Los ataques con drones en Ucrania y Rusia han dejado muertos, incendios y una creciente preocupación por el humo tóxico. Mientras en Dnipró hay víctimas y daños, en Rusia los incendios en instalaciones petroleras están elevando los riesgos para la salud y el medio ambiente.
El jueves por la noche, fuerzas rusas atacaron la ciudad ucraniana de Dnipró. Los bombardeos con drones provocaron incendios en varios distritos y dañaron un edificio residencial de varias plantas.
Según las autoridades locales, tres personas murieron y al menos diez resultaron heridas, entre ellas dos menores de 9 y 14 años. La información fue facilitada por el jefe de la Administración Militar regional de Dnipropetrovsk. En la región de Yitomir, otra mujer murió en un ataque con drones contra una infraestructura de transporte civil, según las autoridades locales.
En total, según la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó 155 drones durante la noche del 23 de abril, de los cuales 139 fueron interceptados por las defensas antiaéreas. Se registraron impactos en nueve localidades.
Mientras tanto, en la ciudad rusa de Tuapse, continúa por tercer día un incendio tras una serie de ataques con drones ucranianos contra instalaciones petroleras. Los residentes han denunciado un fuerte olor a humo y problemas respiratorios.
Los días 16 y 20 de abril, la refinería de Tuapse y una terminal marítima de Rosneft fueron atacadas. El humo se extendió cientos de kilómetros y fue visible incluso desde el espacio. Además, un vertido de productos petrolíferos en el mar Negro ha provocado una marea negra de unos 10.000 kilómetros. Las autoridades aseguran que trabajan en su contención.
En redes sociales circulan imágenes de manchas de fuel, hollín en ropa, coches y calles, así como de animales afectados. Voluntarios denuncian que encuentran animales en estado grave, con signos de intoxicación.
Una catástrofe ecológica
Los residentes han criticado la falta de información por parte de las autoridades sobre medidas de seguridad. En medios locales, muchos han expresado preocupación por su salud.
Las autoridades de la región de Krasnodar informaron de niveles elevados de sustancias nocivas en el aire y recomendaron evitar salir al exterior salvo necesidad, así como mantener puertas y ventanas cerradas. Según datos oficiales, se detectaron concentraciones de benceno, xileno y hollín entre dos y tres veces superiores a los límites permitidos.
Expertos medioambientales hablan de una "catástrofe ecológica" con posibles consecuencias a largo plazo para la región. Vil Mirzoyanov, uno de los científicos vinculados al desarrollo del agente nervioso Novichok, advirtió de los riesgos para la salud: "Estos humos no son inocuos; contienen compuestos altamente tóxicos y potencialmente cancerígenos", escribió en redes sociales.
Ataques en otras regiones
La planta petroquímica de Novokuibishevsk, en la región de Samara, también se incendió tras un ataque nocturno con drones, según medios locales. Las autoridades confirmaron daños y víctimas. Asimismo, se registraron ataques en la región de Nizhni Nóvgorod y en Crimea. En Kstovo, una estación de bombeo de petróleo fue alcanzada y se declaró un incendio.
En Feodosia, en Crimea, un depósito de petróleo también se incendió. El humo fue visible desde distintos puntos de la ciudad y el tráfico ha sido restringido en la zona. Según el Ministerio de Defensa ruso, 154 drones ucranianos fueron derribados durante la noche en varias regiones del país, así como sobre el mar de Azov, el mar Negro y la anexionada Crimea.