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Nace un nuevo think tank húngaro en Bruselas ¿Cómo puede influir?

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Por Alice Tidey
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.
El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán.   -   Derechos de autor  Euronews

Aterriza en Bruselas un nuevo centro de pensamiento húngaro, MCC Brussels, que promete "agitar el debate europeo". Pero las dudas sobre una posible agenda oculta planean sobre él. El organismo, que recibe fondos del gobierno de Viktor Orban, ha insistido en que es independiente.

El director ejecutivo de MCC Brussels, Frank Füredi, ha declarado a Euronews que su principal objetivo es "ofrecer una narrativa alternativa" a la burbuja de la UE que, según él, "tiende a ser muy conformista y a poner en cuarentena contra los puntos de vista que son diferentes".

Los críticos dicen que el think tank se ha creado para impulsar la visión de Europa del primer ministro húngaro.

MCC Brussels fue presentado la semana pasada en el Atomium, uno de los edificios más reconocibles de Bruselas, situado convenientemente fuera del centro de la ciudad y de la burbuja comunitaria.

En su lugar, el centro de Bruselas puede verse a través de la ventana del podio central del edificio, que también se asoma a la atracción Mini-Europe, donde hay réplicas en miniatura de algunos de los edificios y monumentos más famosos de los 27, desde la Torre Eiffel y el Muro de Berlín hasta la Fontana di Trevi de Roma y la Catedral de Santiago de Compostela.

"Creo que es un claro intento de amplificar las opiniones del gobierno húngaro en Bruselas", ha defendido Zsuzsanna Vegh, investigadora asociada del European Council on Foreign Relations (ECFR), otro think tank. "No creo que sea un verdadero intento de entablar el tipo de debate constructivo, colaborativo y deliberativo que es habitual en los círculos europeos. Esa no es la forma en que funciona este gobierno", ha insistido.

"Completamente afiliado al gobierno de Orban"

A grandes rasgos, hay dos tipos de think tanks.

Los que están afiliados a los ministerios de Asuntos Exteriores y son utilizados por los gobiernos como cajas de resonancia de las políticas, y los privados, que se financian en gran medida realizando proyectos individuales para instituciones internacionales o gobiernos.

Ninguno es mejor que el otro y ambos son necesarios, pero "lo más importante para los centros de pensamiento, en general, es ser transparentes en la forma en que se financian y en la forma en que están afiliados", ha explicado a Euronews Camino Mortera-Martínez, directora de la oficina en Bruselas del Centro para la Reforma Europea (CER), otro think tank (privado).

MCC Bruselas es "un think tank que está total y completamente afiliado al gobierno de Orban y que, supongo, está aquí para impulsar su agenda y para buscar ideas que llevar a Budapest", ha asegurado.

Pero un centro de pensamiento afiliado al gobierno húngaro en Bruselas no es, para ella, un problema siempre que se identifique claramente como tal. "Si sabes de antemano que te relacionas con una organización patrocinada por Orban, si conoces el tipo de límites que tienes cuando te relacionas con este tipo de organizaciones, entonces ¿cuál es el problema?", se ha preguntado Mortera-Martínez.

"Llevamos mucho tiempo hablando con los británicos sobre el Brexit de una forma que desafía cualquier lógica y nadie dice "oh, Dios mío, los británicos son horribles porque están llevando su propio pensamiento a Bruselas"", ha añadido. De hecho, Mortera-Martínez da la bienvenida al think tank con la esperanza de que abra una línea de comunicación con Budapest.

"Nadie nos pide qué hacer"

El MCC es una entidad muy conocida en su país de origen, con una finalidad principalmente educativa. Sus clases extraescolares para niños de educación primaria, secundaria y superior se imparten a unos 6.000 alumnos en 24 centros de formación repartidos por Hungría y Rumanía. También incluye un "centro de conocimiento" o think tank, así como una editorial. Tiene el estatus de fundación pública y afirma que es, por tanto, independiente.

Sin embargo, la organización recibió una "enorme dotación, alrededor de 1.500 millones de euros del Estado húngaro", cuando obtuvo su nuevo estatus hace unos años, ha explicado a Euronews el doctor Balázs Orbán, presidente del Consejo de Administración de MCC. El presidente es también asesor político del primer ministro Viktor Orbán.

Esta dotación concedida por el gobierno incluía también bienes inmuebles, así como participaciones del 10% en la compañía estatal de petróleo y gas del país, MOL, y en la empresa farmacéutica y de biotecnología, Gedeon Richter. También recibió apoyo del programa de recuperación del país durante la pandemia de COVID-19.

"En la actualidad el gobierno nos da apoyo para proyectos de infraestructura, tenemos nuevos centros, y  son de construcción", ha explicado Orbán. "Pero en general somos independientes, así que nadie nos pide qué hacer", ha detallado el presidente de MCC.

