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Alemania desmantela una red de Telegram que grababa y compartía violaciones de mujeres chinas

Imagen ilustrativa de un acusado en el juzgado
Imagen de archivo de un acusado en el tribunal Derechos de autor  AP Photo
Derechos de autor AP Photo
Por Wessam Al Jurdi & يورونيوز
Publicado última actualización
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Los investigadores hallaron discos duros con más de dos terabytes de grabaciones, que el acusado ordenó en carpetas separadas, cada una con el nombre de una víctima.

Las sentencias judiciales dictadas este año en Alemania han sacado a la luz una red digital organizada que cometió agresiones sexuales documentadascontra mujeres chinasen ciudades alemanas y fuera de ellas.

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Los documentos judiciales revelaron la implicación de ocho miembros de un grupo en la aplicación Telegram al que llamaron 'Escuela de Conducción Alemana', en la que utilizaban un lenguaje codificado para planear sus delitos: la palabra "combustible" hacía referencia a las sustancias sedantes, mientras que la palabra "coche" era el código que habían elegido para referirse a las víctimas seleccionadas. Los miembros del grupo, salvo uno de ellos, pertenecen a la comunidad china.

A principios del año pasado, un tribunal de Berlín condenó al estudiante chino Tong Z a cinco años y nueve meses de prisión, tras demostrarse su implicación en agresiones sexuales y grabaciones clandestinas de once mujeres chinas entre 2019 y 2024.

El tribunal determinó que el acusado grabó a sus víctimas chinas a escondidas en vídeos y fotografías íntimas mientras dormían, se duchaban o se vestían en diversas viviendas de Alemania, así como durante viajes a Polonia, Dinamarca y China.

Allanamiento del piso de su vecina en Berlín

Las investigaciones demostraron que Tong Z utilizó una copia adicional de la llave del piso de su vecina china en Berlín para entrar en él a escondidas, donde instaló una cámara oculta en su cuarto de baño.

Asimismo, los documentos judiciales revelaron un caso de violación que el acusado grabó íntegramente en 2024, en el que la víctima fue una mujer china con discapacidades físicas y mentales leves, a la que drogó con una bebida mezclada con sedantes. La víctima no se enteró de lo que le había ocurrido hasta que recibió una llamada de la policía.

El registro de la vivienda de Tong Z tras su detención en noviembre de 2024 permitió hallar preservativos, ropa interior femenina, jeringuillas y sedantes médicos ocultos debajo de la cama.

Los investigadores encontraron discos duros con más de 2 terabytes de grabaciones, que el acusado había organizado en carpetas separadas, cada una de ellas con el nombre de una víctima.

Gestión de la red y penas severas

La justicia alemana condenó a 14 años de prisión a Dabeng Z, un ingeniero informático chino de 44 años y administrador del grupo de Telegram, tras declararlo culpable de los delitos de violación e intento de homicidio.

Asimismo, el tribunal condenó a Jungyi Ji, un estudiante chino de 28 años, a una pena de más de 11 años de prisión por cargos similares. Los jueces concluyeron que los acusados administraron deliberadamente a sus víctimas chinas dosis de drogas que ponían en peligro sus vidas.

Las primeras pistas del caso comenzaron a salir a la luz en noviembre de 2024, cuando la policía alemana detuvo a Dapeng Z tras las denuncias presentadas contra él por varias víctimas chinas.

Los investigadores examinaron los dispositivos del detenido y descubrieron la existencia de un grupo de Telegram, lo que les llevó rápidamente a identificar a Tong Z y al resto de sospechosos residentes en Alemania. Se descubrió que los hombres intercambiaban grabaciones de sus agresiones y se felicitaban mutuamente por los delitos cometidos a través del grupo.

Intercambio de miles de mensajes y consejos delictivos

Los registros de las conversaciones revelaron que Tong Z y Dapeng Zintercambiaron más de 2.000 mensajes en Telegram en menos de un año. En los chats, Tong Z. ofrecía consejos prácticos sobre cómo grabar las agresiones, sugiriendo el uso de una cámara GoPro junto con el teléfono por si tenía las manos ocupadas.

