Las mujeres tienen menos probabilidades que los hombres de recibir tratamientos invasivos o intensivos, como cirugía o analgésicos potentes, para las mismas enfermedades, según un nuevo estudio.
Según una nueva revisión, las mujeres tenían menos probabilidades que los hombres de que se les ofrecieran tratamientos intensivos como cirugía o analgésicos potentes, según ha concluido una nueva revisión Aunque los sistemas sanitarios suelen tratar de forma diferente a hombres y mujeres, los investigadores señalaron que aún no está claro si estas diferencias colocan a alguno de los dos sexos en desventaja.
Las diferencias entre sexos son evidentes en toda la medicina y desempeñan un papel clave en el diagnóstico y el manejo de los pacientes. Investigadores de la Universidad de St Andrews, en Escocia, detectaron diferencias visibles en la forma en que se trata a hombres y mujeres.
"Aunque el sentido de los resultados no fue una sorpresa, sí lo fue su coherencia", afirmó Miriam Veenhuizen, profesora honoraria en la Facultad de Medicina de St Andrews.
Los investigadores analizaron 41 estudios publicados entre 2018 y 2023 y hallaron el mismo patrón en cardiología, cirugía, medicina de trasplantes y atención de urgencias.
En el caso de las mujeres con insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio o taquicardia, era más probable que se optara por un manejo conservador con medicación en lugar de procedimientos invasivos como el bypass coronario o la intervención coronaria percutánea.
Entre los pacientes con párkinson, los hombres tenían más probabilidades de ser derivados para dispositivos de estimulación cerebral profunda, un aparato implantable que se utiliza para controlar los síntomas. Las mujeres también tenían menos probabilidades de recibir un trasplante de hígado o de ser derivadas a cirugía.
"Para los clínicos, estos resultados son un recordatorio de que deben comprobar si el tratamiento se ofrece por motivos clínicos y no por suposiciones", señaló Andrew O'Malley, colíder del estudio.
¿Qué hay detrás de esta diferencia?
Aunque la tendencia fue constante en los distintos estudios, las razones que la explican siguen sin estar claras.
"No está del todo claro por qué ocurre esto, pero es probable que se deba a que las mujeres estuvieron infrarrepresentadas en los ensayos clínicos hasta hace pocas décadas, de modo que muchas guías se basan en datos procedentes de hombres", explicó Veenhuizen.
Los investigadores reclamaron más estudios para saber si estas diferencias responden a variaciones legítimas en la práctica clínica o a desigualdades más amplias y para garantizar que los pacientes reciban una atención equitativa.