El Papa León XIV resta importancia a su choque con Donald Trump durante su visita a Angola y pide romper el "ciclo de intereses" que explota África. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, aplaude sus palabras.
La visita del Papa León XIV a Angola, un país del suroeste de África rico en petróleo y minerales, ha marcado la tercera etapa de su viaje por cuatro países africanos. Ya a bordo del avión, el Santo Padre aclaró que "no le interesaba en absoluto" debatir con Trump, pero que seguiría predicando el mensaje evangélico de paz, justicia y fraternidad en África. Unas palabras que el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, agradeció más tarde en las redes sociales.
"Estoy agradecido al Papa León por haber dicho esto. Aunque el relato de los medios de comunicación alimenta constantemente el conflicto, y sí, ha habido y seguirá habiendo desacuerdos reales, la realidad suele ser muchas veces mucho más compleja. El Papa León predica el Evangelio, como debe ser, y eso implica inevitablemente que exprese su opinión sobre las cuestiones morales de nuestro tiempo. El presidente y toda la Administración trabajan para aplicar esos principios morales en un mundo caótico. Él estará en nuestras oraciones y espero que nosotros estemos en las suyas", escribió Vance en la red X.
Tras reunirse con el presidente angoleño, João Lourenço, el Papa pronunció su primer discurso ante las autoridades gubernamentales de Angola, donde se refirió a la agitada historia del país, marcada por el expolio colonial y la guerra civil. "Deseo encontrarme con vosotros en un espíritu de paz y afirmar que vuestro pueblo posee tesoros que no se pueden comprar ni robar", afirmó el Santo Padre.
"Sabéis bien que, con demasiada frecuencia, se ha mirado y se sigue mirando a vuestras tierras para dar o, más a menudo, para quitar", dijo León a las autoridades angoleñas. Angola es actualmente el cuarto mayor productor de petróleo de África y figura entre los 20 mayores productores mundiales, según la Agencia Internacional de la Energía. El país es también el tercer mayor productor mundial de diamantes y cuenta con importantes y muy codiciadas reservas de oro y minerales esenciales.
Sin embargo, pese a sus variados recursos naturales, el Banco Mundial estimó en 2023 que más del 30% de la población vivía con menos de 2,15 dólares (1,83 euros) al día. "Es necesario romper este ciclo de intereses, que reduce la realidad e incluso la propia vida a meras mercancías", añadió el Santo Padre ante los dirigentes angoleños. Tras lograr la independencia de Portugal en 1975, Angola se hundió en una dura guerra civil que duró 27 años.
La guerra en Angola fue un conflicto por delegación de la Guerra Fría, con Estados Unidos y Sudáfrica respaldando a la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), mientras que la Unión Soviética y Cuba apoyaban al Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA). Tras la guerra, el país quedó bajo un régimen de partido único con un líder considerado por muchos como autoritario.
José Eduardo dos Santos, uno de los fundadores del MPLA, gobernó Angola durante 38 años, de 1979 a 2017, y fue acusado de desviar miles de millones de dólares de fondos públicos hacia su familia, en gran parte procedentes de los ingresos petroleros del país, mientras millones de personas vivían en la pobreza.
Tras la llegada de João Lourenço a la presidencia en 2017, su Administración estimó que al menos 24.000 millones de dólares habían sido robados o desviados por José Eduardo dos Santos. El equipo de Lourenço prometió combatir la corrupción y ha trabajado para recuperar fondos supuestamente sustraídos durante la era de la familia dos Santos.
Pero los críticos señalan que Angola sigue afrontando graves problemas de corrupción y se preguntan si las acciones de João Lourenço estaban dirigidas sobre todo contra sus rivales políticos para consolidar su poder.
Junto al Papa León XIV, el presidente de Angola afirmó que el Gobierno angoleño está comprometido con mejorar la vida de su pueblo, aunque reconoció que se trata de un "desafío complejo y difícil". João Lourenço reclamó también el fin de la guerra en Irán y pidió al Papa que siguiera ejerciendo su "autoridad moral" para promover la paz y el entendimiento entre los pueblos.
La visita a Muxima, el momento culminante del viaje a Angola
En Kilamba, en la misa del domingo por la mañana, León XIV pidió la paz en Ucrania y en todo Oriente Medio. En su intervención en portugués, el Santo Padre reclamó el fin de la corrupción en Angola mediante la curación de la "llaga de la corrupción".
"Podemos y queremos construir un país en el que las antiguas divisiones queden superadas para siempre, en el que el odio y la violencia desaparezcan, en el que la llaga de la corrupción sea curada por una nueva cultura de justicia y de compartir", dijo, citado por la agencia Ecclesia.
Tras la misa en Kilamba, en las afueras de Luanda, el Papa se desplazó a Muxima, el punto culminante de la visita de León XIV a Angola. El Santo Padre ha rezado el rosario en la iglesia Mamã Muxima (Madre del Corazón), un santuario católico muy frecuentado en un país donde alrededor del 44% de la población es católica.
La iglesia de Nuestra Señora de Muxima fue construida por los portugueses a finales del siglo XVI, como parte de un complejo fortificado, y se convirtió en un centro neurálgico del comercio de esclavos. Angola fue considerada el epicentro de ese comercio. Se estima que más de cinco millones de africanos esclavizados fueron enviados al otro lado del océano a bordo de barcos portugueses.
Considerado el mayor centro de peregrinación católica del África austral y símbolo de devoción popular en Angola, Muxima sigue siendo un lugar que remite a la relación entre el catolicismo romano y la explotación del continente africano.
Nacido en Estados Unidos, Robert Francis Prevost (el Papa León XIV) tiene antepasados negros y blancos, entre los que hubo tanto esclavos como propietarios de esclavos, según investigaciones genealógicas.
Muxima se convirtió en un destino de peregrinación popular después de que los fieles aseguraran haber presenciado una aparición de la Virgen María hacia 1833.