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¿Qué países de la UE han sufrido el cierre de grifo de Gazprom?

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Por Jorge Liboreiro
El logotipo de "Gazprom Germania" aparece en la sede de la empresa en Berlín, Alemania, el 6 de abril de 2022.
El logotipo de "Gazprom Germania" aparece en la sede de la empresa en Berlín, Alemania, el 6 de abril de 2022.   -   Derechos de autor  AP / Michael Sohn (Archivo)

La Unión Europea (UE) está al borde de un precipicio energético. Rusia, el principal proveedor de combustibles fósiles del bloque, está librando una brutal guerra contra Ucrania que no parece tener fin. Mientras las naciones occidentales abofetean al país con un número cada vez mayor de sanciones, el Kremlin redobla las represalias, llegando a golpear el punto más débil de la UE: la dependencia del gas.

En los últimos meses, Moscú ha cortado total o parcialmente el suministro de gas a varios Estados miembros de la UE, un ataque radical que perjudica tanto a la economía europea como a la rusa.

La principal razón para justificar la medida ha sido un decreto del presidente Vladímir Putin que obliga a las empresas energéticas a abrir una cuenta bancaria en rublos en Gazprombank para realizar sus transacciones.

Como algunos gobiernos se negaron a cumplir esta imposición unilateral, temiendo que al hacerlo se incumplieran sus contratos y el espíritu de las sanciones de la UE, Putin ha empezado a castigar a los países que considera "poco amistosos".

El bloque se prepara ahora para una interrupción total de los flujos de gas ruso, un escenario que, según muchos economistas, desencadenaría automáticamente una profunda recesión y obligaría a los gobiernos a racionar la energía.

La Comisión Europea está trabajando en un plan para coordinar las medidas de contingencia y evitar el enfoque egocéntrico que obstaculizó la respuesta inicial a la pandemia de COVID-19.

"También tenemos que prepararnos ahora para nuevas interrupciones del suministro de gas e incluso un corte total del suministro de gas ruso", ha dicho la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Es evidente, Putin sigue utilizando la energía como arma.
Ursula von der Leyen
Presidenta de la Comisión Europea

Estos son los países de la UE que hasta ahora han sido víctimas de las represalias rusas:

Polonia y Bulgaria

A finales de abril, Polonia y Bulgaria se convirtieron en los primeros países de la UE en quedarse sin gas ruso.

Gazprom, el gigante energético ruso controlado por el Estado, informó a ambos países de que se interrumpiría el flujo de gas por su continua negativa a pagar sus facturas en rublos.

Polonia y Bulgaria denunciaron abiertamente el procedimiento de pago en dos fases y prometieron acelerar la diversificación de su combinación energética.

En el caso de Polonia, la repentina caída fue manejable, ya que la mayor parte de su electricidad procede de la quema de carbón. El país cuenta con una terminal de gas natural licuado (GNL) en Świnoujście desde la que puede traer suministros adicionales de socios más fiables, como Estados Unidos, Qatar, Egipto e Israel.

Bulgaria, que dependía en un 90 % del gas ruso, también ha incrementado sus compras de GNL y ha anunciado planes para ampliar la capacidad de un gasoducto que bombea gas desde el gigantesco yacimiento de Azerbaiyán en el mar Caspio.

Finlandia

El 20 de mayo Gazprom comunicó a Finlandia que procedería a suspender todos los flujos de gas después de que Gasum, el mayorista de gas estatal del país, se negara a cumplir el decreto de pago en rublos.

La decisión coincidió con el impulso de Helsinki para entrar en la OTAN, la alianza transatlántica cuya expansión Putin ha criticado con vehemencia.

Aunque Finlandia dependía en gran medida del gas ruso, este producto sólo representaba un 5% de su consumo energético anual, lo que facilitó la contención de la crisis.

