El Parlamento Europeo aprobó el 10 de marzo un amplio informe en el que advierte de que millones de ciudadanos europeos afrontan el problema de una vivienda precaria.
El informe, aprobado con 367 votos a favor, reclama medidas urgentes para hacer frente al aumento de los costes, la escasez de vivienda y el deterioro del nivel de vida en toda la Unión Europea. En la mayoría de las capitales europeas, los jóvenes necesitarían ganar mucho más que ahora para comprar una vivienda, ya que los precios han subido mucho más deprisa que los ingresos en la última década.
En la UE no hay suficientes viviendas para satisfacer la demanda, sobre todo en las grandes ciudades. Esto ha disparado tanto los precios de la vivienda como los alquileres. Los expertos calculan que faltan millones, y en algunas ciudades los alquileres han subido más del 30% en los últimos años. La construcción de nuevas viviendas también es difícil debido a los elevados costes de construcción, la escasez de suelo y la lentitud de los procesos de aprobación.
Las plataformas de alquiler a corto plazo dificultan la búsqueda de viviendas a largo plazo en muchas ciudades. Al mismo tiempo, las propiedades de inversión y las segundas residencias están haciendo subir aún más los precios para la población local.
Los gobiernos se enfrentan ahora a la presión de proteger a los inquilinos, fomentar la nueva construcción, ampliar las viviendas sociales y actualizar los edificios más antiguos. La falta de vivienda asequible dificulta que muchas personas progresen económicamente, se integren en sus comunidades y mantengan una buena calidad de vida.
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