"La vida de los niños sigue viéndose trastornada por el impacto de las olas de calor, los incendios forestales, las sequías y las inundaciones", afirmó la directora ejecutiva de UNICEF, Catherine Russell.
"En la actualidad, la mitad de los niños del mundo vive con al menos tres amenazas climáticas superpuestas que condicionan su vida diaria".
El informe concluye que el impacto sobre la salud física y mental de los niños, su bienestar y su acceso a la educación y a la protección es enorme, pero sigue estando escasamente cuantificado.
"Cuando reforzamos los sistemas de salud y educación y mejoramos las infraestructuras pensando en los niños, los protegemos de las amenazas climáticas actuales y contribuimos a asegurar su futuro", señaló Russell, que pidió más inversiones en servicios resilientes.
Los niños se ven afectados de forma desproporcionada por los peligros relacionados con el clima. Sus cuerpos están aún en desarrollo, lo que los hace más vulnerables al estrés físico y psicológico.
Aunque algunas de estas vulnerabilidades son inevitables, el informe señala que las autoridades pueden mejorar la accesibilidad y la resiliencia de los servicios sociales de los que dependen en mayor medida los niños.
Los principales riesgos para los niños
Los países de todo el mundo están sufriendo un aumento de las temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.
UNICEF calcula que casi todos los niños son vulnerables a amenazas para la salud relacionadas con el clima, a menudo a través de una cadena de impactos en cascada:
Las sequías graves pueden arrasar las cosechas y agravar la inseguridad alimentaria, lo que afecta al crecimiento y al desarrollo de los niños.
La vegetación seca que dejan las sequías puede alimentar incendios forestales que, a su vez, empeoran la contaminación del aire y dejan el terreno vulnerable a inundaciones repentinas más adelante en el año. Estas inundaciones pueden contribuir después a la propagación de enfermedades de transmisión hídrica.
Inundaciones
Se estima que en todo el mundo más de 360 millones de niños están expuestos a inundaciones. Esta exposición puede provocar ahogamientos, lesiones y una mayor propagación de enfermedades infecciosas, incluidas las transmitidas por vectores, como la malaria, y las de transmisión hídrica, como el cólera.
Los hogares dañados por las inundaciones también son más propensos a la aparición de moho, que puede causar enfermedades respiratorias, advirtió el organismo de la ONU.
Las interrupciones en los servicios de agua, saneamiento e higiene pueden causar enfermedades graves como la diarrea, una de las principales causas de muerte entre los niños pequeños en todo el mundo.
Calor extremo
Más de 1.500 millones de niños se enfrentan a olas de calor frecuentes y graves. En comparación con los adultos, los niños son más vulnerables tanto a los efectos a corto como a largo plazo del estrés térmico. Sudán menos por kilogramo de peso corporal y tienen una tasa metabólica más alta, lo que hace que se calienten más rápidamente durante los periodos de temperaturas extremas.
Los altos niveles de exposición al calor también aumentan el riesgo de parto prematuro, anomalías congénitas y complicaciones para las mujeres embarazadas, como diabetes gestacional y trastornos hipertensivos.
Mala calidad del aire
Casi todos los niños, 2.300 millones, viven en zonas con una calidad del aire insalubre, señala el informe, lo que convierte la contaminación atmosférica en uno de los principales factores de riesgo ambiental para la salud.
Como los pulmones, las vías respiratorias y el sistema inmunitario de los niños siguen desarrollándose hasta el inicio de la edad adulta, son especialmente vulnerables a los efectos nocivos de la mala calidad del aire.
Enfermedades transmitidas por vectores
La creciente amenaza que el cambio climático supone para la salud mundial se refleja en la mayor prevalencia y en los cambios de patrón de las enfermedades sensibles al clima, advirtió el organismo de la ONU.
Los niños de todo el mundo están cada vez más expuestos a enfermedades como la malaria, el dengue y la fiebre del Nilo Occidental.
El informe señala que 1.000 millones de niños están expuestos a la malaria, que puede causar la muerte y daños neurológicos a largo plazo, afectando al desarrollo, el aprendizaje y el rendimiento escolar. Los menores también son especialmente vulnerables a la anemia grave asociada a esta enfermedad, una importante causa de mortalidad.