La huelga, nacida de un movimiento impulsado por los propios trabajadores en Telegram, mantiene paralizadas todas las plantas de Airbus en España y empieza a inspirar movilizaciones entre empleados de la compañía en Francia.
La huelga iniciada el pasado 1 de julio en la planta de Airbus de Getafe se ha extendido ya al conjunto de los centros de producción de la compañía en España, en un conflicto laboral que los sindicatos califican de inédito por su seguimiento y que podría afectar a los planes de producción del fabricante aeronáutico europeo.
La protesta fue convocada inicialmente por el Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA) y, con el paso de los días, ha ido sumando el respaldo de otras organizaciones sindicales, entre ellas UGT, CGT y, finalmente, Comisiones Obreras (CCOO), el sindicato mayoritario en Airbus España. Este último decidió incorporarse a las movilizaciones después de que más del 90% de sus afiliados apoyaran respaldar los paros.
Los trabajadores denuncian un deterioro progresivo de sus condiciones laborales y reclaman mejoras salariales acordes con la inflación, mayor flexibilidad en el teletrabajo, cambios en el sistema de control del absentismo y una negociación real con la dirección sobre cuestiones como las vacaciones o la organización del trabajo.
La protesta llega en un momento especialmente delicado para Airbus, que trata de alcanzar su objetivo de entregar 870 aviones en 2026 mientras continúa enfrentándose a problemas en la cadena de suministro. La multinacional emplea a más de 14.000 trabajadores repartidos entre ocho centros en Madrid, Castilla-La Mancha y Andalucía, donde fabrica aviones militares, componentes para aeronaves comerciales y satélites. La planta de Getafe es, además, la tercera mayor instalación de Airbus en todo el mundo.
Un conflicto nacido desde la plantilla
Más allá de las reivindicaciones laborales, el conflicto ha llamado la atención por su origen. Según explican representantes sindicales, el movimiento surgió inicialmente entre los propios trabajadores, que comenzaron a organizarse a través de grupos de Telegram para coordinar las protestas y presionar a las organizaciones sindicales con representación en la empresa para que convocaran una huelga.
SIPA registró finalmente la convocatoria el 1 de julio y, conforme aumentó el seguimiento de los paros, el resto de sindicatos fue incorporándose de forma progresiva a las movilizaciones. La adhesión de CCOO, que inicialmente optó por mantenerse al margen, ha reforzado la posición negociadora de la plantilla.
Según los sindicatos convocantes, el paro afecta ya a todas las plantas de Airbus en España y el seguimiento está siendo prácticamente total, una situación que describen como inédita en la compañía. Fuentes de la plantilla aseguran además que trabajadores franceses siguen de cerca las movilizaciones españolas y están estudiando la posibilidad de impulsar protestas similares en Francia, aunque por el momento no existe una convocatoria oficial.
'Euronews' se ha puesto en contacto con Airbus para solicitar su versión sobre el conflicto, pero no había recibido respuesta en el momento de publicar esta información.