El gran reto de Alexis Tsipras es unir a las fuerzas de centroizquierda griegas que, según las encuestas, han quedado sin hogar político y atraer a votantes desencantados con el Gobierno.
Alexis Tsipras ha sido, incluso para muchos de sus adversarios políticos, una de las figuras políticas más carismáticas de la Grecia contemporánea. En los años de la profunda crisis económica se presentó como la "esperanza" para una gran parte de la sociedad griega y protagonizó un ascenso político tan rápido como impresionante.
Sin embargo, su caída resultó igual de veloz y estruendosa, hasta el punto de desembocar en su salida de Syriza. Desde entonces, el espacio de la centroizquierda en Grecia sigue fragmentado, sin una estrategia común y sin un liderazgo capaz de cuestionar de verdad la hegemonía del Gobierno de Kyriakos Mitsotakis.
Pese a las presiones políticas y a los escándalos que han provocado un intenso debate público, como el caso de las subvenciones agrícolas, el partido Nueva Democracia mantiene la ventaja en las encuestas, algo que muchos analistas atribuyen sobre todo a la ausencia de una oposición fuerte.
En este contexto político, Alexis Tsipras anunció la creación del nuevo partido Alianza de la Izquierda Helénica, durante un acto en Thissio, en Atenas, y habló de "un nuevo viaje para la gran mayoría democrática y progresista".
"Hoy nace una nueva fuerza política", afirmó, presentando el nuevo partido como "una sacudida de sinceridad y democracia" para el país. En su discurso lanzó un duro ataque contra el Gobierno, al que acusó de corrupción, deterioro institucional, manipulación de las instituciones y agravamiento de las desigualdades sociales. Puso especial énfasis en la carestía y en el aumento del coste de la vida, defendiendo que la vivienda, la energía, la alimentación, la educación y la sanidad "no pueden ser un privilegio de unos pocos".
Al mismo tiempo se refirió a la situación internacional y a los conflictos en Gaza, Irán y Oriente Medio, y advirtió de que Grecia corre el riesgo de verse arrastrada a "peligrosas aventuras militares que no sirven a los intereses nacionales". También criticó la concepción de Grecia como "aliado dado por hecho" de las grandes potencias y reclamó una política exterior multidimensional basada en el derecho internacional.
Con todo, el regreso de Alexis Tsipras sigue dividiendo a la ciudadanía. Los votantes que hablaron con 'Euronews' expresaron tanto escepticismo como expectativas ante el nuevo proyecto político.
"Considero que el señor Tsipras hizo una presentación del nuevo partido muy pintoresca, apoyándose más en el pasado que en las perspectivas de futuro", afirmó un ciudadano, que calificó la presentación del partido de "populista". Otros se mostraron aún más críticos. "Es una vergüenza que vuelva una persona que no aportó nada. Dijo muchísimas mentiras", señaló otro ciudadano.
También hubo voces que reconocieron que el vacío político en el espacio de la centroizquierda sigue siendo real. "Los problemas que se han creado muestran que este espacio no está cubierto políticamente, así que quizá deban organizarse mejor", apuntó una ciudadana.
Algunos optaron por esperar y ver, vinculando el éxito del nuevo partido a la credibilidad de los compromisos de su líder. "Si cumple lo que ha prometido, la gente le votará", afirmó un votante.
El gran reto político para Alexis Tsipras es ahora comprobar si, en el tiempo limitado que queda hasta las próximas elecciones, es capaz de unir a las fuerzas fragmentadas de la centroizquierda y de convertir el descontento con el Gobierno en una alternativa creíble de poder. De lo contrario, su regreso podría quedar reducido a reagrupar parcialmente a votantes decepcionados, sin fuerza suficiente para alterar los equilibrios políticos frente al partido Nueva Democracia.