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El sistema de acogida de refugiados belga, al borde del colpaso

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Por Ana LAZARO
El sistema de acogida de refugiados belga, al borde del colpaso
Derechos de autor  Afptv

Cada mañana, cientos de solicitantes de asilo hacen cola en Bruselas para tratar de completar su solicitud y encontrar un lugar donde instalarse.

El sistema de acogida está totalmente saturado y la situación se está volviendo dramática. Muchos se ven obligados a pasar varias noches en el frío, rodeados de suciedad y de ratas.

Como Jafar, que llegó de Afganistán hace dos meses. "Todas las noches duermo aquí, pero en realidad no duermo porque hace mucho frío. Paso la noche aqui y al final por la mañana tengo que irme", explica este demandante de asilo.

Las puertas de Fedasil, Agencia Federal para la Recepción de Solicitantes de Asilo, se abren a las 8:45. Los primeros en entrar son los más vulnerables: los menores no acompañados y las familias con niños. Después llega el turno de los hombres solos, pero la mayoría se marchan sin respuesta.

Las organizaciones humanitarias aportan un poco de alivio. "Estamos presentes todas las mañanas desde hace varias semanas para ofrecer café, té, mantas... También para atender a nivel médico a las personas que potencialmente sufren hipotermia. Y finalmente para distribuir información e indicar donde se encuentran los centros de día", explica Mehdi Kassiou, de la Plataforma Ciudadana de Apoyo a los Refugiados.

La situación se ha agravado durante las últimas semanas. Las llegadas han aumentado y hay escasez de plazas, en parte como consecuencia de las inundaciones del verano pasado en Bélgica.

La agencia gubernamental que se ocupa de las demandas de asilo trabaja contrareloj.

"Esta semana se van a abrir 300 plazas, pero aún y así nos vamos a quedar cortos. La situación es crítica y tenemos que poner toda la energía en encontrar plazas, sea cual sea el lugar. No importa siempre y cuando la gente tenga una cama y la posibilidad de dormir en algún lugar", reconoce Isabelle Pluma, de Fedasil.

Una situación difícil que va más allá de Bélgica, con muchos puntos calientes en Europa. Pero la UE sigue dividida sobre cómo afrontar la situación.

Este jueves los ministros del Interior se reúnen de nuevo, sin que se vislumbren soluciones inminentes.