Tras una ola de calor brutal que causó la muerte de 1.300 personas en Europa occidental, la Comisión Europea se ha comprometido a reforzar la adaptación al clima, pero parte de la carga se ha trasladado a los gobiernos locales y regionales.
La Comisión Europea ha reconocido que las políticas europeas se están quedando atrás a la hora de hacer frente al ritmo e impacto cada vez mayores del cambio climático y se ha comprometido a redoblar los esfuerzos para mitigar el cambio climático tras la extrema y mortal ola de calor de la semana pasada en Europa occidental.
Responsables de la UE han advertido de que es probable que las olas de calor se repitan este verano y han subrayado que el bloque debe pasar de reaccionar a las catástrofes a prevenirlas, con una estrategia de resiliencia climática que se presentará en el cuarto trimestre del año.
"Queremos presentar un paquete y un marco muy sólidos y exhaustivos que faciliten y refuercen a la economía europea en su conjunto, en todos los niveles de gobernanza, nacional, regional o local, así como a escala de la Unión", declaró a la prensa un alto cargo de la UE que pidió el anonimato.
La Comisión indicó que alrededor del 75 % de las muertes relacionadas con el clima en Europa están hoy vinculadas al estrés térmico, lo que subraya hasta qué punto las temperaturas extremas se han convertido en el principal riesgo climático del continente. La última estimación de la Organización Mundial de la Salud sobre el número de víctimas mortales de la reciente ola de calor se sitúa ya en 1.300.
Un portavoz del Ejecutivo comunitario señaló que esta advertencia está respaldada por la Evaluación Europea de Riesgos Climáticos de 2024, que concluyó que las políticas europeas actuales son insuficientes para hacer frente a la velocidad y la magnitud del cambio climático.
También admitió que el objetivo de 1,5ºC de calentamiento global máximo del Acuerdo de París "se superará" en los próximos años, lo que refleja el incumplimiento de los compromisos del pacto.
"Esa evaluación de riesgos demostró sin lugar a dudas que las políticas privadas europeas y, en general, las políticas europeas no están siguiendo el ritmo del amplio y acelerado cambio climático", señaló el alto cargo de la UE. "Así que fue un serio toque de atención para nosotros".
El responsable añadió que, aunque se han logrado algunos avances, estos no siguen el ritmo del cambio climático acelerado, una situación que exige "un cambio profundo en la filosofía de las políticas".
"Necesitamos tomar las riendas de la economía y de nuestro enfoque y un cambio profundo de sistema que nos permita pasar de la recuperación a la anticipación y la prevención".
Bruselas insta a los gobiernos locales a actuar
La responsabilidad de preparar el continente para el cambio climático debe compartirse con los municipios, subrayó el responsable, que recordó que las medidas para instalar aire acondicionado, paneles solares o bombas de calor están reguladas a nivel regional o local.
"Es importante que reconozcamos también que hay límites a lo que podemos hacer, incluida la inercia del sistema climático. Así que probablemente la situación empeorará antes de empezar a mejorar", añadió el alto cargo de la UE, que insistió en que las regiones y los municipios deben poder "decidir el enfoque que mejor les funcione".
La Comisión indicó que muchas decisiones que afectan a la refrigeración, como los permisos de obra para instalar sistemas de sombreado exterior, la instalación de sistemas de aire acondicionado o el diseño urbano local, siguen siendo competencia de los niveles nacional, regional y municipal.
Bruselas puede regular las normas de construcción y la eficiencia de los productos y aportar financiación, pero la aplicación depende en gran medida de los estados miembros y de las autoridades locales, de modo que cierta división de responsabilidades es inevitable.
Los edificios europeos fueron señalados en particular por la Comisión como poco preparados para el aumento de las temperaturas y como un ejemplo claro de que la cooperación de los gobiernos locales será crucial.
Los edificios representan alrededor del 40% del consumo de energía y el 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero, según datos de la UE, y la mayoría están diseñados para conservar el calor en lugar de mantenerse frescos.
"Hay muchos efectos del calor extremo, las desigualdades sociales, los precios de la energía, la productividad (...). El problema al que nos enfrentamos es que la mayoría del parque de edificios de la UE es al mismo tiempo antiguo e ineficiente y, en muchos casos, tampoco está preparado para soportar estas temperaturas tan altas", explicó el alto cargo de la UE.
El bloque ya ha actualizado las normas sobre eficiencia energética de los edificios y los estándares de eficiencia de los electrodomésticos, y ha asignado aproximadamente 100.000 millones de euros en financiación de la UE para la renovación de edificios entre 2021 y 2027.
Regiones y gobiernos locales reclaman fondos de la UE
Mientras los colegisladores de la UE deciden actualmente el futuro presupuesto del bloque, Kata Tüttő, presidenta del Comité Europeo de las Regiones y concejala del Ayuntamiento de Budapest, instó a los líderes de la UE a destinar más dinero a las regiones para invertir en infraestructuras, naturaleza y sistemas energéticos "en lugar de convertirse en una herramienta permanente de respuesta a crisis".
"Cada ola de calor, cada sequía, cada incendio forestal y cada inundación nos recuerda que nuestras ciudades se están calentando, nuestros ríos se están secando y nuestras comunidades se están volviendo más vulnerables", afirmó Tüttő.
"Las autoridades locales y regionales siguen siendo responsables de aplicar la mayoría de las medidas de adaptación y mitigación del clima. La cuestión ahora es si seguirán teniendo recursos para hacerlo".
Un llamamiento similar llegó de Mohamed Ridouani, alcalde de Lovaina y presidente de Energy Cities, una comunidad europea de ciudades con la vista puesta en el futuro. Instó a los líderes nacionales a garantizar que las ciudades y las regiones sigan siendo un eje central de la inversión de la UE.
"Las autoridades locales convierten los objetivos de competitividad y cohesión de Europa en resultados tangibles para las empresas y los ciudadanos sobre el terreno", señaló Ridouani en una declaración el 15 de junio.
"Las ciudades y los pueblos ya están construyendo un futuro energético más resiliente, mediante la rehabilitación, la descarbonización y proyectos locales de infraestructuras energéticas, edificio a edificio y barrio a barrio".