El ministro del Interior de Alemania, Alexander Dobrindt, es partidario de los controles en las fronteras interiores de la UE. Deben seguir formando parte de la actual política migratoria.
Casi un año después de la toma de posesión del Gobierno federal rojinegro, el ministro del Interior, Alexander Dobrindt (CSU), hace balance con confianza y habla de un "giro migratorio". Sin embargo, es controvertido si las medidas son decisivas para ello.
En su primer día en el cargo, Dobrindt anunció controles fronterizos más estrictos, haciendo así realidad una promesa electoral clave de la CDU y la CSU. De hecho, ahora la Policía federal también está devolviendo a los solicitantes de asilo. Según el diario alemán, 'Tagesschau', unas 1.340 personas han sido rechazadas por este motivo desde que Dobrindt asumió el cargo hasta abril de 2026.
Los rechazos mensuales siguen estando "entre unos 2.000 y unos 3.000", es decir, apenas hay cambios. Al mismo tiempo, el número de solicitudes de asilo desciende considerablemente: de 350.000 en 2023 a 170.000 el año pasado. Para Dobrindt, esto es una prueba clara del éxito de su política. "La cuestión actual es que queremos mantener estos controles fronterizos. Ahora hemos podido ejecutar 8.000 órdenes de detención en la frontera", declaró al diario alemán, 'Die Welt'.
Dudas del mundo académico y judicial
Sin embargo, la interpretación de estas cifras es controvertida. La investigadora sobre migraciones Victoria Rietig declaró a 'Tagesschau': "Cuando las cifras suben, la gente dice que estamos aclarando el campo oscuro. Si las cifras bajan, dicen que la gente está disuadida y si las cifras se mantienen, dicen que estamos estabilizando la situación". Su conclusión: "Científicamente, por supuesto, es una completa tontería, pero políticamente es brillante".
El rumbo de Dobrindt también empieza a tambalearse jurídicamente, pues varios tribunales ya han dictaminado que los controles fronterizos son ilegales. Más recientemente, el Tribunal Administrativo de Coblenza declaró ilegales los controles fronterizos internos en la frontera entre Luxemburgo y Alemania entre marzo y septiembre de 2025.
El Gobierno federal no había justificado suficientemente la existencia de una demanda excesiva. No obstante, Dobrindt se mantiene en su línea. Según declaraciones al diario 'Tagesschau', del político del SPD Uli Grötsch, "es urgente" reaccionar ante tales sentencias y encontrar soluciones "sobre cómo organizar algo así legalmente".
Dobrindt : "Los controles fronterizos son una solución temporal"
La ministra presidenta del Sarre, Anke Rehlinger, del partido SPD, advirtió contra los controles fronterizos permanentes durante el informe desde Berlín: "Sigo creyendo que los controles fronterizos permanentes no son la solución elegida en Europa". Según ella, a largo plazo harían más mal que bien.
El propio Dobrindt ve los controles como una solución temporal. Sólo cuando el sistema migratorio europeo funcione podremos "alejarnos de nuevo de los controles fronterizos". Queda por ver cuándo ocurrirá esto.
Controvertidas deportaciones a Afganistán
El planteamiento de Dobrindt sobre las deportaciones a Afganistán es especialmente controvertido. Para hacerlo posible, el Ministerio del Interior recurrió al contacto directo con los talibanes. Para los Verdes, esto supone una ruptura del tabú. El diputado del Parlamento Federal Alemán, (Bundestag), Marcel Emmerich habla de un "desplazamiento masivo de fronteras". Dobrindt está facilitando "abrir las puertas a los talibanes".
"Simplemente está ignorando el hecho de que este régimen representa el terror, viola sistemáticamente los derechos humanos y oprime masivamente a las mujeres", afirma Emmerich. Según una investigación del programa Magazin Royale de la cadena alemana 'ZDF', representantes talibanes participaron incluso en procesos oficiales alemanes para organizar deportaciones.