El último informe de la agencia europea EUDA sitúa a varias ciudades de España y Bélgica a la cabeza del consumo de esta sustancia. Los análisis químicos en este 2026 confirman que Lleida y Barcelona registran los mayores incrementos de restos detectados en sus alcantarillas.
Después del cannabis, la cocaína es la droga ilegal más consumida en Europa. El último informe de la Agencia de la Unión Europea para las Drogas (EUDA) ofrece una imagen de dónde podría estar más extendido su consumo, a partir de los restos detectados en las aguas residuales.
Las ciudades españolas y belgas aportaron las muestras más voluminosas.
Lleida, en el oeste de Cataluña, encabeza la clasificación europea, con una media de 1.405 mg de cocaína por cada 1.000 habitantes. La belga Amberes ocupa el segundo lugar (1.382), seguida de Granada (1.238), Ámsterdam (1.172), Lieja (1.039), y Bruselas (1.020).
La ciudad española de Santiago de Compostela también se sitúa entre las diez primeras (1.008), seguida de la estación de esquí austríaca de Kufstein (998), Barcelona (997) y Namur, en Bélgica (927).
Dónde crece más rápido el consumo de cocaína
Los datos de las aguas residuales también muestran dónde está aumentando con mayor rapidez el consumo de cocaína.
Europe in Motion analizó las tasas de crecimiento entre las ciudades que detectaron al menos 500 mg de restos de cocaína por cada 1.000 habitantes en sus aguas residuales.
España parece ser en estos momentos el principal foco.
Barcelona (+185% o +647 mg) y Lleida (+782 mg o +125%) registraron el mayor incremento de Europa tanto en términos relativos como absolutos.
En Eslovenia también se observó un fuerte aumento en términos absolutos, sobre todo en las localidades de Velenje, Domžale y Kamnik, con crecimientos de entre +329 mg y +272 mg.
Dinamarca constituye otro foco en expansión, con niveles crecientes en Esbjerg (+266 mg), Aalborg (+234 mg) y Copenhague (+148 mg).
País por país: quién consume más cocaína
La EUDA realizó además una encuesta en la que preguntó a los ciudadanos europeos si habían consumido cocaína en los 12 meses previos a la publicación del estudio. En este caso, el panorama cambia ligeramente.
Noruega y los Países Bajos presentaron las tasas de consumo más elevadas.
Al menos el 2,9% de los adultos de esos países consumió cocaína en los últimos 12 meses anteriores a la publicación del estudio. A continuación se sitúa Francia, con un 2,7%, seguida de España, con un 2,5%, e Irlanda, con un 2,4%. Sin embargo, las tasas son más altas entre los jóvenes de entre 15 y 34 años.
Noruega (5,6%) y los Países Bajos (5,3%) vuelven a encabezar la lista, seguidos de Irlanda (5%).
Qué es la autopista atlántica de la cocaína
Los últimos datos de la EUDA indican que España declaró la mayor cantidad de cocaína incautada, con 124 toneladas solo en 2024. Francia figura en segundo lugar, con 53,5 toneladas, el mayor alijo jamás interceptado en ese país.
Al mismo tiempo, las cantidades se redujeron de forma significativa en Bélgica (un 64% menos), Alemania (un 45% menos) y los Países Bajos (un 36% menos).
Aunque la cantidad total incautada por los países de la UE disminuyó en 2024, el número de intervenciones individuales aumentó hasta 97.000, "lo que sugiere cambios en las rutas y métodos de tráfico más que una disminución de las cantidades enviadas a Europa", según la agencia.
La competencia en el mercado de la cocaína es uno de los principales motores de la criminalidad e implica violencia entre bandas y homicidios en algunos países.
Los traficantes recurren cada vez más a puertos más pequeños y a trasbordos en alta mar mediante todo tipo de embarcaciones, semisumergibles tripulados y no tripulados, drones y sofisticados sistemas de ocultación física y química.
En toda Europa, la fase final de la entrega suele realizarse con embarcaciones más pequeñas que desembarcan en zonas costeras apartadas de Portugal y España, utilizando playas o pequeños puertos deportivos para eludir los controles.
El pasado mes de abril, una macrooperación coordinada por Europol atacó una de las principales rutas del narcotráfico transoceánico, conocida como la autopista atlántica de la cocaína.
La actuación de las fuerzas del orden se centró en el corredor atlántico oriental entre las islas Canarias españolas y las Azores portuguesas.
La operación se saldó con la incautación de 11 toneladas de cocaína, 8,5 toneladas de hachís, 54 personas detenidas y ocho embarcaciones interceptadas.