¿Cómo se van a cubrir los 38.000 millones de déficit de Ucrania?

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Por Jorge Liboreiro
Volodímir Zelenski durante una intervención virtual.
Volodímir Zelenski durante una intervención virtual.   -   Derechos de autor  Markus Schreiber/Copyright 2022 The AP. All rights reserved   -  

La guerra de Rusia ha devastado las arcas públicas de Ucrania, dejando al país con un déficit cada vez mayor y  que requiere de urgente ayuda exterior para poder mantener su economía a flote. Los destrozos causados por las fuerzas rusas han provocado insolvencia, fuga de cerebros, el aumento del desempleo, el incremento de la inflación y la drástica caída de las exportaciones, que han hecho desaparecer miles de millones en ingresos y en impuestos.

La previsión inicial del Banco Mundial, que preveía una contracción del 35% del PIB ucraniano, ha empeorado como consecuencia de los continuos ataques del Kremlin contra infraestructuras clave. El país se esfuerza ahora por encontrar fuentes de ingresos para mantener su presupuesto de 2023, que incluye un déficit récord de 38.000 millones de dólares (36.900 millones de euros).

La financiación debe garantizar que los servicios más básicos, como la sanidad y la educación, sigan estando a disposición de los ciudadanos mientras dure la guerra. Pero compra de suministros energéticos y la reparación de los sistemas eléctricos dañados hinchará los gastos.

"Para Ucrania, se trata de una cantidad insostenible: 38.000 millones de dólares de déficit. Los salarios de los profesores, los médicos, las prestaciones sociales, las pensiones, son fondos esenciales", dijo el mes pasado el presidente ucraniano Volodímir Zelenski, en un discurso virtual en una conferencia internacional celebrada en Berlín.

Pero en medio de una recesión mundial, ¿qué país está dispuesto a pagar una factura tan elevada?

Inevitablemente, todas las miradas se dirigen a los aliados occidentales, que se han comprometido repetidamente a apoyar a Ucrania durante "el tiempo que haga falta". Es decir, la Unión Europea y Estados Unidos.

Bruselas ya ha presentado un proyecto de plan para desembolsar hasta 18.000 millones de euros en ayuda financiera a lo largo de 2023, lo que supondrá 1.500 millones de euros al mes. El paquete, que aún está pendiente de aprobación, se desembolsará en forma de préstamos a largo plazo con condiciones favorables: Ucrania no tendrá que devolver el dinero hasta 2033 y los tipos de interés serán cubiertos por los Estados miembros.

Al parecer, Washington tiene previsto aportar una cantidad mensual similar, pero en forma de subvenciones, que no tienen que devolverse y ayudarán a aliviar la carga financiera de Kiev. Juntos, la UE y Estados Unidos podrían cubrir una parte importante del enorme agujero presupuestario de Ucrania, pero no será suficiente para cerrarlo por completo.

Se espera que otros países occidentales, junto con instituciones financieras como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, contribuyan al esfuerzo. El FMI había calculado anteriormente que las necesidades financieras de Ucrania ascendían a entre 3.000 y 4.000 millones de dólares al mes.

"Todos tenemos que estar atentos a la posibilidad de que las necesidades sociales y de infraestructuras puedan llevar las necesidades de financiación más allá de este número, dependiendo de la evolución de la guerra", ha advertido la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva.

Sin embargo, la ayuda occidental se basa en el consenso político y la próxima recesión va a ponerlo a prueba.  Los desacuerdos entre los Estados miembros ya fueron los culpables de que se cayera parcialmente la ayuda de 9.000 millones de euros que la UE prometió entregar a Kiev a lo largo de 2022, mientras que Hungría ha expresado su oposición al paquete de 18.000 millones de euros del año próximo.