Tomar café, incluso descafeinado, se asocia a menor riesgo de cirrosis, cáncer de hígado y muerte por enfermedad hepática, según un nuevo estudio.
Un mayor consumo de café se asocia a un menor riesgo de enfermedades hepáticas, según un nuevo estudio.
Los resultados, publicados en la revista 'Clinical Gastroenterology and Hepatology', muestran que el consumo de café se relaciona con una menor probabilidad de cirrosis, cáncer de hígado y muerte por causas hepáticas.
Los investigadores analizaron a más de 350.000 participantes de la UK Biobank que no presentaban cirrosis ni cáncer de hígado al inicio del estudio y siguieron su evolución durante 13 años.
Comprobaron que quienes tomaban cinco o más tazas de café al día presentaban un riesgo de cirrosis un 32% menor, una probabilidad de cáncer de hígado un 47% menor y un 42% menos muertes por causas hepáticas.
Un estudio de 2023 concluyó que las enfermedades hepáticas causan dos millones de muertes al año, lo que representa el 4% del total mundial. Aproximadamente dos tercios de estos fallecimientos se producen en hombres.
Los participantes que bebían más café también presentaban niveles más bajos de grasa hepática, hierro hepático, fibrosis e inflamación hepática.
Las analíticas de sangre de las personas que toman café mostraron niveles más altos de proteínas asociadas a una función hepática saludable y niveles más bajos de aquellas relacionadas con la cicatrización y la inflamación.
"Nuestros hallazgos respaldan un consumo moderado de café en las personas que ya lo disfrutan y lo toleran bien", afirmó el autor principal del estudio, Ju Dong Yang.
"Sin embargo, no recomendaríamos que alguien empezara a tomar café únicamente para proteger el hígado basándose solo en este estudio", añadió.
Tanto el café con cafeína como el descafeinado mostraron asociaciones similares, lo que sugiere que los beneficios no están únicamente vinculados a la cafeína.
Según la autora del estudio, Shelly Lu, el café influye en la salud del hígado a través de la inflamación y la cicatrización, lo que abre nuevas líneas de investigación para determinar quién se beneficia más.
La asociación más intensa se observó con alrededor de entre tres y cuatro tazas al día. Sin embargo, incluso un consumo moderado, de entre una y dos tazas diarias, se relacionó con un riesgo de enfermedad hepática significativamente menor.
Yang señaló que la prevención debe seguir centrada en mantener un peso saludable, limitar el consumo de alcohol, hacer ejercicio de forma regular y controlar la glucemia, la presión arterial y el colesterol.
Un consumo elevado de cafeína puede provocar aumento de la frecuencia cardiaca, palpitaciones, hipertensión, ansiedad y alteraciones del sueño.
En general, la cantidad considerada segura para la mayoría de adultos es de hasta 400 miligramos de cafeína al día, el equivalente a unas cuatro tazas de té o café.