Prepararse para una operación importante no debería excluir la preparación psicológica para una buena recuperación, según un nuevo estudio.
No abordar la salud mental de los pacientes antes de una cirugía de alto riesgo podría dificultar su recuperación, sobre todo en los pacientes de mayor edad, según un nuevo estudio (fuente en inglés) publicado el miércoles en JAMA Network Open.
"El estrés de la cirugía puede agravar los síntomas de ansiedad y depresión y afectar a la recuperación y a la salud general de los pacientes", señaló en un comunicado (fuente en inglés) la primera firmante del estudio, Joanna Abraham.
Los autores sostienen que la atención previa a la cirugía debería incluir no solo la preparación física, sino también la preparación mental a cargo de profesionales formados en salud mental, algo que suele faltar en la atención perioperatoria actual.
"Reconocemos la importancia de poner el cuerpo en forma antes de la cirugía, pero preparar la mente y el cerebro es igual de importante", afirmó el autor sénior del estudio, Eric J. Lenze.
El camino a seguir pasa por tratar a los pacientes "de forma 'holística'", apuntó Michael S. Avidan, uniendo anestesiología y psiquiatría.
El poder de una llamada
El estudio incluyó a 306 adultos de 60 años o más que tenían programada una cirugía cardíaca, oncológica u ortopédica. Los pacientes se dividieron en dos grupos. Uno recibió únicamente materiales de autoayuda para leer por su cuenta, mientras que el otro grupo habló con un profesional de salud mental, como un trabajador social o un asesor de salud mental, en entre ocho y doce sesiones telefónicas. El segundo grupo recibió además una revisión personalizada por parte de farmacéuticos y médicos para ajustar de forma segura las dosis de medicamentos de alto riesgo.
Tres meses después de la cirugía, los pacientes que recibieron la consulta de profesionales de salud mental y la revisión de la medicación presentaron una reducción de los síntomas de depresión y ansiedad entre 2,2 y 2,5 puntos mayor que quienes solo recibieron materiales educativos, en una escala de 48 puntos.
Los adultos mayores sometidos a cirugía oncológica fueron quienes experimentaron las mayores mejoras en salud mental, con puntuaciones casi cinco puntos inferiores a las del grupo de control.
Los pacientes también relataron experiencias positivas con esta atención adicional, tanto con los profesionales de bienestar como con los farmacéuticos que trabajaron para suprimir medicamentos innecesarios.
"Lo que hace que este modelo de atención sea tan prometedor es que resulta práctico de aplicar", señaló Abraham. "Los pacientes y los profesionales sanitarios consideraron que el programa era asumible y fácil de integrar en los circuitos quirúrgicos ya existentes. La atención proactiva a la salud mental no tiene por qué suponer una carga para el sistema hospitalario".