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Quiénes no verán el eclipse del 12 de agosto: geografía, nubes o trabajo

Una joven observa el sol con unas gafas homologadas
Una joven observa el sol con unas gafas homologadas Derechos de autor  AP Photo
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Por Cristian Caraballo
Publicado última actualización
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Mientras el país se prepara para el primer eclipse total peninsular desde 1912, una parte importante de la población se quedará fuera de la experiencia completa: por dónde vive, por el tiempo que haga, por su turno de trabajo o, simplemente, por precaución con la vista.

España ya tiene puestos los ojos en el cielo. O al menos, preparados. Pero no todo el país va a poder ver lo mismo. El eclipse total de Sol del 12 de agosto es, según coinciden meteorólogos y astrónomos, un fenómeno que dividirá literalmente el territorio en dos: quienes vean el Sol desaparecer por completo y quienes se queden a las puertas.

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Fuera de la franja: Madrid, Barcelona y buena parte del sur

La banda de totalidad, el pasillo estrecho por el que la Luna tapa el Sol 100%, cruza la Península de oeste a este y toca capitales como La Coruña, Oviedo, León, Bilbao, Zaragoza, Valencia o Palma. Fuera de ese trazado, el resto del país verá un eclipse parcial, más o menos profundo según la distancia a la línea central.

Madrid y Barcelona son los dos grandes ausentes. La franja pasa justo entre ambas ciudades, así que sus habitantes presenciarán una tarde con el Sol casi tapado, hasta un 99% en algunos puntos, pero sin llegar a esos segundos de oscuridad total que convierten el fenómeno en algo distinto a cualquier otra cosa.

Huesca y Zamora quedan en el filo mismo de la totalidad, con lo que las irregularidades del relieve lunar pueden dejar el momento clave inapreciable a simple vista. Y toda la mitad sur peninsular, directamente, se conforma con un eclipse parcial.

El enemigo que nadie controla: las nubes

Estar en la franja correcta tampoco es garantía de nada si el cielo no acompaña. La cornisa cantábrica, costa de Galicia, Asturias, Cantabria, arrastra un historial meteorológico poco favorable en estas fechas, con probabilidades de cielo despejado que en algunos análisis no superan el 50%.

Un eclipse solar en 2024 observado desde Arlington, en Texas (EE.UU.)
Un eclipse solar en 2024 observado desde Arlington, en Texas (EE.UU.) AP Photo

Las previsiones más recientes apuntan a mejores opciones en el oeste e interior de Galicia, Castilla y León o Baleares, aunque los modelos aún pueden moverse hasta última hora. Para quien haya viajado cientos de kilómetros persiguiendo la totalidad, una nube mal colocada sobre el horizonte oeste puede arruinar en segundos lo que la geografía sí le había concedido.

Quienes seguirán trabajando mientras el cielo se oscurece

No existe en España ningún permiso especial para dejar el puesto de trabajo durante el eclipse, ni la legislación laboral lo contempla como causa de fuerza mayor. Así que conductores, personal de hostelería o de obra que estén de turno esta tarde seguirán, en principio, con su jornada mientras a su alrededor todo se detiene para mirar hacia arriba.

Como mucho, cabe encajar el momento de totalidad, apenas un minuto y pico en los mejores emplazamientos, dentro de la pausa de 15 minutos que marca el Estatuto de los Trabajadores para jornadas de más de seis horas, pero eso exige acuerdo previo con la empresa.

La DGT, de hecho, ha montado un operativo especial ante la previsión de retenciones en las zonas de mayor afluencia, así que buena parte del personal de carreteras tendrá esta tarde bastante más ajetreo del habitual.

Por seguridad, mejor no mirarlo directamente

Hay quien podría verlo y decide no hacerlo, o no debería. Los oftalmólogos llevan semanas insistiendo en que mirar el Sol sin gafas homologadas ISO 12312-2, ni siquiera unos segundos, ni con gafas de sol normales, radiografías o filtros caseros, puede provocar retinopatía solar: una quemadura de la retina que no duele, no se nota en el momento y puede tardar entre 4 y 48 horas en manifestarse con una mancha oscura en el centro de la visión.

El Grupo Social ONCE ha repartido cerca de dos millones de gafas certificadas por todo el país precisamente para evitar accidentes, y las sociedades de oftalmología recomiendan que los más pequeños, en particular, no observen el fenómeno sin supervisión directa de un adulto. Quien no tenga protección homologada a mano tiene, en realidad, dos opciones seguras: o no mirar o hacerlo a través de un 'streaming'.

Observar el eclipse a través de los prismáticos es otra opción
Observar el eclipse a través de los prismáticos es otra opción AP Photo

La ESA ofrecerá dos retransmisiones. La primera será la emisión oficial, realizada desde el Observatorio Astrofísico de Javalambre, en Teruel. Incluirá entrevistas en directo, explicaciones, imágenes e información sobre eclipses, además de la retransmisión de la totalidad a las 20:31. Será en inglés y podrá seguirse a través de la ESA Web TV y YouTube.

La segunda retransmisión de la ESA mostrará imágenes captadas por telescopios, sin comentarios ni explicaciones: únicamente el eclipse en directo, también disponible en YouTube.

Por su parte, la NASA también ofrecerá su propio 'streaming', que comenzará a las 19:15. La emisión mostrará diferentes vistas del eclipse a medida que avance por su trayectoria e incluirá entrevistas con expertos. Podrá seguirse tanto desde la web de la NASA como a través de YouTube, con conexiones a diferentes puntos donde se podrá observar la totalidad, como Islandia a las 19:45 o España a las 20:28.

Un fenómeno que también se puede escuchar

Para las personas ciegas o con baja visión, el eclipse ha sido tradicionalmente un espectáculo del que quedaban excluidas por definición. Eso cambia este año con el proyecto Eclipse Inclusivo, impulsado por el CSIC, que distribuye dispositivos LightSound en distintos puntos de observación del país.

El aparato traduce en tiempo real la intensidad de la luz solar en sonido: un tono que se va apagando y agravando a medida que la Luna cubre el disco solar, hasta desaparecer casi por completo durante la totalidad. No es lo mismo que verlo, pero es una manera de seguir el mismo instante que millones de personas estarán mirando al cielo para compartir esta tarde.

Los que no quieren verlo

No todo el mundo que se queda sin eclipse esta tarde es porque no pueda: hay quien, directamente, prefiere no salir a mirar. En las últimas semanas han circulado por redes sociales varios bulos que mezclan el fenómeno con teorías de la conspiración, desde advertencias sobre supuestos problemas neurológicos por observarlo hasta la afirmación, sin ningún fundamento científico, de que la Tierra perdería la gravedad durante siete segundos, atribuida a un inexistente documento filtrado de la NASA.

Cuidado con los más pequeños de la casa y con que se quiten las gafas en medio del eclipse
Cuidado con los más pequeños de la casa y con que se quiten las gafas en medio del eclipse AP Photo

Los verificadores llevan días desmontando estos mensajes, pero no han dejado de repetirse, y algunos advierten literalmente de "no salir" durante el eclipse. Para una parte de la población, ese 'runrún' basta para quedarse en casa con las persianas bajadas.

Luego está quien no le teme al fenómeno, sino a lo que lo rodea. Los pueblos situados en la franja de totalidad han visto un aumento de búsquedas turísticas de más del 800% respecto a un año normal, y no pocos vecinos de esas localidades ya avisan de que pasarán la tarde lejos del gentío, dejando el mejor sitio para ver el Sol a los miles de visitantes que han llegado a colapsar carreteras y alojamientos. Para ellos, el eclipse no es tanto un espectáculo astronómico.

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