Asimismo, afirmó en sus mensajes que esperaba uno o dos años tras la grabación antes de utilizar las grabaciones para chantajear a sus víctimas, alegando que una de ellas "lloró y suplicó que borrara las grabaciones, pero no se le ocurrió acudir a la Policía".

Escribió describiendo cómo una mujer china a la que chantajeaba lloraba mientras la obligaba a mantener relaciones sexuales con él, y afirmó que sus llantos le excitaban "muchísimo".

La conmoción del descubrimiento y la pérdida de memoria

La estudiante china Ivy, residente en Alemania, recibió una llamada de la policía a principios del año pasado en la que le pedían su colaboración en una investigación sobre una persona a la que había conocido anteriormente.

Al principio pensó que se trataba de una llamada fraudulenta, hasta que los investigadores le mostraron unas fotos desnudas que su exnovio, Tong Z, había tomado en secreto mientras ella dormía.

La joven de 27 años se reconoció en las imágenes sin tener ningún recuerdo del momento en que fueron tomadas. Ivy cuenta: "Cuando lo vi, me quedé sin palabras… Sentí como si ya no pudiera respirar. En esas fotos, parecía una 'presa'".

La doble personalidad entre la vida pública y el delito

Tong Zi eligió un nombre de usuario en Telegram que reflejaba su dualidad: "Dios de día, demonio de noche". Esta descripción coincidía con lo que revelaban los documentos judiciales: una flagrante contradicción entre su imagen pública y sus delitos. En el recuerdo de Ivy, su exnovio era un joven "perfecto", ordenado, atento a los sentimientos y compasivo, al que le encantaba cocinar platos de Sichuan.

Sin embargo, en los pasillos del tribunal se reveló su verdadera naturaleza como agresor en serie que documentaba su violencia y la archivaba a sangre fría. Ivy afirma que ahora le cuesta determinar si sus anteriores muestras de amabilidad eran una expresión sincera de afecto, una actuación deliberada o incluso una planificación previa del crimen.

Confesiones y aislamiento social

Tong Z. se declaró culpable de todos los cargos ante la justicia alemana y, en una declaración personal, expresó su «enorme vergüenza».

Los documentos del caso revelaron que el acusado llegó a Alemania en 2015, con 15 años, para cursar estudios en un internado, y que posteriormente se trasladó por varias ciudades sin completar sus estudios universitarios hasta el momento de su detención.

Reconoció que había pasado sus últimos años sin amigos íntimos, encerrado frente a la pantalla del ordenador, en un aislamiento que se agravó con el paso del tiempo.

En su declaración afirmó: "Me obsesioné con las imágenes digitales, los vídeos y las fantasías, sin darme cuenta de que hacerlo podía hacer daño a personas reales".

Un fenómeno global que traspasa fronteras

La doctora Julianne Kloss, profesora titular de Psicología Clínica Forense en la Universidad de Glasgow, comentó el caso señalando que la proliferación de las comunidades de violadores en internet constituye un problema mundial que no está vinculado a ningún país o nacionalidad en concreto.

Señaló que la facilidad de acceso a la red y la falsa sensación de anonimato "han permitido a las personas alejarse de los comportamientos normales que se siguen en el mundo real", especialmente en el contexto de los abusos sexuales.

Añadió que la incorporación de personas que sufren marginación social a las redes de abuso digital puede proporcionarles una falsa sensación de pertenencia y empoderamiento, sobre todo cuando estos grupos adquieren un carácter exclusivo.

Desde que se enteró de los delitos de Tong Z, Ivy sufre síntomas de depresión y trastorno por estrés postraumático, y está recibiendo terapia psicológica para recuperar la sensación de control sobre su vida. Dice que está atrapada en un torbellino de preguntas sin respuesta: "¿Cocinaba para mí para poder drogarme? No dejo de preguntarme: ¿se me escapó algo? ¿Cómo acabé saliendo con alguien tan malvado?". Y añade: "De verdad que quiero preguntarle: ¿por qué hiciste esas cosas?".

Estos detalles recuerdan el caso del violador en serie Zhenhao Zuo, un estudiante chino de 29 años, condenado en 2025 a cadena perpetua por drogar y violar a 10 mujeres chinas en el Reino Unido y en China.

Ambos casos han provocado una ola de consternación generalizada en China y entre la diáspora china en todo el mundo.

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