El ex preso político y con orígenes en San Petesburgo ha sido elegido este fin de semana en Berlín con el 60% de los votos de los delegados. Sus detractores, miembros de una diáspora política profundamente dividida, creen que Jaschin muestra pulsiones autoritarias.
Los delegados del nuevo partido opositor ruso Rusia Pacífica se han reunido este fin de semana en Berlín para celebrar su congreso y aprobar su programa, con un total de 126 personas invitadas a participar. El opositor ruso y ex preso político Ilja Jaschin fue elegido como el nuevo presidente de la formación con alrededor del 60% de los votos, relata a 'Euronews' Igor Katschetkow, defensor de los derechos humanos y miembro del comité organizador.
La reunión del partido el viernes se prolongó unas 12 horas en total. Durante la sesión se cambió el nombre de la formación de 'Fuerzas Pacíficas de Rusia' a 'Rusia Pacífica', cuenta Katschetkow. La palabra 'Fuerzas' se eliminó deliberadamente para evitar asociaciones con la represión en Rusia y la violencia en Ucrania.
Delegado: "La capacidad de inspirar a la gente es lo más importante"
Muchos depositan grandes esperanzas en Jaschin y en su capacidad para congregar apoyos. "Ilja es un político con experiencia, tiene un gran talento para la oratoria. Eso es muy importante, porque un político que no sabe hablar no podrá trabajar con otros políticos", explica Alexander Archagow, delegado de Rusia Pacífica.
"Tiene una hoja de ruta. Me gustan sus principios ideológicos. Pero la capacidad de inspirar a la gente es lo más importante, tanto en Rusia como en el extranjero", añade Archagow. Pero, ¿puede el partido opositor de Jaschin influir desde el exilio en la situación política interna de Rusia?
Jaschin: "Nuestro principal público está en Rusia"
"Hemos asumido esa tarea", afirma Jaschin ante 'Euronews'. "Es muy difícil, porque de hecho estamos en Europa, pero planeamos trabajar en Rusia en el futuro y eso es muy arriesgado. Nos dirigiremos a la sociedad rusa y colaboraremos con ella de forma discreta. Es evidente que en Rusia la gente no puede trabajar con nosotros sin asumir riesgos, y lo tenemos en cuenta. Pero, naturalmente, nuestro principal público objetivo está en Rusia, allí hay millones de nuestros simpatizantes", añade Jaschin.
"Nuestro programa y nuestro discurso político se dirigen ante todo a las personas en Rusia que allí no tienen voz, queremos ser su voz". Jaschin es consciente de que su partido no puede operar legalmente en Rusia. Sin embargo, recuerda que la historia ofrece numerosos ejemplos de formaciones opositoras surgidas en el exilio que más tarde se convirtieron en partidos de Gobierno; también en Rusia.
En la historia rusa, el ejemplo más conocido de movimiento político nacido en el exilio es el partido bolchevique de Wladimir Lenin. Muchos de sus principales dirigentes vivieron temporadas en el extranjero antes de la Revolución rusa de 1917 y desde allí organizaron su actividad política.
Tras la Revolución de Octubre, los bolcheviques se convirtieron en el partido gobernante de la futura Unión Soviética. Bajo Lenin y, sobre todo, bajo su sucesor Josef Stalin, el país derivó hacia un autoritario sistema de partido único que marcaría Rusia durante décadas.
En cambio, en la historia rusa todavía no ha habido auténticos partidos democráticos de la oposición que regresaran del exilio y luego gobernaran el país. Queda por ver si el partido de Jaschin será la primera fuerza democrática capaz de ganar influencia en Rusia. Jaschin acaba de ser elegido nuevo líder de la formación y ya han surgido tensiones internas, relata el delegado Maxim Reznik.
Reznik es uno de los políticos liberales de la oposición más conocidos de Rusia. Nacido en San Petersburgo, fue durante varios años diputado de la Asamblea Legislativa de la ciudad, donde se labró una reputación como duro crítico del Kremlin. Por su postura opositora sufrió repetidas presiones de las autoridades rusas. Tras el inicio de la guerra de agresión rusa contra Ucrania abandonó el país y hoy vive en el exilio.
Reznik: "No quiero que Jaschin se convierta en un mini Putin"
Reznik ha sido durante años aliado de Jaschin: les une una larga lucha contra el presidente ruso Wladimir Putin. Sin embargo, teme que el partido pueda repetir errores del pasado.
"No quiero que Jaschin se convierta en un mini Putin. Por desgracia veo cómo se desvanece mi esperanza de que no acabe comportándose como un señor feudal moscovita egocéntrico, de esos la oposición ya tiene demasiados", afirma Reznik. "Necesitamos a alguien capaz de unir a personas muy distintas en diversas regiones, alguien que las trate en pie de igualdad. Eso ahora mismo no lo veo en él".
"Creo que Ilja ha elegido la fórmula equivocada. En el fondo intenta recrear un partido siguiendo de nuevo el modelo del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS)", sostiene Reznik. "No deberíamos repetir siempre los mismos errores".
Por lo general, la oposición rusa se considera muy fragmentada. Según el experto en Rusia Andreas Heinemann-Grüder, profesor de la Universidad de Bonn, tiene dificultades para aceptar liderazgos. La competencia y las ambiciones personales ya han impedido en el pasado la formación de un frente opositor unido, señala el especialista.
La tarea actual de la oposición rusa es extraer lecciones de Jabloko, una formación opositora liberal de izquierdas y no alineada con el sistema fundada en 1993. Para tener éxito, el nuevo partido debe ser descentralizado, tener en cuenta el carácter multiétnico de Rusia y representar también a la diáspora en varios países de la UE. Las posibilidades de influir en Rusia desde el exilio son muy limitadas, subraya este experto en Rusia.