"No lo digo desde el punto de vista de los valores, somos totalmente neutrales, no somos un organismo político. Y creo que este tipo de gestión del talento no tiene que ver con la política. Es una posición de estrategia nacional",ha insistido.

Sin embargo, Vegh ha señalado que el presidente de MCC es a la vez "el director político de Orbán y uno de los asesores más cercanos en lo que respecta a la ideología, la ideología del partido".

Falta de comunicación

Entre Budapest y la Comisión Europea en Bruselas queda poca connexión. El ejecutivo comunitario lleva años arremetiendo contra el gobierno de extrema derecha de Viktor Orbán por sus reformas, que han debilitado la independencia del poder judicial y de los medios de comunicación y han mermado los derechos de las minorías, como las mujeres, la comunidad LGBTQI y los solicitantes de asilo.

Las dos partes se han enfrentado regularmente en los tribunales, que en general se han puesto del lado de Bruselas, pero las normas de la UE, especialmente el voto por unanimidad en el Consejo de la UE en determinadas cuestiones, como el presupuesto y los asuntos exteriores, han proporcionado a Budapest el poder de paralizar determinadas políticas para conseguir concesiones y fondos.

Budapest también ha utilizado varias veces una estrategia común en muchos gobiernos de la UE, culpar a Bruselas de muchos de sus problemas.Para los investigadores, esta falta de voluntad de comprometerse con la llamada burbuja europea y viceversa ha sido complicada. "Todas las discusiones se están llevando a cabo sin que Hungría o Polonia estén en la sala y, como investigadora, alguien que trabaja en temas de Estado de Derecho y migración, he tenido muchos, muchos problemas para conseguir que los gobiernos participen en las discusiones", ha explicado Mortera-Martínez. "Y he tenido muchos, muchos problemas para conseguir que otros acepten a un representante húngaro o polaco en las discusiones. Así que hay una falta total de comunicación entre las dos partes en los debates, y creo que eso no beneficia a nadie", ha lamentado.

"Un momento estratégico".

El centro de pensamiento llega en un momento en que la guerra entre Budapest y Bruselas ha alcanzado nuevas cotas este año. Ante la inacción de Hungría a pesar de las sentencias judiciales, la Comisión Europea ideó una nueva herramienta, el mecanismo del Estado de Derecho, para ir directamente a por los fondos destinados a Budapest y que, según dicen, Orbán malgasta canalizándolo hacia sus aliados.

En septiembre, la Comisión llevó su amenaza un paso más allá al proponer retener 7.500 millones de euros de la financiación de la UE a menos que Budapest se tomara en serio las reformas que abordan la corrupción y los problemas del Estado de Derecho.

Desde entonces, Orban se ha creado un perfil de Twitter, en inglés, y ha lanzado una supuesta consulta nacional sobre las "sanciones de Bruselas" contra Rusia. Y ahora este nuevo think tank.

"Lo que buscan es integrar sus puntos de vista y con ello influir en el debate europeo en una dirección soberanista y socioculturalmente conservadora, y buscar legitimidad incorporando a intelectuales considerados creíbles en Europa", ha dicho Vegh, del ECFR.

"Creo que está estratégicamente bien programado para las próximas elecciones europeas (en 2024), lo que le da suficiente margen de maniobra para consolidar su presencia. Y sí, a corto plazo, está claro que la Comisión sugiere sanciones financieras contra el gobierno húngaro, lo que da al gobierno un incentivo adicional para presentar su propia narrativa y tratar de dar forma al debate".

"Sólo es el principio"

Balázs Orbán rechaza este vínculo entre los fondos de la UE y la puesta en marcha de su centro de pensamiento.

"Si alguien piensa que los húngaros sólo tenemos un problema con Bruselas y que este único problema es el dinero, entonces es un malentendido. Tenemos muchos problemas con Bruselas: el dinero, la guerra, las sanciones, el acuerdo global de impuestos mínimos, la migración en general, la (identidad) de género, el poder judicial y el futuro de Europa, etc.", ha recordado.

Por el contrario, ha argumentado, el lanzamiento parte de una posición de fuerza: Viktor Orbán fue reelegido para su cuarto mandato consecutivo en abril, Italia eligió un gobierno de extrema derecha en septiembre, los republicanos en EE.UU. han arrebatado el control de la Cámara de Representantes a los demócratas y las relaciones con Polonia, dañadas por la posición de Hungría en la guerra de Rusia en Ucrania, están al parecer en vías de recuperación.

"Nuestra posición internacional respecto a Occidente es más segura que hace seis meses y creo que, como Europa se está hundiendo, los votantes buscarán alternativas políticas o convencerán a los llamados partidos políticos tradicionales para que cambien sus políticas".

"La actual mala gestión de la situación de crisis está apoyando las visiones alternativas sobre Europa y obviamente Hungría ofrece una visión alternativa para Europa".

MCC Bruselas, ha subrayado "es sólo el principio".