La UE acuerda un tope al precio del gas

Kadri Simson, comisaria europea de Energía.
Kadri Simson, comisaria europea de Energía. Derechos de autor Olivier Matthys/AP
Por Aida Sanchez AlonsoAlice Tidey & Jorge Liboreiro
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El límite se impondrá en 180€/MWh pero se desactivará automáticamente en caso de riesgo en el suministro de gas.

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Tras meses de disputas políticas con múltiples propuestas, cartas conjuntas, reuniones de urgencia y declaraciones cada vez más tensas, la Unión Europea ha aprobado este lunes su primer tope de la historia para el precio del gas. El límite se ha fijado en 180€/MWh. Los ministros han llegado a un acuerdo durante el último Consejo de Energía del año, celebrado en Bruselas.

"Otra misión imposible cumplida", ha asegurado amte a la prensa el ministro checo de Comercio, Jozef Síkela. "Llegar hoy a un acuerdo no era sólo nuestra obligación", ha explicado. "Lo más importante era nuestro deber para con nuestros ciudadanos y empresas, que estaban esperando que actuáramos".

La medida, sin precedentes, pretende frenar los precios de la energía en un momento en que el bloque se tambalea por una crisis exacerbada por la decisión de Rusia de dejar de suministrar combustibles fósiles a la UE en represalia por las sanciones impuestas por su guerra en Ucrania.

El tope, aprobado por los ministros, se activará cuando los precios del gas alcancen los 180 euros por megavatio-hora durante al menos tres días consecutivos de cotización. Se trata de un cambio significativo respecto a la propuesta inicial de la Comisión Europea, que preveía que el tope se activara cuando los precios del gas alcanzaran los 275 euros/MWh durante 10 días consecutivos.

Los precios cotizaron la semana pasada en torno a los 135 euros por megavatio-hora.

Salvaguardias para garantizar la seguridad del suministro

El tope del gas, que se aplicará el 1 de febrero y entrará en vigor el 15 del mismo mes, vendrá sin embargo acompañado de estrictas condiciones y salvaguardias para su suspensión en caso de que resulte contraproducente.

Los funcionarios de la UE lo habían descrito anteriormente como un instrumento de "disuasión" destinado a evitar los episodios más excesivos de volatilidad y especulación.

El tope se aplicará al Mecanismo de Transferencia de Títulos (TTF), el principal centro europeo de comercio de gas, y a otros centros similares. Los precios fijados cada día en el TTF tienen una gran influencia en las facturas que empresas y consumidores reciben cada mes.

Se activará automáticamente, pero sólo si se cumplen dos condiciones clave:

- Si los precios TTF alcanzan o superan los 180 euros por megavatio-hora durante al menos 3 días.

- Si los precios del TTF son 35 euros superiores a la referencia de mercado del gas natural licuado (GNL) durante al menos 3 días consecutivos de negociación.

El objetivo de la UE es evitar la subida récord que experimentó el TTF durante el verano, cuando los gobiernos se apresuraron a llenar de gas sus almacenes subterráneos. Desde entonces los precios se han estabilizado, pero siguen siendo altos.

Una vez activado, permanecerá activo durante 20 días, pero en caso de que el tope provoque una caída del suministro de gas, obligue al racionamiento, alimente la inestabilidad financiera, ponga en peligro los contratos existentes o fomente el consumo eléctrico, podrá suspenderse de plano por decisión de la Comisión Europea.

El límite se aplicará exclusivamente a los contratos a un mes, tres meses y un año en el marco del TTF, que representan más de una quinta parte de las transacciones del centro, pero tienen una gran influencia en todas las transacciones de gas.

"Todos deben ser responsables"

Estas salvaguardias preocupan especialmente a países como Alemania, Países Bajos, Austria, Dinamarca y Estonia, que durante meses han expresado un profundo escepticismo ante la limitación de precios, alegando que la fiabilidad del suministro es más prioritaria que unos precios asequibles.

Por otro lado, países como Bélgica, Polonia, Italia, Grecia, España y Portugal han insistido en que la limitación de los precios es una herramienta indispensable para combatir la crisis energética y proteger a los consumidores y las empresas frente a facturas desorbitadas.

Alemania votó a favor del límite el lunes, mientras que los Países Bajos y Austria se abstuvieron. Hungría votó en contra.

Budapest calificó el tope de medida "perjudicial, peligrosa y completamente innecesaria" y denunció el hecho de que su introducción requiriera mayoría cualificada y no unanimidad.

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"Si resulta que ha sido una medida totalmente innecesaria, peligrosa y perjudicial para toda Europa, entonces habrá que responsabilizar a todo el mundo", ha declarado su Ministro de Asuntos Exteriores, Péter Szijjártó.

Los ministros de Energía han ignorado la reciente amenaza de Intercontinental Exchange (ICE), la empresa estadounidense que gestiona mercados financieros y cámaras de compensación, de retirarse de la TTF si se introducía el límite. ICE ha argumentado en una declaración vista por Reuters que el mecanismo de corrección del mercado se impondría a los clientes y a la infraestructura del mercado sin tiempo para pruebas sostenidas y una gestión cuidadosa del riesgo.

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