El 18 de mayo, el Parlamento Europeo aprobará un ultimátum para reclamar 200.000 millones extra al presupuesto 2028-2034. Los eurodiputados amenazan con vetar el plan, ya cuestionado, mientras Francia rechaza un acuerdo precipitado.
Las reclamaciones de los eurodiputados para ampliar el presupuesto comunitario de la UE está provocando un choque entre el Parlamento y el estricto tope de gasto del 1,26 % de la renta nacional bruta (RNB) defendido por Ursula von der Leyen, el mecanismo presupuestario que limita el gasto de un Gobierno a un porcentaje de su renta nacional bruta total. Los contribuyentes netos como Alemania y Países Bajos sostienen que ya es demasiado elevado.
La Comisión Europea quiere financiar sus nuevas prioridades en materia de defensa e inteligencia artificial simplificando los fondos existentes. El Parlamento insiste en que estas necesidades no deben ir en detrimento de los agricultores ni de las ayudas regionales.
Tras una votación (370 frente a 201), el Parlamento reclama un aumento del presupuesto del 10%, hasta el 1,27 % de la RNB. Esta cifra excluye expresamente los enormes costes de devolución de la deuda de la pandemia, que, según los eurodiputados, deberían contabilizarse por separado para evitar "asfixiar" la inversión futura.
Si la mayoría de los eurodiputados vota contra la trayectoria de la propuesta actual, podría llegar a paralizar todo el plan de dos billones de euros, retrasando el inicio del ciclo de financiación de 2028.
¿Qué es el marco financiero plurianual?
El MFP define cuánto dinero se destina a cada ámbito político. Financia programas que benefician a la ciudadanía europea en sectores como la investigación, el clima, la agricultura, la cultura, la defensa y el medio ambiente. Los tratados de la UE son la base del procedimiento presupuestario europeo. En ellos se establece cómo se define, prepara, adopta y negocia el presupuesto para garantizar la transparencia.
La Comisión propone el presupuesto, y el Consejo y el Parlamento lo examinan y lo enmiendan conjuntamente antes de adoptarlo. Los colegisladores negocian y aprueban cada año el presupuesto anual dentro de los techos globales del MFP.
A diferencia de los gobiernos nacionales, la UE no recauda directamente impuestos de las y los ciudadanos ni de las empresas. Financia sus gastos a través de los llamados "recursos propios". Estos incluyen las contribuciones basadas en la RNB, el impuesto sobre el consumo (IVA), los aranceles a la importación y los residuos de envases de plástico no reciclados.
Para respaldar su propuesta más ambiciosa, la Comisión ha sugerido "nuevos recursos propios" estimados en 58.200 millones de euros anuales (a precios de 2025) a partir del 1 de enero de 2028. La Comisión ejecuta el MFP de tres maneras: gestión directa por la propia Comisión o sus agencias, gestión indirecta a través de socios internacionales o nacionales y gestión compartida con los Estados miembros.
El presupuesto propuesto para 2028-2034 asciende a 1.816,89 billones de euros. La Comisión lo define como un presupuesto "más grande, más inteligente y más afinado" que el actual. Reduce el número de programas de 52 a 16 para responder con mayor eficacia, simplificar los procesos y centrarse en las prioridades fundamentales de la UE.
El Parlamento respalda la flexibilidad y la simplificación del presupuesto, pero rechaza recortes de competencias a las autoridades regionales y municipales, explica Carla Tavares, ponente del MFP y eurodiputada del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas.
"Estoy a favor de la simplificación, por supuesto. Pero simplificar no puede significar recentralizar y dejar de lado a los territorios", señala Marie Antoinette Maupertuis, presidenta del Grupo Alianza Europea en el Comité Europeo de las Regiones, presidenta de la Asamblea de Córcega y presidenta de la Comisión de Islas de la CRPM.
Los ganadores del nuevo presupuesto
La propuesta de presupuesto 2028-2034 gira hacia el 'hard power', con incrementos para la seguridad industrial y militar.
El primer pilar del MFP (el 44% del presupuesto total) destina 409.000 millones de euros a los Planes Nacionales y Regionales de Asociación (NRPP, por sus siglas en inglés). Estos integran en un único marco fondos anteriormente separados, como la política de cohesión y la política agrícola común, y el acceso a la financiación depende del cumplimiento de objetivos y del respeto del Estado de derecho.
