A medida que comienzan las compras de vuelta al cole, los expertos advierten de que las mochilas sobrecargadas pueden afectar al cuerpo de los niños.
Las mochilas pueden ser atractivas y prácticas, pero también pueden resultar demasiado pesadas, cargadas de libros, dispositivos digitales, instrumentos musicales, material deportivo y mucho más.
Está bien ir preparado, pero los niños que van andando al colegio o participan en actividades extraescolares pueden estar cargando con más peso del que su cuerpo soporta.
Ahora que las familias empiezan las compras de vuelta al cole, estas son algunas claves para saber si la mochila de sus hijos pesa demasiado y cómo aligerarla.
¿Cuándo pesa demasiado la mochila?
La mochila escolar moderna ha evolucionado, pero no necesariamente se ha aligerado. Tanto si los alumnos llevan libros de texto, dispositivos digitales o ambos, suelen añadir cuadernos, botellas de agua, fiambreras o ropa de deporte. Cada uno de esos objetos puede no parecer pesado, pero en conjunto puede suponer una carga innecesaria para el cuerpo de los niños.
Según la Academia Estadounidense de Pediatría, algunas señales de que una mochila puede pesar demasiado son que el niño se incline hacia delante para sostenerla o que tenga dificultades para caminar. Las correas no deberían clavarse en los hombros.
Las lesiones de espalda no son frecuentes, pero sí posibles, especialmente si un niño se cae mientras lleva una mochila muy pesada, explica Sadika Kendi, doctora que encabeza las iniciativas de prevención de lesiones de la academia.
"Es peor si, por ejemplo, tropiezan y se caen mientras llevan una mochila enorme y pesada a la espalda. Es más peso que puede aumentar la gravedad de una lesión", declaró a la agencia Associated Press.
Aunque entre el diez y el 15% del peso corporal del niño suele citarse como orientación para la mochila, no hay pruebas suficientes para fijar una norma válida para todos, añade Kendi. Los niños difieren en tamaño, fuerza, desarrollo físico y rutinas diarias, por lo que progenitores y cuidadores deben tener en cuenta las necesidades de cada uno y, en general, procurar que las mochilas sean lo más ligeras posible.
Cómo elegir la mochila adecuada
Las autoridades sanitarias recomiendan mochilas con dos correas anchas, acolchadas y ajustables.
Las correas deben ir suficientemente ceñidas para mantener la mochila cerca del cuerpo y ajustarse de modo que la parte inferior quede justo por encima de la cintura del niño. Una mochila con cinturón lumbar también puede ayudar a repartir parte del peso.
Las mochilas con ruedas pueden ser una buena opción, sobre todo para niños con lesiones, pero los expertos señalan que pueden plantear problemas en centros con escaleras o pasillos muy concurridos, donde suponen un riesgo de tropiezos.
Llevar solo lo imprescindible
Una vez que las familias reciben las listas de material escolar para la vuelta al cole, conviene revisar qué necesita realmente el niño llevar a diario.
Según Samantha Ness, profesora de Historia en Phoenix, Estados Unidos, los padres deberían centrarse en asegurar que sus hijos cuenten con el material básico, en lugar de dejarse llevar por artículos de moda, decorativos o muy caros.
Sus alumnos tienen acceso a los libros de texto en el aula, pero se espera que lleven cada día un ordenador portátil y su cargador. A medida que la tecnología se vuelve más central en el trabajo escolar, algunos estudiantes han dejado de llevar papel por completo, señala. Dependen de sus dispositivos, que también pueden convertirse en una fuente de distracción.
A medida que los alumnos crecen, añade Ness, las mochilas se convierten más en un espacio de almacenamiento personal que en un lugar para material escolar y acaban llenas de objetos como maquillaje, esmalte de uñas o secadores de pelo.