¿Debe un Estado miembro tener en sus garras a toda la UE? ¿Y cómo puede arreglar la UE su propia trampa de veto? Responda a nuestra encuesta y participe en la conversación.
Desde 1966, los Estados miembros pueden utilizar su poder de unanimidad para frenar las decisiones del Consejo Europeo. Basta un país en contra para bloquear los trabajos del Consejo.
La aplicación estratégica del poder de veto aumentó tras la invasión rusa de Ucrania. Según los expertos, los Gobiernos están utilizando la regla de la unanimidad para obtener concesiones de Bruselas en asuntos de interés nacional.
Esto desencadenó debates de reforma para cambiar las actuales normas de votación en el Consejo. Sustituir la unanimidad por la mayoría cualificada es complicado. Requeriría que todos los Estados miembros aceptaran renunciar a su "poder de influencia".
El conflicto del veto ha llegado a un punto en el que la UE ya no puede ignorarlo. A medida que empeoran los escenarios geopolíticos, es necesaria la unidad interna para evitar el bloqueo político y garantizar la eficacia en la toma de decisiones. Si la UE no encuentra una solución, corre el riesgo de quedar paralizada por su propia naturaleza.
¿Puede la UE encontrar una solución al bloqueo por veto? ¿Y con qué rapidez debe actuar para encontrar una alternativa? Nuestra encuesta es anónima y sólo se tarda unos segundos en rellenarla. Los resultados se publicarán en toda la UE. XL -en vídeos, artículos y boletines- y contribuirán a dar forma a nuestros reportajes mientras exploramos cómo puede Europa asegurar su lugar en la era de la inteligencia artificial.