Kurt Volker declaró a Europe Today que el enfado del presidente estadounidense con los aliados por no unirse a la guerra en Irán era una "exageración".
Aunque el presidente estadounidense Donald Trump "siempre está enfadado por algo", podría no provocar demasiadas tensiones en la cumbre de la OTAN de la próxima semana en Ankara, según ha señalado un veterano diplomático de Estados Unidos.
Kurt Volker, exembajador de Estados Unidos ante la OTAN y primer enviado especial para Ucrania de la administración Trump, declaró al programa estrella de Euronews "Europe Today" que cree que Trump no querrá dejar en mal lugar al anfitrión de la cumbre, el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan.
"Donald Trump siempre está furioso por algo, no está contento con las contribuciones europeas, el gasto europeo en defensa, Irán, lo que sea", explicó Volker, subrayando que Trump "tiene una buena relación con Erdoğan y no quiere aguarle la fiesta".
Trump ha arremetido contra sus aliados de la OTAN en los últimos meses por la negativa de algunos gobiernos a apoyar a Estados Unidos e Israel en su guerra conjunta con Irán, acusándolos de abandonar sus obligaciones de apoyar a Estados Unidos como parte de la alianza de la OTAN.
España e Italia denegaron el uso de sus bases, y Francia negó a Israel el acceso a su espacio aéreo para vuelos que transportaban armas destinadas a utilizarse en Irán.
En mayo, Trump mantuvo un agrio enfrentamiento público con el canciller alemán Frederich Merz después de que Merz criticara la estrategia "mal concebida" que había detrás de la guerra.
Trump anunció entonces apresuradamente la retirada de 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y denunció a sus socios europeos como "cobardes", calificando a la OTAN de "tigre de papel".
Los aliados insistieron en que no participaron en la planificación de la guerra en Irán y que esta no estaba relacionada con la defensa global de la OTAN, pero Trump sigue molesto pese a que se ha firmado un acuerdo de paz preliminar para poner fin al conflicto.
La noche del jueves, a pocos días de la cumbre, Trump afirmó que era "ridículo" que Estados Unidos mantuviera su relación "unilateral" con la OTAN.
"¡No estuvieron ahí para nosotros!", escribió Trump en su plataforma Truth Social, y añadió que la relación de Washington con la OTAN "no es recíproca".
Sin embargo, Trump ha confirmado a los periodistas que asistirá a la próxima cumbre por respeto a Erdoğan y ha señalado que probablemente no habría ido si se celebrara en otro lugar.
"Si la cumbre no se celebrara en Turquía, creo que no habría ido", afirmó Trump al margen de una reunión en la Casa Blanca con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. "Voy por respeto al presidente Erdoğan".
Desde que asumió la presidencia por segunda vez, Trump ha sido especialmente duro con sus aliados por no gastar lo suficiente en defensa y suele describir a Europa como unos "gorrones" en lo que respecta a la inversión militar de Estados Unidos.
Volker sostiene que la manera en que Trump presenta a los aliados como si hubieran abandonado a Estados Unidos es una "exageración", teniendo en cuenta que no fueron consultados antes de la guerra.
"A esta administración le gusta decir ahora que Europa no estuvo ahí para nosotros, que no nos dejaron utilizar bases ni espacio aéreo ni cosas por el estilo", afirmó Volker.
"Eso es un poco exagerado. Teníamos que haberlo pedido y entonces habríamos podido utilizarlos. Y no le dijimos a nadie que íbamos a atacar Irán, y luego nos quejamos de que nadie atacaba con nosotros".