Más de un millón de fieles se congregaron en la plaza de Cibeles de Madrid para escuchar la homilía de León XIV. Entre ellos se encontraban decenas de ciudadanos portugueses que no han querido dejar pasar la oportunidad de ver al Santo Padre.
Varios organismos oficiales informaron que 380.000 personas se acreditaron para la plaza de Cibeles para escuchar al Papa León XIV y que, junto a ellas, acudieron cerca de un millón de fieles, vigilados por un fuerte dispositivo de seguridad, informa el equipo de 'Euronews' en español.
Entre los miles de fieles había decenas de portugueses, como el grupo de 17 estudiantes del Colegio das Caldinhas, que viajó cientos de kilómetros en autobús hasta la capital española, acompañados por Vasco, un joven jesuita de 25 años que declaró a la agencia de noticias Lusa que había venido a Madrid para escuchar a "un Papa que no tiene miedo de la paz".
"Es un Papa que no teme esta paz, que resulta bastante incómoda para mucha gente, algo que se manifiesta de varias maneras, ya sea en las guerras o en que estemos encerrados en los teléfonos móviles", dijo el joven a Lusa, citado por el portal 'Notícias ao Minuto'.
Lo mismo hicieron David Moura y Maria Inês, que viajaron desde la ciudad portuguesa de Vila Real para ver al Santo Padre porque "estaba aquí tan cerca" y no les parecía lógico no venir a escucharlo, explicaron estos jóvenes representantes de la diócesis de Vila Real a la agencia Ecclesia, en Madrid. "Si tengo la oportunidad de estar [donde está el Pontífice] y de estar en un país vecino, a una distancia de cuatro horas en coche, no podía dejarla pasar y tenía que venir", subrayó Moura a la agencia de noticias católica.
León XIV abrió la misa en la plaza de Cibeles para subrayar que la Eucaristía no es un simple rito, sino el don de la presencia viva de Cristo, que alimenta con la propia vida de Dios, con "un amor más fuerte que la muerte".
El Papa León XIV rindió homenaje el domingo a la tradición secular de devoción religiosa de España, que consideró una "escuela de fe" para los tiempos actuales, al presidir una misa ante un millón de personas y al destacar una de las expresiones más emblemáticas de la piedad popular española con una procesión sobre alfombras de pétalos de flores.
La multitud aplaudió y gritó "¡Esta es la juventud del Papa!" cuando el Pontífice llegó para la misa en la plaza de Lima, en el centro de Madrid. El Santo Padre dejó además un mensaje a España al afirmar que "la religiosidad que desde hace siglos anima a España no debe ser un museo del pasado que se visita, sino una escuela de fe de la que se pueda beber también hoy". Una escuela, señala el León XIV, que impulsa el compromiso en la construcción del bien común.
El Pontífice recorrió la plaza y las calles circundantes en su papamóvil, ante una multitud que se agolpaba en varias filas de personas deseosas de presenciar la primera visita papal en 15 años.
La misa del domingo coincidió con la festividad católica de Corpus Domini, que suele incluir procesiones de fieles por pueblos y ciudades, encabezadas por un sacerdote que porta la Eucaristía. En España, como en otros países de mayoría católica, las procesiones presentan a menudo elaboradas alfombras florales dispuestas a lo largo del recorrido.
Según los organizadores españoles, las 16 alfombras de flores que decoraban el recorrido de medio kilómetro de la procesión desde la plaza de Cibeles fueron preparadas por una asociación de floristas españoles de Galicia. Los floristas utilizaron más de 30.000 flores, en su mayoría en los colores amarillo y blanco de la bandera del Vaticano, para unas alfombras que incluyen decoraciones como las llaves de la Santa Sede.
El sábado, el jefe de la Iglesia católica apeló al fin de los "discursos polarizadores" y de las "simplificaciones estériles". Se espera que, en su visita a España, León XIV se centre en uno de los temas más divisivos de la actualidad, la inmigración. El Papa elogió el "compromiso activo de España con la paz y la solidaridad entre los pueblos".
La visita a Madrid incluyó un discurso en el Parlamento español y un encuentro con víctimas de abusos sexuales en el seno de la Iglesia católica.
Tras la misa del domingo en la plaza de Cibeles, el Pontífice se dirigirá el lunes a Barcelona, donde tiene previsto bendecir la nueva torre de la basílica de la Sagrada Familia, que ahora es la iglesia con la torre más alta del mundo.
El jueves, el Santo Padre pondrá fin a la visita a España en las islas Canarias, donde, junto con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, rendirá homenaje a los miles de migrantes que han muerto en las peligrosas travesías hacia Europa en busca de una vida mejor.