Con el inicio de las vacaciones, las organizaciones de derechos de las mujeres alertan que para muchas niñas -y algunos niños- el verano no supone un periodo de descanso en los países de sus familares, sino el inicio de un matrimonio concertado. Su regreso a Alemania es incierto.
Empiezan las vacaciones, toca volar hacia el país de origen de las familias de ciertos menores y, ya allí, el o la menor es obligado a casarse con alguien desconocido. El matrimonio forzado o concertado se impone a menudo con violencia, un anticipo del futuro en algunas de esas relaciones. Para los menores obligados a casarse, la escolarización en Alemania suele acabarse ahí.
Desde hace años, las autoridades, los expertos y las organizaciones de derechos humanos en Alemania advierten de esta problemática, mientras las administraciones y las asociaciones ponen en marcha numerosos recursos de apoyo.
La organización de derechos de las mujeres Terre des Femmes celebró este mes de junio la quinta semana blanca en colaboración con la Policía: un periodo de acciones que alude al vestido de novia blanco. Algunos jóvenes intuyen ya antes lo que les espera en vacaciones. Según la experiencia de Terre des Femmes, el miedo y la inseguridad predominan antes del inicio del verano. Quien pueda, aconsejan, debería evitar siquiera subir al avión.
Como muchos adolescentes no saben qué derechos tienen ni dónde pueden encontrar ayuda antes de que sea demasiado tarde, Terre des Femmes acude a los centros educativos poco antes del comienzo de las vacaciones.
Junto con la Policía, el profesorado y el personal de trabajo social de los colegios, la organización informa sobre los riesgos de los matrimonios forzados, las opciones legales y los recursos de ayuda. También es importante que los vecinos o amigas que sospechen un caso acudan con rapidez a un servicio de asesoramiento, pero que no intervengan de forma precipitada y puedan poner en peligro a la persona afectada.
Cifras ocultas y numerosos obstáculos para las víctimas
Los matrimonios forzados son violaciones de los derechos humanos y están penados en Alemania. Debido al elevado número de casos no denunciados y a la vergüenza que sienten muchas víctimas a la hora de hablar, no hay cifras precisas sobre su incidencia en el país. El grupo de trabajo berlinés contra los matrimonios forzados, junto con el Senado de Berlín, determinó en un estudio para 2022 solo en Berlín 496 casos de matrimonios forzados consumados o inminentes.
Además del miedo a las represalias, también influyen un estatus de residencia precario, la falta de conocimientos de alemán, el desconocimiento de la legislación vigente en Alemania o la ausencia de ingresos propios, lo que lleva a que muchas víctimas no recurran a nadie para pedir ayuda o protección, explica el grupo de trabajo.