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15 países europeos piden un tope al precio de todas las importaciones de gas

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Por Jorge Liboreiro  & Efi Koutsokosta
15 países europeos apoyan el tope al precio del gas
15 países europeos apoyan el tope al precio del gas   -   Derechos de autor  Thanassis Stavrakis/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved   -  

15 Estados miembros, incluída España, creen que la Unión Europea debe imponer un amplio límite de precios a todas las importaciones de gas que entren en el bloque para controlar el aumento de la factura energética. Así lo han pedido en una carta conjunta envíada el martes por la tarde a la comisaria de Energía europea, Kadri Simson.

"El tope de precios (...) es la única medida que ayudará a todos los Estados miembros a mitigar la presión inflacionista, a gestionar las expectativas y a proporcionar un marco en caso de posibles interrupciones del suministro, y a limitar los beneficios extraordinarios del sector", dice la carta. "Este tope es la prioridad".

Este documento, al que ha tenido acceso Euronews, es la primera vez que los partidarios del tope del gas unen sus fuerzas en una declaración de intenciones. Ha sido firmado por Bélgica, Bulgaria, Croacia, Francia, Grecia, Italia, Letonia, Lituania, Malta, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y España.

El documento llega en vísperas de la reunión del viernes de los ministros de Energía de la UE, que se espera que aprueben un paquete inicial de tres medidas de emergencia. Las peticiones de limitar el precio de las importaciones de gas en toda la UE han cobrado fuerza en las últimas semanas, después de que los precios alcanzaran en agosto un máximo histórico de 346 euros por megavatio-hora.

Los precios han disminuido gradualmente desde ese pico y actualmente se sitúan justo por debajo de la marca de los 200 euros, casi cinco veces más que hace un año. Los países que apoyan la medida creen que la UE, haciendo uso de su influencia como mayor mercado único del mundo, debería imponer un límite al precio que está dispuesta a pagar por las importaciones de gas.

El tenso mercado energético del bloque, que sufre un desajuste entre la oferta y la demanda, registra tarifas más altas que sus homólogos asiáticos y americanos. Al ser el combustible más caro para satisfacer todas las demandas de energía, el gas fija el precio final de la electricidad, incluso cuando fuentes más baratas y ecológicas contribuyen al mix total.

Los firmantes creen que, si se limitan los precios del gas, las facturas de la electricidad podrían contenerse artificialmente. "La crisis energética que comenzó el pasado otoño se ha agravado con el tiempo y ahora está provocando presiones inflacionistas insostenibles que están afectando duramente a nuestros hogares y nuestras empresas", dice la carta.

Alemania se opone a la limitación del gas y la Comisión Europea duda

Los 15 países han instado a la Comisión Europea a presentar una propuesta inicial de tope de gas en la reunión ministerial del viernes y a elaborar posteriormente un texto jurídico formal para su negociación y aprobación.

Sin embargo, la Comisión Europea ha mostrado sus dudas sobre el tope de gas en toda la UE y sigue estudiando sus posibles riesgos. El Ejecutivo teme que esta medida sin precedentes pueda ahuyentar a los mayoristas en un momento en que el bloque busca desesperadamente suministros que no sean rusos, sobre todo de gas natural licuado (GNL), para pasar el invierno sin apagones ni racionamiento.

Se espera que la competencia por los buques cisterna de GNL se intensifique cuando las temperaturas empiecen a bajar y podría aumentar aún más si la economía china se recupera tras un periodo de desaceleración.

Alemania, el mayor consumidor de gas de la UE, ha planteado cuestiones similares y sigue oponiéndose. "Si se introduce un tope de precios, como quiere hacer la UE de forma unilateral, y todos los demás consumidores del mundo no lo hacen, el gas irá a parar a otros consumidores y, por tanto, podría haber una escasez en el suministro de gas", dijo la semana pasada la secretaria de Estado alemana para Europa y el Clima, Anna Lührmann.

Noruega, que este año ha sustituído a Rusia como principal proveedor de gas de la UE, ha dicho que está abierta a debatir la reducción de las tarifas, pero se muestra "escéptica" sobre un límite amplio.

Hasta ahora, la Comisión Europea sólo ha sugerido un tope de precios para el gas proviniente de gasoductos rusos, con el fin de privar al Kremlin de unos ingresos que posiblemente puedan canalizarse hacia la actual invasión a gran escala de Ucrania, que hasta ahora está siendo muy cara para Moscú.

"El enfoque hacia Rusia y otros socios tiene que ser distinto", aseguró la comisaria Simson a Euronews la semana pasada.

El límite de precios no es sólo para Moscú, defiende la carta

Pero en su misiva conjunta, los 15 países rechazaron sin ambages la idea de un límite de precios diseñado exclusivamente contra el gas ruso. A su vez, su propuesta es indiscriminada y se dirige a todas las importaciones de gas, independientemente de su origen geográfico.

"El límite debe aplicarse a todas las transacciones de gas natural al por mayor, y no limitarse a la importación de jurisdicciones específicas", dice la carta. "Puede diseñarse de manera que garantice la seguridad del suministro y el libre flujo de gas dentro de Europa, al tiempo que se logra nuestro objetivo compartido de reducir la demanda de gas".

El texto, de una sola página, no ofrece detalles técnicos, como la cuantía del tope. Sin embargo, se entiende que el tope tendría que ser de alguna manera más alto que el precio pagado en los mercados asiáticos y americanos para garantizar que Europa siga siendo un destino atractivo.

Como instrumento de mercado, el tope de gas requeriría una mayoría cualificada de los Estados miembros para ser aprobado e introducido.

Tal y como están las cosas, los 15 firmantes no alcanzarían los votos necesarios, aunque podrían reclutar a algunos países que se ven como indecisos, como Suecia, Irlanda y Chipre. El respaldo de países costeros como España, Italia, Francia y Bélgica es crucial porque son los que reciben la mayor parte de las importaciones de GNL.

La República Checa -que ostenta actualmente la presidencia de turno del Consejo de la UE- no ha añadido su nombre a la carta para mantener su posición de moderador imparcial.