El primer ministro Edi Rama defiende el proyecto mientras los manifestantes exigen su dimisión y salvar una costa antaño paradisíaca y que hoy sufre masas turísticas, suciedad e inversiones urbanísticas salvajes.
Miles de ciudadanos se han manifestado por 14º día consecutivo en Tirana, Albania, contra un lujoso proyecto turístico valorado en unos 4,6 miles de millones de dólares (3.969 millones de euros), previsto en una zona costera protegida del Adriático.
El proyecto, vinculado a un vehículo de inversión de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, prevé la construcción de un complejo hotelero en una isla abandonada y en el tramo de costa adyacente, un área de especial importancia ecológica debido a la laguna cercana y a las aves migratorias, como los flamencos.
Los manifestantes, que cada noche se concentran en el centro de Tirana, hacen sonar silbatos y portan figuras de flamencos de cartón, denunciando que el proyecto amenaza el entorno natural y las especies protegidas de la zona.
El Gobierno sostiene que la inversión transformará el mapa turístico del país y reforzará su camino hacia la Unión Europea. Sin embargo, las organizaciones ecologistas y dirigentes de la oposición advierten de riesgos graves contra una costa ya muy dañada. El primer ministro Edi Rama defiende el proyecto y afirma que no piensa dar marcha atrás.
Al mismo tiempo, miembros de la minoría griega en Albania han expresado su rechazo por cuestiones de propiedad de la tierra en zonas vinculadas a los desarrollos turísticos más amplios, alegando que siguen pendientes casos judiciales sobre bienes que han pasado al Estado albanés en el marco de antiguas expropiaciones o de transmisiones controvertidas.