Un nuevo estudio relaciona el calor extremo con más de 30 dolencias pasadas por alto, desde erupciones cutáneas hasta traumatismos violentos.
Este verano, Europa se ha enfrentado a algunas de las temperaturas más extremas de su historia, con los termómetros marcando máximos récord durante varias olas de calor consecutivas. El calor abrasador ha provocado miles de muertes en exceso, ha puesto al límite los servicios sanitarios y ha evidenciado la necesidad de mejorar la preparación de cara al futuro.
Las temperaturas extremas pueden tener graves consecuencias para la salud, con el agotamiento por calor, el golpe de calor y la deshidratación entre las más frecuentes. Sin embargo, los investigadores han identificado más de 30 diagnósticos asociados a las altas temperaturas, que registran un aumento significativo durante los periodos de calor intenso.
El estudio, publicado en la revista 'Science Advances', halló vínculos sólidos con problemas poco reconocidos como los brotes de esclerosis múltiple, las erupciones cutáneas y diversas lesiones físicas.
"Es una obligación de salud pública proteger a las personas y comunidades más vulnerables a los efectos dañinos del cambio climático", explicó Hyojung Jang, responsable del estudio en la Universidad Northwestern de Estados Unidos. "Si solo registramos las dolencias relacionadas con el calor más conocidas, subestimaremos la verdadera carga sanitaria vinculada al calor, lo que podría hacer que se pasara por alto a personas y comunidades vulnerables".
Este estudio examinó 1.803 diagnósticos registrados en casi un millón de visitas a servicios de urgencias y de atención inmediata en Chicago entre los meses de mayo y septiembre del periodo 2011-2023.
Los investigadores identificaron diagnósticos como erupciones y edemas cutáneos, insuficiencia renal aguda, esclerosis múltiple, trastornos mentales y del comportamiento, así como picaduras y mordeduras de insectos, asociados al calor y que a menudo pasan desapercibidos en los servicios de urgencias.
Los autores señalaron que los entornos urbanos afrontan riesgos adicionales debido al llamado 'efecto isla de calor urbana', que puede elevar las temperaturas locales varios grados y prolongar la duración de estos episodios.
Los resultados también sugieren que el calor extremo puede estar vinculado a un aumento de los traumatismos accidentales y violentos, incluidas agresiones e incidentes relacionados con armas de fuego. Los investigadores identificaron 23 diagnósticos específicos de lesiones, intoxicaciones o causas externas que cumplían sus criterios para considerarse relacionados con el calor.
"Investigaciones previas han mostrado que, cuando las personas están expuestas a un calor extremo, a menudo actúan de forma más agresiva, y eso podría estar influyendo aquí", señaló el coautor Daniel Horton, profesor asociado en Northwestern. "Cuando hace calor, el cuerpo se estresa y la mente también, algo que puede distraer o irritar y derivar en más accidentes".
Mejorar la preparación
Según los investigadores, estos resultados pueden ayudar a mejorar la preparación ante futuros periodos de calor intenso.
Esto incluye actualizar las alertas clínicas para abarcar un abanico más amplio de patologías, en particular las complicaciones renales y de equilibrio de líquidos, que a menudo se manifiestan varios días después de la exposición al calor.
Teniendo en cuenta estos posibles diagnósticos, los servicios de urgencias y de atención inmediata pueden anticipar mejor y preparar refuerzos ante un aumento de la demanda de atención por deshidratación y problemas renales durante y justo después de los episodios de calor extremo. Los autores señalaron que, por ahora, las conclusiones se limitan al estudio realizado en Chicago y deben replicarse en otras poblaciones, climas y sistemas sanitarios.