Cada año, cientos de ciclistas desfilan por las parroquias de Sintra para llevar la cruz de Cristo hasta el mundo rural. La iniciativa tiene casi 20 años y la puso en marcha el padre Avelino Alves.
La tradición vuelve a tomar las calles sobre dos ruedas en Sintra, localidad cercana a Lisboa. Cientos de moteros, incluido el cura, llevan el mensaje de Pascua y la cruz de Cristo a todos los fieles. Todo empezó con el padre Avelino Alves, natural de Lamego pero párroco en Pêro Pinheiro, una parroquia de Sintra, que lleva casi 20 años encabezando la tradicional procesión en la que lleva la cruz en moto.
Desde 2007, cada Domingo de Resurrección por la mañana, cientos de motoristas parten de la iglesia de Pêro Pinheiro en un ruidoso desfile hasta la ciudad de Sintra. Tanto al principio como al final, el rugido de los motores se mezcla con el sonido celestial de las campanas de la iglesia.
La iniciativa ha atraído a cada vez más personas que quieren participar y ser testigos de este inusual acercamiento a la tradición religiosa que celebra la resurrección de Cristo. Se calcula que este año asistieron más de 700 moteros, según los organizadores, tal y como informa un medio de comunicación local.
El padre Avelino se inspira en el difunto Papa Francisco en su misión de llevar la fe a las periferias. "La gente ya sabe que este es el día de Pascua, el día de la Resurrección, el día en que los motociclistas salen a la calle, como decía el Papa Francisco, para ir a las periferias y decirle a la gente que, en este mundo de indiferencia, todavía hay Cristo, todavía hay gente que cree", ha dicho el sacerdote.
La mañana acabó siendo un asunto de familia, también para los motoristas. "El Domingo de Resurrección, esta es nuestra familia, esta es nuestra hermandad, todos somos hermanos y tenemos que defender esta causa y, mientras pueda, vendré, esta es nuestra familia de Semana Santa", dice Jorge Saramago, uno de los participantes.
La procesión partió de la parroquia de Pêro Pinheiro a las 10:00 del domingo y recorrió más de 10 kilómetros hasta el punto de llegada, el Palacio Municipal de Sintra, cerca de la hora del almuerzo de Pascua.