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El sorprendente cambio radical de Dinamarca en la política de defensa de la UE

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Por Jorge Liboreiro
El sorprendente cambio radical de Dinamarca en la política de defensa de la UE
Derechos de autor  Olafur Steinar Gestsson/AP

La invasión de Ucrania por parte de Rusia está impulsando a la Unión Europea a abandonar sus antiguos tabúes sobre defensa.

El gobierno danés, encabezado por la primera ministra Mette Frederiksen, ha anunciado que el país celebrará un referéndum para reconsiderar la cláusula de exclusión voluntaria existente desde 30 años que hasta ahora ha mantenido a Dinamarca alejada de la política de defensa común de la UE. El referéndum se realizará el 1 de junio.

Frederiksen también ha asegurado que el gobierno aumentará su presupuesto en defensa para cumplir con el objetivo de destinar el 2% del PIB a gasto militar que marca la OTAN para 2033. Actualmente dedica el 1,44%. La última vez que el país superó la marca del 2% fue en 1989.

"El ataque brutal y sin sentido de Putin contra Ucrania ha iniciado una nueva era en Europa, una nueva realidad", dijo Frederiksen en una conferencia de prensa en Copenhague. "La lucha de Ucraniano es solo de Ucrania, es una prueba de fuerza para todo en lo que creemos, nuestros valores, democracia, derechos humanos, paz y libertad", ha insistido la política.

Un documento firmado por los socialdemócratas, partido de Frederiksen, junto a otros cuatro partidos habla de una "nueva situación de seguridad" que hay que afrontar "con nuestros aliados en la OTAN y la UE". Además de los cambios en la política de defensa del país, las partes mencionan la gran dependencia de Europa del gas ruso.

Una disposición especial

Para Dinamarca, el cambio de política es crucial. En 1992, se introdujo una cláusula de exclusión voluntaria a instancias del país como parte del Acuerdo de Edimburgo de 1992, un texto especialmente diseñado para permitir que el país danés ratificara el Tratado de Maastricht de 1991. Los daneses habían rechazado el Tratado de Maastricht con el 50,7% de los votos en contra.

El acuerdo proponía disposiciones para aclarar la participación de Dinamarca en cuatro nuevos campos en los que la UE había comenzado a profundizar su integración: ciudadanía, justicia y asuntos de interior, la unión monetaria (Dinamarca rechazó el euro y aún hoy mantiene la corona nacional) y defensa.

A día de hoy, la cláusula de exclusión sigue vigente y se aplica a la llamada Política Común de Defensa y Seguridad (CDSP), uno de los principales elementos de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) del bloque.

Por ello, Dinamarca, que es miembro de la OTAN, se excluye de todas las decisiones de política exterior que tengan implicaciones de defensa. **Durante las reuniones presenciales de los ministros de Asuntos Exteriores, el representante danés suele abandonar la sala cuando se abordan temas de defensa. **Los 26 estados miembros restantes participan plenamente en el PESC.

En la práctica, esto significa que el país nórdico participa en acciones colectivas relacionadas, por ejemplo, con sanciones económicas, como ha sido el caso contra Rusia, pero se mantiene fuera cuando se trata de despliegues militares, como la Operación IRINI, creada para hacer cumplir el embargo de armas de Naciones Unidas en Libia.

Más de 5.000 miembros del personal militar y civil de la UE están actualmente desplegados en misiones PESC en Europa, África y Asia, y la mayoría de ellos se centran en la gestión de crisis. Ha habido un total de 37 operaciones desde 2003, con casi la mitad de ellas todavía en curso.

Si los ciudadanos daneses votaran derogar la cláusula de exclusión voluntaria, el país entraría en la política de defensa común y las tropas danesas se desplegarían en todo el mundo bajo un mando centralizado.

'Llamada de atención'

Hasta ahora, el PESC ha sido un "proyecto técnico", centrado en la cooperación industrial y la adquisición. No se ha centrado en construir un ejército de la UE adecuado, un objetivo que aún se considera divisivo y remoto, dice Bruno Lété, investigador principal del German Marshall Fund de los Estados Unidos. 

"Los europeos han hecho un mal trabajo pensando en su propia defensa", dice Lété a Euronews.“En la respuesta militar a la guerra de Ucrania, Europa se ha añadido a la respuesta pero Estados Unidos ha sido claramente el conductor”, añade. "Los europeos ahora se están dando cuenta de que esta situación ya no es sostenible".

Pero la guerra de Ucrania, desplegandose justo en la frontera de la UE, ha servido como una "llamada de atención" para el bloque, lo que ha llevado a una "nueva dinámica", dice Lété. Una dinámica donde las capitales, desde Berlín hasta Copenhague, replantean sus estrategias de defensa y se vuelven más conscientes del entorno geopolítico que las rodea.

"Todavía es pronto para decir cómo se desarrollará esta [llamada de atención]. Algunos estados miembros darán prioridad a las estructuras de la OTAN. Otros argumentarán que la UE debería poder liderar sus propias misiones militares, si es necesario", dice el investigador, señalando que la OTAN continuará sumando valor _"pase lo que pase". **“_Los próximos años serán años de inestabilidad permanente”,** pronostica Lété. Y eso cree que "seguirá uniendo a los europeos".

Caen los tabúes de defensa europeos

Por primera vez en la historia, el bloque está financiando la compra de armas letales para los países que están bajo ataque, una decisión que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, describió como un "momento decisivo".

Dado que los tratados de la UE impiden que el presupuesto común financie empresas militares, la UE proporcionará a Ucrania un fondo de 500 millones de euros en el marco de un instrumento extrapresupuestario conocido como Fondo Europeo para la Paz.

Mientras tanto, Alemania ha revertido drásticamente su política posterior a la Segunda Guerra Mundial que impedía que el país enviara armas letales a las zonas de conflicto y está equipando al gobierno de Kiev con 1.000 armas antitanque y 500 misiles antiaéreos Stinger.

Finlandia y Suecia, dos países tradicionalmente no alineados, también están entregando armas para ayudar al ejército ucraniano a resistir la invasión rusa. Incluso Suiza, un estado no miembro de la UE, está abandonando su sacrosanta neutralidad para imponer dolorosas sanciones al Kremlin.

“La seguridad y la defensa europeas han evolucionado más en los últimos seis días que en las últimas dos décadas”, dijo von der Leyen al Parlamento Europeo la semana pasada, reflexionando sobre los eventos transformadores que siguieron al ataque ruso el 24 de febrero.