La mayoría de los ciudadanos de la UE valora más la educación general que la formación profesional, pero el 80% admite que esta última conduce a empleos muy demandados en un contexto de escasez de competencias.
Tres cuartas partes de los ciudadanos de la UE consideran que la educación general en la enseñanza secundaria superior tiene una imagen más positiva que la formación profesional, según una nueva encuesta del Eurobarómetro.
Los encuestados en Suecia, Dinamarca y Finlandia fueron quienes más estuvieron de acuerdo con esta afirmación, mientras que los ciudadanos de la UE en Chequia, Letonia y Rumanía lo hicieron en menor medida.
A la hora de elegir entre educación general y formación profesional, la mayoría señala que los consejos de los padres (35%) tienen más peso que la orientación de los profesores (28%).
En el extremo inferior de la tabla, el prestigio percibido de la formación profesional (16%) y las redes sociales (14%) figuran entre los factores menos influyentes a la hora de decidir qué opción seguir.
Formación profesional, ventajas e inconvenientes
La mitad de las personas encuestadas consideran que los programas de formación profesional no cubren suficientemente las competencias básicas, como la alfabetización y las habilidades digitales, ni las competencias transversales, como la comunicación y el pensamiento crítico.
Los encuestados en Polonia, Eslovenia y Croacia fueron los más proclives a compartir esta opinión, mientras que en Estonia (32%), Suecia (34%) y España (35%) fue donde menos se coincidió con ella. Por otro lado, más de ocho de cada 10 europeos sostienen que los títulos de formación profesional conducen a empleos muy demandados.
Además, el 53% de los europeos señala la necesidad de tener un empleo y ganar dinero rápidamente como el principal factor que lleva a los jóvenes a optar por la formación profesional. De hecho, este es el motivo dominante en 24 Estados miembros de la UE.
Los sesgos de género condicionan las trayectorias educativas
Los estereotipos de género pueden limitar quién accede a la formación profesional, ya que el 71% está de acuerdo en que a las mujeres se las anima con frecuencia a elegir la educación general, incluso cuando muestran interés por asignaturas técnicas.
Mientras tanto, siete de cada 10 europeos afirman que los hombres que no destacan académicamente soportan más presión que las mujeres para decantarse por la formación profesional en lugar de la educación general.
Además, más de la mitad de los encuestados afirma que los hombres que se forman o trabajan en ámbitos de cuidados o de servicios dentro de la formación profesional sufren estigmas sociales, lo que pone de relieve las limitaciones en las opciones de trayectoria para ambos géneros. Los mayores niveles de acuerdo con esta afirmación se registran en Polonia, Hungría, Italia y Países Bajos, mientras que Chipre, Portugal y Grecia presentan los más bajos.