Bruselas quiere que el 40% de de la tecnología verde se fabrique en la UE antes de 2030

Thierry Breton durante la rueda de prensa.
Thierry Breton durante la rueda de prensa. Derechos de autor Virginia Mayo/Copyright 2023 The AP. All rights reserved
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Por Gregoire Lory
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La Comisión Europea ha presentado su propuesta para renovar la industria europea y hacerla más verde.

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La Unión Europea intentará que el 40% de la tecnología clave que necesita para combatir el cambio climático se fabrique dentro de sus fronteras de aquí a 2030.

El objetivo es la pieza central de una nueva estrategia diseñada para impulsar la industria nacional y reducir la dependencia de proveedores extranjeros, principalmente China, país que disfruta de una holgada ventaja en la producción de baterías, paneles solares y turbinas eólicas.

La estrategia es también una respuesta a la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) aprobada el año pasado por el presidente estadounidense Joe Biden. La IRA incluye una dotación de 369.000 millones de dólares en créditos fiscales y reembolsos directos para fomentar la inversión en tecnología verde, pero sólo si estos productos se fabrican predominantemente en Norteamérica. La generosa inyección de dinero estadounidense hizo entrar en pánico a los responsables políticos de Bruselas, que diseñaron una nueva estrategia industrial en un tiempo récord.

La competitividad es el leitmotiv que sustenta los últimos planes, desvelados el jueves por la Comisión Europea bajo el nombre de "Ley de Industrial de Emisiones Cero".

La ley identifica ocho sectores como "estratégicos" para la UE a corto y largo plazo: solar, eólico, baterías, bombas de calor y energía geotérmica, electrolizadores para producir hidrógeno, biogás y biometano sostenibles, captura y almacenamiento de carbono y redes eléctricas.

Estos "proyectos estratégicos" deberían contar con normas administrativas y de concesión de permisos más rápidas, de 9 a 12 meses frente a 12 a 18 meses sin la designación especial. En caso necesario, estos proyectos también podrían pasar por encima de consideraciones de interés público relacionadas con la protección del medio ambiente, una disposición que las ONG ecologistas, entre ellas WWF, ya han denunciado.

Los sectores seleccionados también se beneficiarán de una serie de normas menos estrictas en materia de subvenciones que se dieron a conocer la semana pasada.

Según la Comisión, este trato preferente debería atraer a los inversores y acelerar el despliegue de las tecnologías verdes, indispensables para eliminar progresivamente los combustibles fósiles y lograr la neutralidad climática a mediados de siglo.

Pero el planteamiento propuesto por Bruselas, según el cual los Estados miembros seleccionarán a dedo unas industrias en detrimento de otras, ha suscitado acusaciones de proteccionismo y dirigismo, dos ideologías contrarias a los principios de libre mercado que la UE defiende desde hace tiempo.

Frans Timmermans, vicepresidente de la Comisión Europea responsable del Pacto Verde, ha rechazado tales acusaciones y también las comparaciones con China, donde el Partido Comunista configura la economía y fija los objetivos de crecimiento mediante planes quinquenales.

"El único error que creo que hemos cometido, y el único error que sería anticuado en política industrial, sería no tener política industrial. Y eso es lo que hemos tenido durante demasiado tiempo en Europa, pensando que el mercado se encargaría de todo por sí mismo", ha declarado Timmermans a la prensa.

"Así que esto que estamos haciendo tiene visión de futuro, no es anticuado. Es lo que hay que hacer cuando se está en medio de una revolución industrial".

Aunque la estrategia no incluye la energía nuclear en la lista de "proyectos estratégicos", sí dice que los gobiernos nacionales podrían apoyar "tecnologías avanzadas para producir energía a partir de procesos nucleares con un mínimo de residuos" y "pequeños reactores modulares".

El papel de la energía nuclear en la transición ecológica de la UE ha sido objeto de enorme controversia y ha dividido a los Estados miembros en facciones aparentemente irreconciliables a favor y en contra de la energía nuclear.

El comisario europeo de Mercado Interior, el francés Thierry Breton, ha afirmado que ha llegado el momento de "ir más allá de las ideologías" y "relanzar" el sector nuclear europeo. "Los datos están ahí. Sin nuclear no hay autonomía estratégica ni contribución a los esfuerzos climáticos", ha dicho Breton. "También es, reconozcámoslo, una tecnología en la que el riesgo de pérdida de know-how es real".

El borrador de los planes es intrincado y representa un salto cualitativo para la Comisión Europea, que durante décadas luchó por idear una política industrial a largo plazo, un área en la que tiene competencias limitadas y que tradicionalmente ha sido dominio de los Estados miembros.

La "Ley de Industrial de Emisiones Cero" será objeto de un primer intercambio de puntos de vista cuando los líderes de la UE se reúnan en Bruselas la semanaque viene en una cumbre de dos días. Después, el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo negociarán los textos que consagrarán los objetivos de producción antes de su entrada en vigor.

Para Domien Vangenechten, asesor político del grupo de reflexión E3G, la propuesta de la Comisión tiene más sabor industrial que ecológico. "Se parece más a la política de competencia o a la política económica", dijo Vangenechten a Euronews.

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"Obviamente, tiene un elemento ecológico. Hablamos de la capacidad de fabricación de las tecnologías cruciales para la transición a cero. Me falta una especie de siguiente paso".

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