El segundo pilar representa el 21% del presupuesto y asigna 409.000 millones de euros al Fondo Europeo de Competitividad (FEC) (234.000 millones de euros) y a Horizonte Europa (175.000 millones de euros). El FEC pretende reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y asegurar las cadenas de suministro de energía verde, movilizando hasta 350.000 millones de euros en inversiones mediante una combinación de financiación pública europea y privada.
La defensa es otra gran beneficiada, ya que el Fondo Europeo de Defensa y los proyectos de movilidad militar recibirían un "aumento por diez" en respuesta a la agresión rusa. La financiación pasaría de unos 1.700 millones de euros a más de 17.000 millones de euros para mejorar el rápido desplazamiento de tropas y equipamiento por Europa.
La inteligencia artificial y la innovación de alta tecnología también se beneficiarían de una asignación de 200.000 millones de euros en investigación destinada a mantener a la UE competitiva frente a Estados Unidos y China. Gran parte de estos fondos respaldaría la iniciativa "AI Factories", que dará a las empresas emergentes europeas acceso a superordenadores para entrenar modelos de IA a gran escala.
El tercer pilar destina 200.000 millones de euros a Global Europe, que vincula el gasto en acción exterior con los intereses internos y cubre la ampliación, las asociaciones de vecindad, la gestión de la migración y la ayuda internacional, incluido el apoyo a Ucrania.
Los sectores que se quedan atrás
La financiación para la sociedad civil y el periodismo independiente se está encajando en los más amplios y rígidos "planes nacionales de asociación": 200.000 millones de euros (el 10%) se reparten entre Erasmus+ y AgoraEU. Los 293.000 millones de euros restantes se destinan a diversos proyectos, entre ellos el Mecanismo Conectar Europa, la protección civil y la sanidad, y el programa del mercado único y de aduanas. Existe el riesgo de desplazar el control democrático y la diplomacia cultural.
"Si la gobernanza se concentra en exceso a escala nacional, existe un riesgo real de que las realidades locales, los territorios más pequeños y los actores de la sociedad civil pierdan progresivamente visibilidad e influencia en el proceso de toma de decisiones", advierte Maupertuis.
La fractura geográfica
Las prioridades de gasto han dividido a los Estados miembros en dos bloques claramente diferenciados. Los países de Europa del Este, encabezados por Polonia y los bálticos, presionan con fuerza a favor de un presupuesto centrado ante todo en la seguridad y en la cohesión para reducir la brecha económica con Occidente. Para el Este, el presupuesto es un escudo existencial frente a Rusia.
Los países frugales (entre ellos Alemania, Suecia, Austria y Países Bajos) exigen contención fiscal y un techo presupuestario más cercano al 1,1 % de la RNB. En la cumbre del Consejo Europeo de abril en Chipre, Alemania y Países Bajos, los principales contribuyentes netos, alertaron de que un presupuesto de dos billones de euros es "irreal" dadas las limitaciones fiscales nacionales.
Con el borrador actual, los contribuyentes netos se quedan prácticamente "con las manos vacías" en cuanto a beneficios directos, ya que afrontan mayores contribuciones sin las compensaciones de las que disfrutaban en el pasado.
Los Estados del sur como Italia y España, y los Estados miembros más pequeños como Bulgaria y Rumanía, también corren el riesgo de quedar relegados, ya que la propuesta de fusionar los fondos regionales en planes nacionales podría dejar al margen a las autoridades locales que tradicionalmente gestionan estos recursos.
¿Qué quiere el Parlamento?
El Parlamento pide un aumento de 175.110 millones de euros (a precios de 2025) o de 197.300 millones de euros por encima de la propuesta de 2025 de Von der Leyen. El organismo advierte de que el presupuesto debe seguir siendo una "herramienta de inversión" para Europa y su ciudadanía, y rechaza un modelo basado solo en resultados que reduzca el papel de las autoridades regionales y locales.