Dinamarca y Países Bajos

A finales de mayo, apenas unos días después de que Finlandia viera desaparecer sus flujos de gas ruso de la noche a la mañana, Dinamarca sufrió un destino similar cuando la multinacional energética danesa Orsted hizo caso omiso de las peticiones de pago en rublos.

Esto es totalmente inaceptable. Es una especie de chantaje de Putin.
Mette Frederiksen
Primera ministra de Dinamarca

Casi al mismo tiempo, Gazprom interrumpió totalmente los suministros al operador neerlandés GasTerra, también por la negativa a liquidar sus facturas con moneda rusa.

GasTerra dijo que había hecho las gestiones necesarias para conseguir proveedores alternativos y compensar la pérdida de los 2 000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas ruso previstos.

Alemania, Italia y Francia

Las tres mayores economías de la Unión Europea se vieron afectadas por las represalias rusas en la antesala de un viaje conjunto a Kiev del canciller alemán Olaf Scholz, el primer ministro italiano Mario Draghi y el presidente francés Emmanuel Macron.

Alemania registró un descenso del 40 % en los flujos de Nord Stream 1, el enorme gasoducto que conecta Rusia con la ciudad norteña de Greifswald y que transporta hasta 55 bcm al año.

Gazprom dijo que las reparaciones del conducto eran la razón de la reducción, pero Berlín contraatacó, acusando a la compañía de distorsionar deliberadamente el mercado para subir los precios y bombear dinero extra a las arcas del Kremlin.

A medida que el suministro de gas disminuía, el gobierno de Olaf Scholz activó la segunda fase de su plan de emergencia de tres etapas, acercando al país a las medidas de racionamiento.

En Italia, la multinacional energética Eni, que de hecho abrió una cuenta bancaria en rublos para cumplir con el decreto de Putin, dijo que los suministros de gas ruso habían caído un 15 %, una contracción que continúa hasta la actualidad.

Gazprom no dio a Eni ninguna explicación sobre la limitación de los flujos.

El primer ministro Draghi dijo entonces que el supuesto mantenimiento de las tuberías por parte de Gazprom era una mentira. "Existe un uso político del gas al igual que existe un uso político del trigo", dijo, refiriéndose al bloqueo de los puertos ucranianos.

Mientras tanto, en Francia, el operador de la red GRTgaz dijo inicialmente que ya no recibía gas por tubería de Rusia, aunque el gobierno aclaró más tarde que los suministros seguían llegando, aunque en cantidades variables.

Austria, Eslovaquia y República Checa

En el mes de junio se produjeron más reducciones de gas a otros países de la UE.

El grupo energético austriaco OMV experimentó un descenso del 50 % del gas ruso, que luego mejoró ligeramente hasta cerca del 40 % a principios de julio.

La empresa eslovaca de gas SPP también registró un descenso gradual de los suministros y dijo que los volúmenes podrían llegar a la mitad de lo estipulado en los contratos.

República Checa, que ocupa actualmente la presidencia semestral rotatoria del Consejo de la UE, observó una caída general del tránsito de gas, pero señaló que los suministros al país no estaban amenazados.

"Estamos dispuestos a trabajar en la coordinación de las reservas de gas de cara al próximo invierno y a promover las compras conjuntas voluntarias", declaró el primer ministro checo, Petr Fiala, ante el Parlamento Europeo.

"Debemos tener siempre presente que podemos encontrarnos en una situación en la que la solidaridad entre los Estados miembros sea más necesaria que nunca".

La creciente lista de suspensiones de gas arroja serias dudas sobre el objetivo recién acordado por la UE de alcanzar un nivel mínimo de almacenamiento de gas del 80 % para el 1 de noviembre, objetivo diseñado para evitar un invierno de escasez y descontento.

El nivel actual de almacenamiento en todo el bloque es del 60 %, y sólo tres países -Portugal, Polonia y Dinamarca superan el 80 %.

Fuentes adicionales • Adaptado al español por Blanca Castro