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Estonia adopta un enfoque tecnorrealista para la alfabetización en IA en las escuelas

El enfoque estonio sobre la alfabetización en IA en las escuelas es un caso sumamente interesante
El enfoque estonio sobre la alfabetización en inteligencia artificial en las escuelas es un caso especialmente interesante. Derechos de autor  Photo by Chris Robert on Unsplash
Derechos de autor Photo by Chris Robert on Unsplash
Por Egle Markeviciute, EU Tech Loop with Euronews
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Mientras los gobiernos europeos debaten el uso ético de la IA en la educación y destinan fondos para formar al alumnado, la estrategia estonia AI Leap destaca por su pragmatismo y visión.

Cualquiera mayor de 30 años ha escuchado alguna vez a un directivo, un emprendedor o un profesor universitario lamentarse de que la generación más joven domina sorprendentemente bien la inteligencia artificial y resuelve tareas con rapidez gracias a estas herramientas, pero a menudo es incapaz de cuestionar, analizar o explicar adecuadamente los resultados que obtiene.

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El concepto de supervisión humana sigue siendo también una idea muy abstracta, ¿qué entendemos por una supervisión adecuada? ¿Cómo se enseña eso? Sin unos cimientos sólidos de pensamiento crítico, las herramientas de IA corren el riesgo de amplificar problemas ya presentes en muchas sociedades, donde la gente tiende a creer todo lo que lee. Antes, esta confianza excesiva se aplicaba a los medios tradicionales, después a las redes sociales y ahora a los chatbots y a las distintas herramientas de IA.

Como consecuencia, la falta de pensamiento crítico hace que tanto las personas como las sociedades en su conjunto sean más vulnerables a diversas amenazas externas, mientras que los empleados que utilizan la IA de forma acrítica exponen a sus centros de trabajo no solo a riesgos comerciales y de reputación, sino también a posibles consecuencias legales.

Actualmente, los gobiernos europeos tienen dos opciones sobre la mesa, o bien abordan de forma pasiva las oportunidades y los riesgos de las herramientas de IA, limitándose a sesiones teóricas sobre ética, amenazas y demás, o bien se implican de lleno y utilizan estas herramientas para orientar a los alumnos en la dirección adecuada y formar a jóvenes que no solo sean competentes en IA, sino también pensadores críticos.

El enfoque estonio sobre la alfabetización en IA en las escuelas, el programa AI Leap, es un caso sumamente interesante del que muchos otros países podrían aprender y que podrían reproducir. En lugar de intentar lo imposible, proteger a la generación más joven de la exposición a la IA durante el mayor tiempo posible, mientras en la práctica ya la utilizan de forma activa y a menudo irresponsable, Estonia está recurriendo a las herramientas de IA más avanzadas no solo para desarrollar competencias digitales, sino también para reforzar a los docentes y fomentar el pensamiento crítico desde la escuela.

El salto estonio en IA, objetivos, alcance y herramientas

Según la página web del programa estonio AI Leap, incluso antes de su puesta en marcha "entre el 64% y el 90% de los alumnos estonios utilizaban herramientas de IA", algo que, en opinión de sus impulsores, podría estar lastrando la capacidad de pensar y aprender de los estudiantes si no se interviene.

Las buenas y malas experiencias europeas con distintos proyectos de competencias digitales han dejado una lección clara, si un programa de capacitación no es lo bastante amplio y atractivo, su impacto es limitado. La envergadura de AI Leap es ambiciosa para un país de 1,36 millones de habitantes, en dos años Estonia formará a 48.000 alumnos y 6.700 docentes.

Los objetivos de AI Leap en Estonia son dos. Por un lado, transformar las prácticas docentes empoderando al profesorado como principal guía del alumnado, dándole acceso a las herramientas más avanzadas, ofreciendo tutorías específicas, plataformas de recursos y convirtiéndolo en coprotagonista del nuevo sistema. El segundo objetivo, a más largo plazo, es cambiar los hábitos del estudiantado, asentándolos en el pensamiento crítico y evitando un uso perezoso de la IA. En conjunto, el programa se apoya en cinco herramientas principales:

  1. Círculos de estudio: comunidades profesionales de aprendizaje para docentes que se reúnen una o dos veces al mes y cuyo objetivo es ayudarles a encontrar y cocrear nuevas estrategias y tácticas de enseñanza.
  2. Plataforma centralizada de recursos en línea: con vídeos, materiales de lectura, pruebas de autoevaluación y un foro interactivo para dinamizar comunidades, fomentar la colaboración y compartir reflexiones sobre psicología educativa y buenas prácticas.
  3. Acceso a las herramientas de IA más avanzadas: Estonia dará a más de 4.000 docentes acceso premium a las herramientas de IA más punteras, como ChatGPT y Gemini, para ayudarles en la planificación de sus clases.
  4. Chatbot de IA socrático: un chatbot adaptado, pensado para guiar al alumnado en lugar de darle respuestas directas. La herramienta fomentará la autonomía, la perseverancia y el pensamiento crítico, entrenando a los estudiantes para que cuestionen las respuestas de la IA y sepan contextualizar conceptos complejos.
  5. Actividades no formales: distintos formatos no reglados para los alumnos que crean entornos inmersivos, como microempresas, talleres de artes creativas, ligas de debate y otros espacios similares.

Gestión, un aspecto a menudo olvidado pero clave para un éxito duradero

Las buenas estrategias y las grandes ambiciones suelen naufragar en la fase de aplicación por unas estructuras de gestión deficientes. AI Leap en Estonia intenta evitarlo con un plan que reconoce las peculiaridades y limitaciones locales. La estrategia se basa en el seguimiento constante, la autoevaluación y la libertad para rectificar cuando algo no funciona.