La Comisión debe redoblar las inversiones para garantizar que Europa mantiene una posición geopolítica y estratégica en el actual escenario internacional, subrayó Tavares. La propuesta de la Comisión de financiar los NRPP mediante el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) haría que "los planes nacionales estuvieran abrumadoramente centrados en el Estado, mientras que las especificidades territoriales desaparecerían progresivamente de la lógica de programación", señaló Maupertuis.
Europa debería trabajar de forma colaborativa con sus territorios en lugar de aplicar un enfoque de arriba abajo. Maupertuis propone un "Pacto de Asociación Europeo basado en la gobernanza multinivel, las evaluaciones de impacto territorial, la subsidiariedad activa y la participación directa de las autoridades locales y regionales desde el principio".
Los eurodiputados reclaman 888.860 millones de euros para el primer pilar frente a los 797.100 millones de euros de la Comisión, con una política agrícola común reforzada de 385.120 millones de € y 274.340 millones de € para la política de cohesión. Tavares recalca que al Parlamento le cuesta aceptar un desplazamiento de la financiación desde las políticas tradicionales hacia la defensa y la competitividad.
Maupertuis alerta sobre la infravaloración de estas políticas por parte de la Comisión, ya que "no son meros instrumentos presupuestarios, sino herramientas políticas esenciales que garantizan el equilibrio territorial, la resiliencia económica y la igualdad de oportunidades en toda Europa".
El Parlamento respalda un incremento total de 62.080 millones de euros para competitividad, incluidos 26.600 millones de euros para el FEC. Para Global Europe, propone 21.240 millones de euros adicionales a la propuesta de la Comisión (190.000 millones de €) con el fin de reforzar la ampliación, la ayuda a Ucrania, la cooperación multilateral y el apoyo humanitario.
También advierte de que la estructura simplificada propuesta por la Comisión merma la transparencia y la rendición de cuentas. El Parlamento reclama una mayor participación en los trabajos, con un margen más amplio para sus funciones presupuestaria y de control. "Somos la autoridad presupuestaria", recordó Tavares, que advirtió de que la propuesta de presupuesto actual debe ser más transparente para todas las partes implicadas, incluidos los beneficiarios finales.
Los eurodiputados avalan el plan de la Comisión de crear una "cesta" de "nuevos recursos propios", que incluya impuestos a las grandes empresas y a las importaciones y exportaciones de tabaco. "Necesitamos un presupuesto sólido, preparado para afrontar nuevos retos, y para ello necesitamos una base robusta", afirmó Tavares.
Los nuevos recursos propios propuestos son "un buen comienzo", según Tavares, pero hacen falta fuentes de ingresos adicionales para alcanzar 60.000 millones de euros anuales. El Parlamento propone ampliar el mecanismo de ajuste en frontera por carbono, introducir un impuesto sobre los servicios digitales, una tasa sobre el juego en línea y un gravamen sobre las plusvalías de criptoactivos.
Incrementar los nuevos recursos propios es la única forma de financiar un presupuesto más ambicioso, ya que reducir el número de políticas financiadas por la UE no es una opción, señala Tavares. Las principales discrepancias con la Comisión se centran en NextGenerationEU, el instrumento de recuperación pos-COVID-19 de 800.000 millones de € del bloque
Mientras la Comisión integra el reembolso de los 168.000 millones de euros en subvenciones de NGEU en el presupuesto 2028-2034, el Parlamento quiere mantener esos costes fuera de los techos presupuestarios.
La incógnita de la cumbre de junio
En el pleno de abril en Estrasburgo, Piotr Serafin, comisario de Presupuesto, Lucha contra el Fraude y Administración Pública, aseguró que la Comisión "está preparada para actuar como mediadora honesta". Pero los enfrentamientos entre Estados miembros sobre el tamaño del presupuesto, quién paga y en qué se gasta amenazan con retrasar su adopción.
"Nuestra posición es trabajar junto con el Consejo", señaló Tavares. El Parlamento tiene previsto votar su posición el 18 de mayo. Un resultado favorable fijaría una clara línea roja de cara a las negociaciones con la Comisión y el Consejo, mostraría la disposición de los eurodiputados a impulsar sus ambiciones presupuestarias sin concesiones e invitaría al Consejo a adoptar una posición más flexible antes de la cumbre del 18 y 19 de junio.