La vertiente organizativa del programa AI Leap se articula en cuatro grandes niveles:

  1. Ámbito de centro: donde los directores asumen el liderazgo del programa y son responsables de su puesta en práctica, de la implicación del profesorado y de los resultados.
  2. Ámbito regional: Estonia se ha dividido en siete regiones educativas diferenciadas, dirigidas por nueve coordinadores regionales encargados de organizar seminarios y diversas reuniones presenciales y en línea entre los centros de su zona. Este enfoque es relevante para la mayoría de países europeos, ya que las distintas regiones y municipios presentan niveles muy distintos de alfabetización digital, recursos económicos y otros factores. Con frecuencia, las grandes ciudades van muy por delante, mientras que las pequeñas tienen que arreglárselas como pueden.
  3. Colaboración público-privada: Estonia está aprovechando lo mejor de distintos ámbitos, el Ministerio de Educación y el Consejo Asesor de IA colaboran con la fundación AI Leap y con varios emprendedores. Crear un laboratorio de ideas especializado es una apuesta operativa inteligente, teniendo en cuenta que ni los ministerios de educación ni los centros escolares suelen contar con conocimientos profundos en IA y psicología, ni con la libertad y los recursos necesarios para experimentar. El programa AI Leap se financia mediante un modelo de colaboración público-privada, el Estado estonio aporta el 50% de los fondos necesarios y el 50% restante procede del sector privado. Esto permite a empresas locales y extranjeras devolver algo a la comunidad y, al mismo tiempo, les ofrece una plataforma para explorar soluciones prácticas a las inquietudes que plantean los tecnopesimistas. Los socios principales, como Telia, Targa Tuleviku Fond y Skaala, contribuyen con 25.000€ / 50.000€ / 100.000€ o más. En cuanto a las grandes tecnológicas, OpenAI y Google colaboran con Estonia para desarrollar y localizar herramientas educativas a medida.
  4. Implicación de organizaciones estudiantiles: participación de organizaciones juveniles como ligas de debate, consejos de estudiantes y otras entidades.

Qué no deberían hacer los ministerios de Educación europeos

Evitar la dependencia de un único proveedor y los enfoques simplistas: el peor escenario posible para los ministerios de Educación de la UE sería comprar licencias premium de una única herramienta de IA y quedar atados a ese proveedor, sin ofrecer al mismo tiempo un apoyo adicional, continuado y motivador al profesorado, incluidos materiales relacionados con la psicología. Este punto es especialmente crítico ahora que los países de la Unión preparan y negocian el nuevo presupuesto comunitario. El enfoque estonio, que combina distintas herramientas de IA, crea plataformas de recursos y facilita diversos formatos complementarios, apunta a ser una opción mucho más eficaz.

Priorizar la práctica activa: sería igualmente erróneo que los ministerios de Educación se limitaran a proporcionar herramientas de IA a docentes y alumnos sin hacer antes su propia reflexión adaptada al contexto local sobre cómo usarlas. Confiar solo en las orientaciones de la Comisión Europea, en los documentos de posición del Consejo de la UE o en charlas puntuales sobre los peligros de la IA no basta, el aprendizaje más sólido llega a través de la práctica. Estonia aborda esta cuestión mediante chatbots de IA desarrollados a medida y distintos formatos interactivos.

Integrar la IA en todas las materias: limitar las clases de alfabetización en IA a asignaturas de informática o ciencias de la computación también sería un error. La IA es ya multidisciplinar y el aprendizaje tiene que resultar atractivo, especialmente cuando se trata de aprender a pensar de forma crítica. Estonia lo resuelve creando formatos diversos en los que los alumnos pueden usar y debatir sobre IA, desde ligas de debate hasta clases de arte, pasando por chatbots personalizados y otras actividades.

Garantizar una buena gestión: la parte de gestión es especialmente importante, en Europa es frecuente que se lancen estrategias que se celebran públicamente mientras la gestión y la supervisión se dejan a su suerte. Para que las estrategias resulten realmente eficaces deben funcionar como organismos vivos, implicar a distintos expertos, tener en cuenta las diferencias entre alumnos, docentes, centros y distritos y estar sometidas a un seguimiento y una adaptación continuos.

Recurrir a expertos externos: mantener la humildad es clave, en lugar de quedarse anclados en la idea de "sabemos más que nadie" o en el "aquí está la estrategia, ahora aplíquenla", los ministerios de Educación deben implicar a un abanico amplio de especialistas, desde empresas privadas hasta psicólogos e investigadores. Estonia también cuenta con líderes de opinión locales, como directores ejecutivos del sector tecnológico, expertos y fundadores, que participan como mentores en hackatones para garantizar un esfuerzo conjunto.

Atender las brechas socioeconómicas: las diferencias entre alumnos también deben tenerse en cuenta. No todos disponen de medios para utilizar herramientas de IA en casa ni crecen en familias con la misma manera de entender la educación. Los programas de alfabetización en IA deben reconocer las profundas desigualdades en recursos económicos y capacidades de aprendizaje y planificar en consecuencia.

Ver la IA como una oportunidad para transformar la educación: los ministerios de Educación y los gobiernos deben entender los programas de alfabetización en IA no como un fin en sí mismo, sino como una vía para abordar un problema de larga data en muchos centros, donde en lugar de cultivar pensadores críticos los sistemas acaban produciendo en serie alumnos motivados solo por las notas y los resultados inmediatos. La IA no debe contemplarse como un obstáculo ni como algo a combatir, sino como una nueva oportunidad para transformar los sistemas educativos y los métodos de enseñanza utilizando precisamente las herramientas hacia las que los estudiantes se sienten atraídos de forma natural.

Esta historia se publicó originalmente en EU Tech Loop (fuente en inglés) y se ha compartido en Euronews en el marco de un acuerdo.

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